lunes, 19 de abril de 2010

El comisario de los “progres”, preso por secuestrador y torturador

CORREPI

En 1994, el comisario inspector Edgardo Mastandrea fue exonerado por el gobernador Duhalde, por haber liderado una asonada policial en reclamo de más “horas cores” (adicionales) y pertrechos. Comenzó entonces una rutilante carrera como “el policía diferente”, que denunciaba la corrupción sistémica de la fuerza y reclamaba su “democratización” al poder político.

Desde entonces, Mastandrea se vinculó con diferentes organizaciones, como el CELS o la fundación Miguel Bru, y partidos “progresistas”, comola UCR, el FREPASO, el ARI y la Coalición Cívica.

En 1999 integró el Instituto Programático de la Alianza (IPA) y fue asesor de Eugenio Raúl Zaffaroni. Junto a la diputada bonaerense Graciela Podestá (FREPASO), impulsó los primeros “sindicatos” policiales de la provincia. Durante la campaña electoral de ese año, Graciela Fernández Meijide anunció que, si ganaba la gobernación de la provincia de Buenos Aires, Mastandrea sería su ministro de seguridad.

Pero ganó Carlos Ruckauf, que en 2002, después de la masacre de Puente Pueyrredón, designó ministro de seguridad a Juan Pablo Cafiero. Y Mastandrea fue uno de los candidatos evaluados por Cafiero para reemplazar entonces al jefe de la bonaerense saliente.

Mastandrea siguió apareciendo en radio y TV y asesorando a radicales y frepasistas en “políticas públicas de seguridad”, hasta que se sumó al ARI. En la conferencia de prensa en la que el partido presentó su “propuesta de seguridad” en la campaña de 2007, estuvieron los diputados Carlos Raimundi, Eduardo Macaluse y Marta Maffei, junto a Adrián Pérez... y el comisario Mastandrea.

Una vez conformada la Coalición Cívica, Mastandrea se integró a sus “equipos técnicos”, hasta que se hizo pública su imputación en una causa por el secuestro de veinte jóvenes 16 a 22 años en Luján, trasladados para la tortura a la comisaría de San Nicolás, donde el comisario “piola” era tercer jefe durante la dictadura.

Ahora, que ha sido detenido en esa misma causa, todos los que lo pasearon por conferencias, estudios de TV y facultades, compiten para decir más fuerte que no tuvieron nada que ver con él. Pero allí están los archivos, y la memoria de CORREPI.

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