miércoles, 31 de marzo de 2010

Entrevista a Francisco Whitaker: “La sociedad debe asumir su rol de actor político para presionar los cambios que requiere el mundo”

Fernando Arellano Ortiz (CRONICON, especial para ARGENPRESS.info)

Si la sociedad civil no asume su rol como actor político autónomo para presionar, no habrá cambios en el mundo, advierte el arquitecto brasileño Francisco “Chico” Whitaker Ferreira, cofundador del Foro Social Mundial y un activista de las causas sociales, quien pasó por Bogotá para participar en la Cátedra Orlando Fals Borda que auspician el Gobierno de esta capital, la Registraduría Nacional del Estado Civil y la Corporación Viva la Ciudadanía.

Frente a la desazón de observar que las políticas neoliberales imperantes en el mundo se imponían desde el plutocrático Foro Económico Mundial que se celebra cada año en la ciudad suiza de Davos (Suiza), Whitaker, junto a otros dirigentes sociales se dieron a la tarea de fundar en 2001 en Porto Alegre, Brasil, el Foro Social Mundial, como un espacio abierto para compartir experiencias, debatir posturas políticas y generar redes que posibiliten el fortalecimiento de la sociedad civil para generar propuestas y alternativas, bajo la consigna de que “Otro mundo mejor es posible”.

El Foro Social Mundial que ya lleva diez versiones ha sido un gran éxito y los encuentros anuales son plataformas para el intercambio de ideas relativas a la organización de grupos, la elaboración de propuestas concretas y la coordinación de campañas en contra del modelo neoliberal, la defensa del medio ambiente y los derechos humanos, a escala planetaria.

Whitaker es un incansable luchador por las causas nobles de la humanidad. Su trabajo se ha centrado en el activismo político desde diferentes ámbitos: desde la teoría de la liberación o desde la arena partidista. Fue dos veces concejal de Sao Paulo e impulsor de una reforma electoral brasileña.

En 2006 recibió el Premio Nobel Alternativo y actualmente es miembro del Consejo Internacional del Foro Social Mundial.

“Nada podrá cambiar en el mundo sólo por la acción de los gobiernos desde arriba, el cambio profundo y duradero es el que la sociedad obtiene a través de la participación”, sostuvo el activista brasileño ante los asistentes de la Cátedra Fals Borda.
Se dolió de la situación que vive Colombia y recomendó la necesidad de instituir un gran debate profundo, nacional, que permita encontrar nidos de paz. “Pero esto –dijo- no se va a resolver por la imposición o la represión, esto se resuelve con un cambio cultural, la sociedad como actor político que dialoga dentro de ella misma con todos los sectores para encontrar salidas”.

La única salida posible es la organización de la sociedad

CRONICON dialogó con Whitaker sobre estos temas y la proyección del Foro Social Mundial. Estas son sus reflexiones.

- La crisis económica del capitalismo no se ha convertido en crisis política, lo cual impide que haya una verdadera articulación de los movimientos sociales y de los sectores políticos progresistas en el avance del propósito emancipatorio. ¿Al Foro Social Mundial no le falta capacidad para lograr esa articulación que impulse la reconfiguración de un nuevo sujeto político?

- No, porque sería convertir al Foro Social Mundial en un actor político y no puede serlo porque desaparece. La característica fundamental del Foro es que es un espacio, así lo concebimos desde su fundación y se ha ido afirmando en esa perspectiva. ¿Quién tiene que hacer eso que usted dice? No es el Foro, sino las organizaciones que vienen al Foro, ellas tienen que encontrar una manera de plantear alternativas políticas. El Foro ofrece a ellas el espacio para que discutan en forma abierta y para que distintas perspectivas se encuentren y puedan discutir en forma abierta. Superar el capitalismo no significa elegir mandatarios con perspectiva de cambio porque el poder no está en lo político sino en lo económico, y por eso es necesario que la gente logre organizarse porque la cantidad de frentes que hay que trabajar es muy grande, lo importante es que de ahí se logren convergencias políticas para que salgan alternativas, porque la única salida posible es la organización de la sociedad.

- Usted ha señalado utilizando una metáfora que el Foro Social Mundial es una plaza pública donde todos confluyen, no obstante un espacio de esta naturaleza no logra la coordinación de sectores para generar un proyecto político antisistémico…

- Un proyecto político único antisistémico no creo que tenga lugar en el mundo porque ya se vio que no hay posibilidad de definir un modelo por construir. El nuevo modelo político del mundo va a ser construido por una cantidad de aspectos, unos van avanzar más que otros: en economía, en educación, en cultura. No hay posibilidad de tener un proyecto de sociedad socialista como antes, con un Estado con determinadas funciones. Si no hay en la sociedad una voluntad de cambiar, los cambios no serán decretados.

- En definitiva el Foro Social Mundial es un espacio para la reflexión dialéctica…

- Dialéctica para la búsqueda de salidas pero impulsadas por la gente que quiere hacer cosas puede y que busca encontrarse con diversos interlocutores.

- ¿Cuál es el balance del Foro Social Mundial en sus diez años de existencia?

- A mi juicio la confirmación de este método, de apertura de reflexión de nuevos frentes de contenidos. A lo largo de este tiempo una diversidad de contenidos han surgido y se encontraron en el Foro, como por ejemplo el tema del agua. Ahí surgió el liderazgo del activista italiano Ricardo Petrella, quien recorría solo las calles de Porto Alegre con una pancarta que decía: “Agua bien común de la humanidad”. No hizo conferencias, ni seminarios ni convocó ninguna reunión. En el primer Foro se limitó a eso, diez años después tiene una gran organización contra la privatización del agua, tiene redes en Francia y en buena parte de Europa, esos son los resultados del Foro. Hay que seguir por eso haciéndolo funcionar como espacio abierto, si lo cerremos, si lo enfocamos hacia un proyecto específico va a terminar como todas las otras experiencias internacionales que hubo.

- No obstante hay críticas por parte de intelectuales como Ignacio Ramonet que dicen que el Foro “se ha convertido en una escuela de verano” o como directivos alemanes de ATTAC que señalan que “ha dejado de ser vanguardia”. ¿Usted qué responde a esas observaciones?

- Son versiones equivocadas, no se han dado cuenta de lo que es el Foro. Si usted cita a Ignacio Ramonet yo lo cito también. En 2001 él escribió en Le Monde Diplomatique cuando inauguramos el Foro que el siglo XXI empieza en Porto Alegre, lindo, perfecto, sólo que en la versión de 2005 cuando vino el presidente Chávez, Ramonet lo presentó como “el líder que necesitamos”. ¡Dios mío!, el Foro es la negación de la necesidad de líderes que nos conduzcan. El Foro es la afirmación de que la sociedad civil tiene que tener autonomía frente a los líderes, incluso para poder controlarlos y presionarlos.

- En América Latina han surgido líderes progresistas que están enfrentando los embates de la derecha porque luchan por sacar a sus países del criminal modelo neoliberal como Chávez en Venezuela, Rafael Correa en Ecuador, Evo Morales en Bolivia, Pepe Mujica en Uruguay, Cristina Fernández en Argentina, incluso Lula en Brasil. ¿Usted no valora estos procesos políticos?

- Valoro muchísimo, creo que es absolutamente necesario que haya mandatarios progresistas elegidos por el pueblo, pero no basta. Esto sí, pero no es todo. Si no hacemos lo otro, esto no va llegar al final. Le doy un ejemplo: Rafael Correa, el presidente del Ecuador ha promovido un acuerdo con los indígenas para que un determinado yacimiento petrolífero no sea explotado. Pero ante tantas presiones ya comienzan haber problemas y si no aguante terminará traicionando al pueblo. Entonces la situación es esa. O la sociedad civil asume su rol como actor político autónomo para presionar o no habrá un cambio sustancial en el mundo.

- ¿En su opinión el sistema capitalista se agotó?

- No, él tiene mil vidas, aunque la última crisis no ha terminado porque no se atacó el problema fundamental que es el control y el cambio de manejo de la plata como instrumento y por eso es que volverá una nueva burbuja, pero en cuanto eso ocurra, nosotros los que queremos otro sistema estamos proponiendo otras fórmulas y de repente el espacio económico empieza ser cubierto por otras formas de hacer economía ya no basadas en la sencilla transformación de mercancías en plata, y plata en mercadería, y por lo tanto en consumismo. Toda la lucha por el medio ambiente va a transformar la economía. Hay que entender que esta realidad mundial es totalmente distinta a la de las pirámides del poder que se disputan el control del mundo.

- ¿Cómo ve el rol de Estados Unidos en América Latina?

- El papel de los Estados Unidos en América Latina es terrible porque es la cultura de la plata que está dominando todo. El pobre Barack Obama puede querer hacer muchas cosas pero el que comanda es el sistema industrial militar. Pero la lucha interna es muy grande en Estados Unidos. Hay estudios que indican que se están dando cambios en esa nación, como por ejemplo que el 17% de la población americana ya vive valores distintos a los del sueño americano. Esta gente va a cambiar desde adentro a Estados Unidos y así cambiará su posición frente a América Latina.

- ¿Qué concepto le merece la presencia de tropas norteamericanas en bases colombianas?

- Yo repito exactamente lo que dice Eduardo Galeano en este impreso del Observatorio Latinoamericano Cronicón: esa presencia militar norteamericana “ofende la inteligencia y dignidad de América Latina”. Y afecta gravemente a Colombia que la vemos desde afuera como una tragedia. Años y años en una guerra que casi perdió sus objetivos, hizo una cultura de guerra. La historia de la humanidad deja claro que el mecanismo violento para tomar el poder o para imponer las cosas no es el mejor, pues la violencia genera violencia y esto no termina nunca.

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