miércoles, 31 de marzo de 2010

El socialismo se construye con herramientas socialistas

Martín Guédez

El imperio contraataca, nunca el título de una película se ajustó mejor a una realidad, el capitalismo mundial, encabezado en sus políticas estratégicas por los centros de poder en los EEUU, intenta salir de su crisis global -una crisis terminal generada por ellos mismos y las políticas neoliberales- sin haber aprendido nada de la lección que le dio la historia, sin propósito de enmienda y mucho menos sin el prudente acto de constricción que debió acompañar sus gravísimos errores.

El presidente Obama, especie de refrescamiento del rostro asesino que encarnaba el junior Bush, está cumpliendo cabalmente su tarea. La tarea de restauración del capitalismo pasa necesariamente por el apaciguamiento y control de su histórico patio trasero hoy fuertemente alborotado por los vientos de libertad, justicia e igualdad que lo recorre a partir del sismo generado en la República Bolivariana de Venezuela.

La estrategia imperial en marcha tiene como objetivo recuperar el dominio total sobre América Latina y sus recursos energéticos, acuíferos y ambientales imprescindibles para la restauración del sistema y su necesidad de recursos para poder hacerlo. Los acontecimientos de Honduras, con el golpe de estado infligido al mejor estilo de los viejos tiempos de Dwight D. Eisenhower, Richard Nixon y sus John Foster Dulles o Henry Kissinger, ahora bajo el nuevo esquema de hechos consumados o golpe legal; la ocupación de Colombia hasta convertirla en una gran base de control militar o la descarada ocupación de Haití con la excusa de ayuda humanitaria confirman el plan denunciado.

A lo largo de todo el siglo XX, la injerencia política, económica, cultural y militar en Nuestra América es incuestionable. Hasta el momento –salvo por la heroica resistencia del pueblo cubano- muy poco hemos podido lograr para sacudirnos del grosero tutelaje, acompañado siempre del saqueo y explotación de nuestras riquezas. En este tiempo el plan de ocupación y tutelaje es aún más intenso. El caso chileno es ilustrador y deberíamos aprender. Si la izquierda reformista no produce las transformaciones necesarias y, todo lo contrario, se inscribe en las políticas neoliberales, la derecha más imperialista y apátrida crece, se vigoriza y al final toma el gobierno.

No se derrota al capitalismo en tanto no se eliminen las bases materiales e ideológicas que le dan sustento. Sólo si somos capaces de emprender, sin complejos, una sólida tarea de sustitución de los modos de producción, distribución y consumo de bienes económicos -ahora capitalistas- por formas radicales de propiedad social de estos medios, en principio bajo la administración del Estado (indirecta) pero con irreductible vocación de propiedad social directa podremos avanzar en el camino al socialismo. Cualquier ambigüedad al respecto (Empresarios Socialistas, Comerciantes Socialistas, Banqueros aliados, etc., etc.) nos conducirá al fracaso. No tenemos sino que mirarnos en el espejo de lo ocurrido en los últimos tiempos con estos “empresarios y banqueros aliados”. Un capitalista es un ladrón. Podrá tener gradaciones en cuanto a los modos, pero para ser capitalista hay que robarle al proletario y al campesino el fruto de su trabajo, y el que roba –hasta demostración en contrario- el que roba es ladrón se vista como se vista, se disfrace de rojo-rojito o de Madre Teresa de Calcuta. Dime como organizas tus “empresas”, dime si lo haces bajo el esquema de propiedad privada y te diré quien eres. ¡dígalo ahí, sin vergüenza rodeado de fotos y consignas!

El otro ámbito en el cual nos jugamos la Revolución y la vida tiene que ver con los bloques conformadores de la conciencia. La superestructura como la definió Marx. La “Fábrica de la conformidad” como la define Noam Chomsky. En tanto los medios masivos de comunicación y propaganda estén en manos del enemigo capitalista, es decir, sean medios de producción de noticias y propaganda de propiedad privada y no social, duro y complicado será el camino. Lo mismo podemos decir del sistema educativo en todos sus niveles. En tanto no seamos capaces siquiera de aplicar los contenidos de la Constitución Bolivariana (muy progresista pero aún marcadamente capitalista) a Colegios y Universidades (Artículos 102 y 103 de la Constitución), de nuevo duro, muy duro y complicado será el camino. El sistema financiero constituye otro de los cascabeles que hay que ponerle al gato. Mientras el ahorro colectivo pueda ser utilizado –como en efecto lo es- no para financiar el aparato productivo conforme a las necesidades de la nación y su plan Simón Bolívar sino para estimular el consumo histérico de la gente por la vía del financiamiento de tarjetas de crédito o cualquier otra vagabundería, duro, muy duro y complicado será el camino.

El Socialismo (camino al Comunismo –sin complejos-) se construye con medidas socialistas. El Gobierno y el Partido tienen que ser instrumentos eficaces, honestos y radicales en la construcción del Socialismo. Aceptar incoherencias, ambigüedades o concesiones al capitalismo, tanto en el modo de vida de cada cuadro o funcionario público, como en la ejecución de las políticas públicas será el camino inexorable al fracaso. No podemos permitirnos el fracaso. Ya no es sólo la amenaza –siempre presente- de lo que significaría en violencia, dolor y sangre el retorno de los brujos, ahora es mucho más, es la humanidad y el planeta –la casa en la que vivimos- la que no aguanta más. El capitalismo ha destruido el planeta en poco más de un par de siglos. En una suerte de reloj comparativo y tomando en cuenta los millones de años del planeta y los cientos de miles de la humanidad, el capitalismo ha colocado la vida al borde de su extinción en centésimas de segundos, darle un segundo más sería el fin y eso no podemos permitírnoslo al menos sin dar la batalla.

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