lunes, 1 de marzo de 2010

Los servicios secretos israelitas creen que el mundo es su coto de caza

Emilio Marín (LA ARENA)

El asesinato de un dirigente palestino en Dubai, por agentes del servicio secreto de Israel, Mossad, generó un conflicto internacional pues éstos usaron documentos falsificados de países europeos para matar en el extranjero.

Otra vez el Mossad en el centro de la tormenta, como pasa desde su fundación en 1951 y tuvo por primer director al primer ministro David Ben Gurion. En los últimos años esas operaciones criminales se llevaron a cabo contra palestinos en Túnez, Jordania, El Líbano, Siria, etcétera. Los métodos variaban, desde plomo caliente, bombas que estallaban al dar contacto a un auto, veneno inyectado a la víctima y un largo etcétera.

Aunque sigue rodeado de misterio, cada vez es más vox populi que el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Yasser Arafat, terminó falleciendo producto del envenenamiento de agentes israelitas.

Si de secuestros se trata, también la agencia operó en Europa (en Milán secuestró al ex técnico nuclear Mordechai Vanunu y lo llevó ilegalmente a Israel, donde fue condenado a 18 años de prisión por haber relatado a un diario británico que su país tenía bombas atómicas). Vanunu salió en libertad pero con la prohibición de dialogar con la prensa extranjera, por lo que volvió a prisión recientemente.

En Argentina se recuerda el operativo de secuestro del ex nazi Adolfo Eichman en Buenos Aires en los ´60 y su llevada a Israel sin aviso ni permiso de las autoridades. Claro está, una cosa es cargarse a un nazi y otra muy diferente matar al legendario líder palestino que había firmado en 1993 los acuerdos de Oslo-Washington para la negociación de paz con Israel.

Esta vez el incidente internacional se originó en el asesinato de un dirigente palestino de Hamas, Mahmoud al Mabhoud, en Dubai, Emiratos Arabes Unidos. Este hombre fue asfixiado el 19 de enero en la habitación 230 del hotel cinco estrellas Al-Bustan. Hasta allí la muerte podía ser una de las tantas producidas en el marco del conflicto árabe-israelí.

Pero lo distintivo fue que el jefe de policía de Dubai, teniente general Dahi Khalfan Tamin, aportando como pruebas las fotografías de los asesinos y los pasaportes con que éstos ingresaron al país para fugar inmediatamente después de cometido el crimen, denunció que los supuestos ciudadanos europeos eran en realidad agentes israelitas.

Al principio eran once acusados, de los cuales seis habían usado pasaportes británicos, tres irlandeses, un alemán y un francés.

El jefe policial Tamin aportó luego datos de llamadas telefónicas intercambiadas por los asesinos, entre sí y con un centro de coordinación en Austria, tras lo cual afirmó que ya no el 99 sino el 100 por ciento de los elementos probaban que la muerte de Al Mabhoud había sido obra del Mossad. El lote de acusados subió de once a veintiséis y a sus integrantes les fue pedida la captura por medio de Interpol.

El cortocircuito

Las denuncias del jefe policial de Dubai, con el respaldo del gobierno y sus riquezas petroleras, tuvieron impacto en las relaciones de la Unión Europea con el gobierno de Benjamin Netanyahu.

Es que el comando criminal utilizó pasaportes falsificados de ciudadanos europeos y de israelitas de doble nacionalidad, por lo que los representantes diplomáticos de Tel Aviv en Londres, Dublin y París fueron llamados por los gobiernos para dar explicaciones.

Cínicos, los diplomáticos se excusaron de no poder brindar alguna luz sobre este caso, en tanto la administración Netanyahu se sumía en el silencio, sin confirmar pero también sin negar la autoría del asesinato. Como aquellas cancillerías citaron a los embajadores, debe ser que esos países europeos no creyeron en la inocencia del Mossad.

Para los cuatro miembros de la Unión Europea afectados más directamente por el affaire, la situación es políticamente grave. Es que significa que otro Estado viola descaradamente sus derechos y afecta a sus ciudadanos, sustrayéndoles la identidad y datos financieros de sus tarjetas de crédito para ponerlos al servicio de asesinatos de ciudadanos de otros países en terceras naciones.

Secundariamente, si la Unión Europea no deslinda responsabilidades, quedaría sospechada de alguna complicidad política o de penetración por servicios secretos extranjeros. Los afectados, palestinos, podrían considerarse con derecho a actuar por la libre contra Israel en Europa, alegando aquellas circunstancias.

Los cancilleres de los 27 estados de la UE emitieron una declaración en Bruselas con cuestionamientos a Israel; la misma fue preparada por el español Miguel Angel Moratinos, a cargo temporalmente de esa coordinación. Una de sus mayores preocupaciones fue la falsificación de sus pasaportes por parte de los asesinos, teniendo en cuenta que "los de la UE están entre los más seguros del mundo, respetan todos los estándares internacionales y poseen los sistemas de seguridad que impiden la clonación". Después de Dubai, esa calidad de inviolable está destruida.

La inocencia del Mossad siguió cuesta abajo en su rodada luego que el británico Sunday Times revelara que el premier Netanyahu se había reunido a principios de enero pasado con el jefe del Mossad, general Meir Dagan, y autorizara la operación. Según las pautas de la agencia, estos operativos necesitan la luz verde del primer ministro, que a su vez está autorizado a no informar a su gabinete.

Están en muchos lados

Agregando más material para pensar que los autores del crimen fueron del Mossad, el ex ministro de Defensa, Ben Eliezer, declaró: "no sé si fuimos nosotros, pero lo importante para mí es el resultado". Más claro, agua.

La situación del gobierno israelí es embarazosa, porque hay varias cancillerías reclamándole aclaraciones sobre su rol en un crimen cuya autoría está cantada.

El oprobio es mayor porque acumuló mucho desprestigio internacional desde su "Operación Plomo Fundido" contra la Franja de Gaza, entre diciembre de 2008 y enero de 2009. El saldo fue de 1.400 palestinos muertos y la infraestructura casi completamente destruida por la artillería, tanques y aviación israelita.

En esa invasión y luego de negarlo enfáticamente durante un año, al final Israel debió admitir que sus tropas habían empleado fósforo blanco en sus bombardeos, incluso contra edificios de la ONU para refugiados palestinos (Unrwa). Así lo habían denunciado los afectados y los medios internacionales, y admitido por el informe de la ONU a cargo del juez sudafricano Richard Goldstone.

Recién a principios del corriente mes y año el Ejército agresor admitió que había sumariado al general Eyal Eisenberg y al coronel Ilan Malka, acusados de decidir -como si lo hubieran hecho por su cuenta- el empleo de esa clase de munición incendiaria prohibida por las leyes internacionales.

La continuidad de construcción de barrios judíos en Jerusalén oriental, de mayoría árabe, y de colonias ilegales en Cisjordania, pese a los compromisos internacionales de no hacerlo, también esfumaron el poco crédito que disponía Netanyahu a nivel mundial.

El canciller y ultraderechista Avigdor Lieberman hizo su propio aporte a la cosecha de repudios internacionales cuando a principios del mes en curso declaró que en una próxima guerra contra Siria sería derrocado su presidente Bashar Al Assad. ¿Cuál fue el delito de Al Assad? Reclamar la devolución de las Alturas del Golán, territorio sirio ocupado militarmente en junio de 1967 y nunca devuelto. Y que su canciller Walid El Mualem hubiera manifestado que existe la posibilidad de otro conflicto armado porque "Israel es una entidad basada en la violencia y la expansión".

Se sabe que el Mossad opera en casi todo el mundo y emplea de tapaderas las embajadas de Israel así como empresas de seguridad vinculadas. Sería bueno que en Argentina se prestara más atención a posibles injerencias de esa agencia y se revisaran los contratos que gobiernos provinciales y eventualmente de la Nación hayan firmado.

Por caso en 2003 el actual gobernador de Tucumán, Alperovich, por decreto 3411, contrató a la firma SIA, Segurity and Intelligencia Addvising, para "servicios de seguridad e inteligencia en el despacho del titular del Poder Ejecutivo y en dependencias de la Gobernación, como así también en la sede de la Representación Oficial de la Provincia en la Capital Federal". SIA tendría vinculación con el Mossad según su sitio web www.siacorp.com.

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