lunes, 22 de marzo de 2010

Rusia: El hallazgo de un arsenal evidencia que Moscú fue línea de frente en la II Guerra Mundial

Ilia Krámnik (RIA NOVOSTI)

Recientemente, la opinión pública moscovita quedó sorprendida tras el hallazgo de un arsenal con más de 900 proyectiles de artillería de los tiempos de la II Guerra Mundial durante obras para reemplazar tuberías cerca de edificios de vivienda en un barrio en el noroeste de Moscú.

Los proyectiles fueron evacuados en camiones a un polígono a las afueras de Moscú donde fueron destruidos.

Las autoridades y la población comprendieron la importancia y riesgos del hallazgo. Y la primera pregunta que se hace es ¿cómo fue posible perder tantos proyectiles?

En el caso de permanecer intactas, las municiones que permanecieron bajo tierra durante más de 70 años no representaban un serio peligro, pero unos 40 proyectiles hallados estaban dotados con espoletas y, en teoría, pudieron estallar en cualquier momento.

Por esa razón, los vecinos de los edificios cercanos al hallazgo fueron evacuados mientras que zapadores militares excavaron los artefactos explosivos de la tierra.

El explosivo utilizado en los proyectiles fue trinitrotolueno, también conocido como trilita, aumentó el peligro. Los buscadores de reliquias militares o municiones de tiempos de la guerra saben muy bien la trilita con la que se fabricaron los proyectiles de aquella época todavía en nuestros días pueden explotar con la misma potencia de antes.

Un hallazgo de este tipo en manos de un grupo criminal pudo provocar una masacre. El único problema sería la excavación y transporte de casi 1.000 de proyectiles sin llamar la atención de los moscovitas.

Ahora, el interrogante que impera es ¿qué ocurrió para que esas municiones resultaran sepultadas?

Según una primera versión. En 1941, la zona donde fue descubierto el arsenal estaba fuera de Moscú y formaba parte de la línea del frente que pasaba en las proximidades de la capital rusa. En aquel mismo año, los alemanes bombardearon frecuentemente el aeródromo central, la radioemisora y esta área, donde había almacenes de municiones.

Según la información disponible, cerca al lugar donde fueron hallados los proyectiles se registraron impactos de bombas. En consecuencia, es posible que durante un bombardeo parte de municiones almacenadas quedaron sepultadas a causa de la explosión de una bomba pesada (una casa de campo puede caber en un cráter originado por explosión de una bomba aérea de 500 kilos).

Otra versión también posible es que los proyectiles hayan sido enterrados más tarde, en 1942 ó 1943, cuando la retaguardia y los almacenes del Tercer Ejército Pánzer se ubicaban en esta zona.

Para aquellos tiempos, la zona de retaguardia dependía de organizaciones civiles y militares numerosas y la situación era muy compleja. Los proyectiles hallados, simplemente por negligencia, pudieron ser olvidados por los trabajadores de retaguardia de aquella época.

Según opinan los expertos, los proyectiles de 76 milímetros pueden ser antiaéreos, porque las unidades de la Defensa Antiaérea dotadas de cañones de 76 milímetros fueron desplegadas en la misma zona.

Sorprende el hecho de que los proyectiles hayan sido descubiertos sólo hoy en día en un barrio con tantas edificaciones. La intensa construcción de edificios de vivienda, principalmente de cinco pisos, en esta área comenzó en la década de los años 50.

Teniendo en cuenta los frecuentes bombardeos y el emplazamiento de grandes unidades militares en esta zona durante la guerra, fue indispensable comprobar la ausencia de municiones antes de iniciar la edificación de viviendas. Pero por lo visto, las autoridades moscovitas de aquellos tiempos no lo hicieron.

Por una mera casualidad hasta el momento no ha habido víctima a consecuencia de esa negligencia en las obras de construcción y el tendido o reemplazamiento de tuberías durante años y años.

El depósito de proyectiles recién descubierto en el noroeste de Moscú no es el primer ni el último hallazgo de este tipo, aunque este arsenal es el mayor encontrado hasta la fecha. Proyectiles, minas, cartuchos y otros explosivos de tiempos de la II Guerra Mundial se hallan continuamente en Moscú, con más frecuencia en el norte y noroeste, donde la línea del frente pasaba en las proximidades de la capital. Es imposible determinar exactamente donde están enterrados tales depósitos, porque no hay mapas con los detalles necesarios.

Sólo queda por esperar que este y los siguientes hallazgos de este tipo puedan ser destruidos sin consecuencias graves para la población.

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