lunes, 19 de abril de 2010

Carta abierta a Piedad Córdoba

Alberto Pinzón Sánchez (especial para ARGENPRESS.info)

Piedad: La sometida clase dominante colombiana, se dispone a poner en escena un empalagoso episodio más de su larga farsa mediática electoral. Todos sus candidatos para suceder a Uribe Vélez sin excepción, siguiendo una agenda geo-estratégica inmutable e impuesta, incitan la confrontación interna y ahuchan los perros de la guerra hasta más allá de las fronteras.

Se sienten muy respaldados y seguros con sus aviones teledirigidos y tecnologías Imperiales de guerra. No les interesa nada diferente a encontrar una Legitimidad y una Legalidad perdida definitivamente ante la Humanidad en estos crueles años de terrorismo de Estados y Democracia Genocida. No les importa ninguna solución a los ingentes problemas sociales o hallar una solución civilizada al largo conflicto social armado de Colombia. Y menos aún les atañen personas como Ud, que con un liderazgo político, moral y humanitario incuestionable, asumen a riesgo de vida y propugnan su solución política definitiva. Por el contrario desean su destrucción y ruina.

Servidos por un reconocido y viejo fanático religioso sacado por ensalmo de un claustro medioeval, cuya ética y legalidad ha sido interrogada por la Corte Suprema de Justicia y la misma Fiscalía de Colombia; han construido una ficción sacada de una lámpara maravillosa llena no de aceite de higuerilla como las que iluminaron la oscuridad feudal, sino electrónica y moderna cargada en el claustro Pentagonal del mundo globalizado actual, con toda clase de ignominias y afrentas que no resistirán el menor soplo de verdad objetiva y legal. Todo con el objetivo político regresivo de reproducir un terrorífico auto de fe inquisitorial, cuyas llamas aquieten o paralicen momentáneamente a las tribunas y galerías. Pero. ¡No pasarán!

Obviamente adhiero cualquier moción o iniciativa solidaria tendiente a defender su actividad humanitaria valerosa y progresista, y reconozco en su conducción un invaluable servicio, no a la “nación” como llama la clase dirigente colombiana su feudo retrógrado y violento, sino a la Sociedad colombiana Toda, en su búsqueda infatigable por una Paz moderna con justicia social.

Lamento no haberme podido reunir con Ud aquí en Europa. Pero cuente incondicionalmente conmigo, y no olvide el tango de Gardel de los 5 hermanos que al taller marchaban y su madre santa :”El músculo duerme, la ambición trabaja: un clarín se oye, peligra la patria y al grito de guerra los hombres se matan”.

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