lunes, 19 de abril de 2010

Argentina, Corrientes: Revelan corrupción intrínseca en la estructura policial

MOMARANDU

Cabos de policía consultados señalaron que la mayoría de agentes de policía que piden sobornos o se vinculan a hechos delictivos lo hacen con la seguridad de que sus jefes en jerarquía también lo harían de enterarse de la posibilidad de participar en un ilícito.

Los cabos dicen que la participación en delitos en la fuerza "es común" si se analizara bajo lupa el accionar del personal en cada uno de los destacamentos desde la óptica de la ética por la que juran al salir de la Escuela de Policías.

Citan desde pequeños sobornos de 20 pesos por la liberación del paso a sustancias ilícitas, o cobros con mercaderías por guardias obligadas con presiones a comerciantes, a la participación activa en "ilícitos de envergadura".

"Cualquier agente al que tientan con unos pesos acepta porque el dinero del salario alcanzará para una familia con dos hijos, pero para una cuatro ya no, entonces existen hasta los que se venden por 10 pesos para comprar carne. Es una vergüenza", dijo uno de los cabos.

Otro dice que "algunos prefiere cobrar ellos porque si informan a una jerárquico qué fueron seducidos a una situación de sobornos pueden ser sancionados en tanto el mismo oficial que los vigila eleva costo del soborno" y luego "los amenaza" con denunciar el delito.

Las declaraciones de otros policías consultados en distintos destacamentos confirman que resultará difícil para la administración erradica este tipo de prácticas, señalaron destacando el salario que hoy por hoy, inclusive con el aumento recién anunciado, cobra los agentes de policías.

Otros, por otro lado, coinciden en un profundo descrédito a los anuncios de la dirigencia en la administración. "Ellos son políticos y no les creemos", dice uno. "Estamos cansados de las promesas, cómo no se generará delincuencia en la fuerza de este modo", sostiene un segundo. "Esto es el resultado de un mal manejo del presupuesto para la policía", dice un tercero.

Oficiales consultados con identidad reservada aseguran que en otros casos el delito se implica de manera tal en la institución policial que los policías correctos son marginados con traslados de localidad en localidad de tratar de apresar a los cabecillas de bandas señaladas.

"Yo tumbé la camioneta de un traficante de cigarrillos en una oportunidad y pensaba que recibiría honores, pero todo lo que me dieron fue un traslado a un pueblo en el interior de la provincia a manera de castigo y ahora soy un oficinista", señaló otro agente.

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