martes, 16 de marzo de 2010

Serguei Lavrov: Las ex repúblicas soviéticas son una prioridad incuestionable para Rusia

RIA NOVOSTI

El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguei Lavrov, concedió el pasado 25 de febrero una sesión de preguntas y respuestas a la agencia RIA NOVOSTI, emisora La Voz de Rusia y cadena de televisión Russia Today.

A continuación ofrecemos algunas respuestas de Lavrov a las preguntas de nuestros lectores.

Pregunta: ¿Cree que es posible la vuelta de la URSS en forma de una organización supra-nacional como la UE (Unión Europea) o como una confederación de Estados no obligatoriamente de la misma ideología pero de la misma origen-historia? (Diego Zoccola)

Respuesta: Las relaciones con los Estados limítrofes, incluidas las ex repúblicas soviéticas, constituyen para nosotros una prioridad incuestionable. Ponemos énfasis en consolidar el espacio humanitario común, preservar los vínculos entre los ciudadanos de nuestros países que se han venido formando desde hace siglos. Empero la crisis financiero-económica global promueve a primer plano el imperativo de impulsar la cooperación a nivel regional, en tanto herramienta universal para fomentar las economías nacionales y aumentar su competitividad reforzando las ventajas comparativas en la división internacional del trabajo. Un ejemplo fehaciente da la experiencia de la Unión Europea que ha alcanzado altas cotas de integración. La pertenencia a la UE, los esfuerzos colectivos de todos los países asociados ayudan a determinados países a superar las consecuencias de la crisis. Obrando de mancomún es más fácil solventar las dificultades.

Sin lugar a dudas, lo mismo es aplicable a la CEI, pero quisiera destacar que no se trata de reconstruir la URSS. Me refiero ante todo a la sucesiva promoción de una cooperación equitativa, a una estrecha coordinación de acciones entre países con raíces históricas y culturales comunes al objeto de resolver problemas comunes en los ámbitos más diversos.

Resulta difícil pronosticar el nivel que en un futuro podría alcanzar la integración en el espacio de la CEI, pero hoy por hoy el acercamiento mutuo responde a nuestros intereses comunes. Nos orientamos a las necesidades que plantea la vida. Nadie vaticina. Creo que los parámetros concretos de la integración serán determinados por el grado de interés recíproco en el cumplimiento de unas u otras tareas. A título de ejemplo diré que en la actualidad 11 repúblicas de la antigua Unión Soviética integran la CEI; siete son miembros de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva; seis, de la Comunidad Económica Eurasiática; tres, de la Unión Aduanera. Junto con multifacéticas relaciones bilaterales estas asociaciones integracionistas conforman una tupida red de nuestros vínculos en proceso de consolidación, en el marco de los cuales podemos consensuar posturas y elaborar respuestas conjuntas a los desafíos que encaramos.

Pregunta: ¿Qué piensa de la creación de un nuevo sistema de crédito a nivel mundial? ¿Estaría de acuerdo en que Rusia se una con India, China y los Estados Unidos para reorganizar por bancarrota al sistema financiero y monetario actual? (Gerardo Castilleja Chávez, ciudad de México, México)

Respuesta: Según tengo entendido, Ud. se refiere al componente crediticio de la nueva arquitectura financiera global. Se trata de reformar paulatinamente y a fondo el sistema de gestión de la economía y las finanzas mundiales en pie de los principios de policentrismo, supremacía del derecho, respeto recíproco de los intereses de cada cual y otorgamiento de una dimensión más justa y transparente a todo la estructura. Conforme con el sistema de gestión de la economía se irá reformando también el nuevo sistema crediticio mundial. Es la meta que se han planteado todos los agentes de las relaciones económicas internacionales y toda la comunidad mundial.

A rasgos generales, estamos satisfechos con la labor que se realiza con este fin, ante todo, en el marco del G-20. Consideramos que las cumbres del G-20 como mecanismo principal para consensuar las actitudes sobre problemas económicos y financieros globales constituye una respuesta óptima a las conmociones en la economía y las finanzas mundiales. Sus participantes coordinan sus esfuerzos por acelerar el ascenso económico, contener el crecimiento de la tasa de desempleo y las tendencias proteccionistas en el comercio mundial. Se cumplen con éxito las cláusulas clave de la Declaración de Pittsburgh encaminadas a obtener resultados concretos en la estabilización de la economía y las finanzas mundiales, el reajuste de la infraestructura crediticia e inversionista global. Los esfuerzos por reformar las instituciones financieras internacionales, hacer más eficaz la regulación del sector financiero y dar solución al problema de activos "tóxicos" se desarrollan en una dirección acertada. Partimos de que un exitoso funcionamiento del G-20 radica en el apego a los principios de transparencia, igualdad de derechos y en unas reglas precisas de obligatorio cumplimiento para todos miembros.

Al propio tiempo, según recalcó hace poco en París el presidente ruso Dmitri Medvédev, es de lamentar que de momento no se hayan registrado notables avances en la articulación de una nueva estructura financiera internacional. Es preciso aplicar esfuerzos más enérgicos para que empiece a contornearse ya en un futuro próximo.

Hemos de idear nuevas formas de gestión, así como de reposición y distribución de los recursos de las instituciones financieras internacionales. Un problema bastante grave es el relativo a los términos duros de concesión de créditos. Como consecuencia, quienes realmente necesitan los créditos los consiguen a duras penas. Es evidente asimismo la necesidad de reformar de raíz el sistema de cuotas y votos en dichas instituciones. Valoramos positivamente las recientes decisiones sobre este problema, en particular, la redistribución de un importante paquete de cuotas en el FMI y el Banco Mundial -el 5% y el 3%, respectivamente- a favor de los países en desarrollo. Pero se tendrá que hacer mucho más.

Por lo que se refiere a la idea de la unión de Rusia con determinados países para reformar la estructura financiero-económica internacional, no creo que sea de actualidad. En las condiciones de hoy unos formatos exclusivos no permiten dar soluciones eficaces a los problemas que afectan a los intereses de todos los miembros de la comunidad internacional, sin excepción alguna. Lo dicho no significa que no consensuemos criterios con nuestros colegas en el marco de BRIC.

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