lunes, 15 de marzo de 2010

Paraguay: Fui, soy y seré

José Antonio Vera (especial para ARGENPRESS.info)

Esas palabras del título, pronunciadas por la inquebrantable Rosa Luxemburgo, en una de sus valientes polémicas en su agitada Alemania de hace 90 años, puede hacerlas legítimamente suyas el dirigente histórico del Partido Comunista Paraguayo Ananías Maidana, galardonado esta semana por el Presidente Fernando Lugo con la Orden Nacional del Mérito en el grado de Gran Cruz.

“Comandante de la Patria Rebelde, de ayer, de hoy y de siempre”, expresó el mandatario, en un ambiente intensamente emotivo, en la sala central de actos solemnes de la Cancillería, desbordada de público, con fuerte presencia de jóvenes, de varios miembros del Ejecutivo, de parlamentarios y representantes diplomáticos extranjeros.

El ex Obispo, en un discurso que remarca un posicionamiento lentamente progresivo de distanciamiento ideológico de la derecha, aunque muy zigzagueante, calificó al dirigente comunista de “Sinónimo caminante de la solidaridad del Paraguay que nace”, en referencia al proceso de cambios en la política del país, iniciado por su gobierno desde el 15 de agosto del 2008.

Ananías, 86 años, participó del homenaje con una expresión alegre, casi adolescente e incrédula ante tan fastuoso marco, en un lugar prohibido para los luchadores sociales hasta hace apenas año y medio, mientras su memoria, manifestó, iba repasando los dulces y duros momentos de su vida de permanente lucha, de exilio en varios países, entre ellos Uruguay.

“Valoro tu corazón patriota que está lleno de esperanza”, fue diciendo Lugo, frente a ese hombre digno, con más de veinte años encarcelado, pero al que sus verdugos no pudieron quebrar, y hoy es uno de los más esclarecidos puntales del debate nacional para unificar las fuerzas progresistas en un solo frente.

Ananías omitió hablar de las torturas físicas y sicológicas de todo tipo que sufrió, pero recordó que estuvo obligado a presenciar el asesinato de compañeros, la destrucción de muchos y la permanente humillación de familiares y amigos.

Durante los años de cautiverio, dijo, fue sistemática la amenaza de ser ejecutado, al igual que su hermano y fundador del partido, Antonio Maidana, un cuarto de siglo entrerrejas, quien años después, en plena Operación Cóndor, fue secuestrado y asesinado en Buenos Aires por la dictadura militar. Figura como desaparecido.

“Su partido, su entorno, reflejaron una dación sin límites que no tiene parangón en nuestra historia, porque demostraron que la lucha contra la opresión y por la dignidad del ser humano, se discute con el precio de la propia existencia”, prosiguió Lugo.

Con menciones a Miguel Hernández, Pablo Neruda, Rosa Luxemburgo y otros inmortales en la memoria popular y en la pedagogía revolucionaria, el discurso del Presidente significó varios mensajes hacia las diferentes fuerzas políticas en pugna en el país, con una izquierda en proceso de unificación y una derecha revanchista, muy preocupada por el proceso de cambios que, con muchos desaciertos, continúa.

“Soy Presidente gracias a la luz que enseñaron usted y otros héroes” abriendo este camino de la emancipación y la justicia social, que no se detiene porque representa la recuperación de nuestro Paraguay”, enfatizó Lugo.

Ananías entró al Partido Comunista a los 17 años de edad y, cuando llegó a la primera década de su militancia, su cuerpo ya había recibido palizas y prisiones y, al cumplir los 30, en 1954, el General Alfredo Strossner dio el Golpe de Estado que le permitió convertir el país en su hacienda privada durante 35 años.

En febrero de 1989, ya decrépito y sin el apoyo de Estados Unidos, que lo utilizó como una de sus piezas claves en la Doctrina de la Seguridad Nacional y en el Operativo Cóndor que sembró de muertes y sufrimiento a Suramérica, Strossner fue desplazado por sus más próximos colaboradores.

Devoradores como él de las riquezas nacionales, aunque menos brutos y empleando la inteligencia de los servicios del imperio y de la rosca financiera globalizada, abrieron la libertad de prensa y de acción sindical y política, para dominar mejor y con sutileza, intensificando la corrupción y el narco y otros muchos tráficos, entre ellos de armas, automóviles, medicamentos y personas.

A veinte años del Golpe contra Strossner, los hechos demuestran que los herederos del tiranosaurio lo superaron en fechorías, aunque disminuyeron la represión, lo cual no significa que la eliminaron, pues se ha seguido torturando en comisarías, hay más de cien luchadores sociales asesinados, en particular campesinos, y en varios cuarteles se ha registrado muertes de conscriptos, sin ninguna aclaración.

Strossner, con una inmensa fortuna, murió hace tres años en Brasil, recordado sólo por grupos de civiles y militares mayores de los 50 años que, en grueso, fueron beneficiados por sus prebendas y, aunque casi desconocido por la juventud paraguaya actual, registra un innegable triunfo póstumo en el legado de una metodología de gobierno totalitaria y una cultura autoritaria.

“El comunismo, simple utopía de un mundo fraterno”, dijo el ex Obispo, te permite Ananías, tener “ese rostro que no ha cosechado ni un milímetro del odio que tus verdugos le sembraron a la fuerza”, a quienes sigue condenando “tu mirada de paz, forjada en la peor y más desigual y cruel lucha”.

Ananías respondió con un homenaje a la solidaridad internacional y a los luchadores anónimos, esos que no aparecen en la prensa ni en los actos oficiales, como los indígenas, en especial en la persona de Juliana, la primera resistente aborigen paraguaya a la ocupación española, y a los campesinos del fondo de la tierra, esa que les pertenece y siempre la ven escamoteada.

Mención muy sentida dirigió el dirigente comunista a la lucha de las mujeres, esas que levantaron el país destruido por la invasión de los ejércitos de Brasil, Argentina y Uruguay entre 1864 y 1870, en la llamada Guerra de la Triple Alianza, una agresión infame, que se soldó en un genocidio, un etnocidio y un ecocidio.

De un millón 300 mil pobladores, desapareció un millón, entre muertos y raptados por los brasileros, que los llevaron de esclavos, dejando sólo ancianos, mujeres y niños hambrientos, en un país que, menos de una década atrás, era ejemplo de desarrollo económico y cultural, probablemente un pecado de rebeldía intolerable para la oligarquía regional de la época, obediente del imperio británico.

Ananías Maidana reservó menciones especiales de reconocimiento a luchadores contra la tiranía estronista de diferentes orígenes, distinguiendo al Arzobispo Emérito de Asunción Ismael Rolón, a militares patrióticos, entre los que decenas, “algunos al lado nuestro, sufrieron persecución, torturas y muerte, por el sólo hecho de ser nacionalistas y antimperialistas”.

Un mensaje muy sentido dirigió el veterano dirigente comunista a la juventud de su país “y del mundo”, para que continúe la lucha y contribuya a forjar una sociedad solidaria, socialista, en la que no cabe la explotación del trabajador, antesala de la añorada comunidad de equidad, amor y alegría.

Foto: Paraguay - El presidente Fernando Lugo y el señor Ananías Maidana, en el acto de condecoración. / Autor: Presidencia Paraguay

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