miércoles, 14 de abril de 2010

Oberá y la memoria de Don Cáceres

Carlos del Frade (APE)

Ricardo Cáceres era uno de los cuatro hijos de un mensú.

Un obrero de los yerbatales, los cañaverales y cualquier otra explotación que necesitara de peones resistentes, que trabajaran de sol a luna y comieran salteado.

Don Cáceres se agarró paludismo y se metió en la selva misionera. Porque si lo encontraban enfermo lo despedían y se quedaba sin la miseria que tenía el falso nombre de salario pero que a él le hacía falta para sostener lo mínimo para alimentar a sus hijos.

Uno de ellos, Ricardo, se hizo militante revolucionario después de tantas y tantas injusticias que vio en el cuerpo y el alma de su padre, en el cuerpo y el alma de su tierra misionera, en cercanías de Posadas, la ciudad capital, o de Oberá, la ciudad que brilla, según explican los guaraníes.

Ricardo entendió que el saqueo no solamente era contra tipos como su viejo sino también contra la tierra colorada y su magnífica y colosal biodiversidad.

Supo, desde hace décadas, que la pobreza está desbocada en esa provincia tan rica y tan ajena de sus hijos.

Siempre, Ricardo, cuenta la historia de su viejo, el mensú que aguantó lo indecible en la geografía misionera. La cuenta porque quiere que todos aprendan que el único camino para encontrarle el sentido a la palabra futuro es luchar contra los que empobrecen a la ciudad que brilla, Oberá, contra los que saquean la provincia que se hunde en el cuerpo del Brasil.

Ricardo tiene razón. Su historia individual es la síntesis de una crónica colectiva que se continúa en estos días.

La información da cuenta del reciclaje del despojo.

“Tras 14 años de funcionamiento, desmantelaron la unidad de recuperación nutricional en el Samic de Oberá, Misiones. Las autoridades sanitarias esgrimen que ya no es necesaria. El especialista que tuvo a su cargo la unidad desde su creación asegura que la decisión deja desprotegidos a los niños desnutridos. ‘Hoy estamos más preocupados por la obesidad’, argumentó el ministro de Salud provincial, José Guccione”, apuntan los medios de comunicación regionales.

Hay cinismo en esa declaración. Les preocupa la obesidad. La desnutrición no forma parte de la agenda de preocupaciones del gobierno misionero, según dice su ministro de Salud.

-Llevo 27 años trabajando con desnutridos y 14 años comprometido con esta unidad de recuperación, y la decisión de cerrarla definitivamente supera totalmente mi capacidad de asombro y desilusión – dijo el pediatra Basilio Malczewski, quien asegura y documenta que desde su creación a esta parte la mencionada unidad recuperó de cuadros de desnutrición a más de 500 niños obereños y de localidades cercanas.

La indignación del pediatra tiene fundamentos: “Los desnutridos leves son tratados por medio de tratamientos ambulatorios, pero los graves deben ser internados en unidades especiales porque se exponen a riesgos de estar en salas comunes. No se puede querer tapar el sol con las manos, siguen habiendo índices de pobreza y desnutrición, no hay que esconder la pobreza, debemos hacernos cargo. No tienen idea de lo que están haciendo. Estamos retrocediendo 20 años atrás con esta decisión”, remarcó Malczewski.

Para los referentes de la Asociación de Trabajadores del Estado de Oberá, es necesario reabrir la Unidad de Recuperación Nutricional “de este hospital, sector que ha contribuido a hacer frente al grave problema de la desnutrición infantil que azota a nuestra provincia y en especial a nuestra ciudad. No queremos asistir más al desmantelamiento de la Salud Pública”, sostuvieron los dirigentes gremiales.

Quizás la historia de Ricardo Cáceres sea un camino a tomar. Protagonizar los cambios que terminen de una vez y por todas con funcionarios que multiplican las consecuencias del saqueo y la pobreza impuesta.

Fuente imagen: APE

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