miércoles, 21 de abril de 2010

Paraguay: A dos años de la victoria de Lugo-PLRA. ¿Cambió la vida de los explotados y oprimidos?

PARTIDO DE LOS TRABAJADORES

Dos años pasaron de aquel 20 de abril de 2008. No es cualquier fecha. Se trata de la gesta en que el pueblo pobre, harto de 61 años de miseria, represión y entreguismo, asestó una impresionante derrota electoral al odioso Partido Colorado. Las masas escribían así una página inédita en nuestra historia.

Esta victoria política, sin embargo, desde su inicio presentó una profunda distorsión. El pueblo trabajador, al derrotar a los colorados, depositó sus legítimas esperanzas de cambio y confianza en un proyecto político que también respondía a los explotadores: la chapa Lugo-PLRA.

El aniversario de la victoria electoral del actual gobierno –con casi 20 meses en el poder- nos lleva a unas preguntas centrales: ¿Para qué intereses de clase gobierna Lugo? ¿Qué cambió, efectiva y favorablemente, en la vida de la clase trabajadora, de los campesinos pobres, de los pobladores barriales y de los demás sectores explotados? ¿Qué medidas se tomó desde el palacio de López respondiendo a los intereses de las clases no propietarias? ¿El gobierno de Lugo-PLRA merece el apoyo y sostén político de parte del pueblo? ¿Es “nuestro” gobierno, es decir, de los explotados y oprimidos?

El responder estas cuestiones nos obliga a mirar la realidad con toda su crudeza. Solo así podremos avanzar por un camino correcto en nuestras luchas presentes y futuras.

Compartimos algunas ideas y reflexiones al respecto.

¿Hacia qué arco patea Lugo?

Fernando Lugo, desde el inicio de su carrera política, se autodenominó “bisagra” y anunció que no respondería, en el terreno ideológico, ni a la derecha ni a la izquierda. Dijo que su política sería de “centro”, tal como el “poncho juru”. Lindas palabras, flagrantes mentiras.

En una sociedad dividida en clases sociales que luchan entre sí defendiendo cada una intereses antagónicos, no existe la más mínima posibilidad, objetivamente, de mantener neutralidad o permanecer en el “centro”. La lucha de clases no admite puntos medios. El poder político tampoco. O se gobierna para los explotados o se gobierna para los explotadores. Don Lugo Méndez optó por los segundos.
Este gobierno defraudó toda aquella confianza y esperanza populares. Lejos de impulsar los cambios que anhelaba nuestra gente, demostró ser más de lo mismo y solo ofreció un lamentable continuismo.

Pactó con sectores empresariales y latifundistas agrupados en el PLRA y, desde el poder, comenzó a aplicar un verdadero “nicanorismo económico”, con proyectos privatistas y aumento de la deuda externa con banqueros extranjeros.

Al tiempo de anunciar “resultados” recién para el 2023 en cuanto a la reforma agraria, pasó a reprimir brutalmente las ocupaciones de tierra que se dieron a fines del 2008 y militarizó el norte en dos ocasiones durante el 2009. La respuesta gubernamental frente a las luchas campesinas se concretó en imputados, presos, heridos y muertos. Con los conocidos hechos de secuestro, la política represiva se profundizó hasta llegar, actualmente, a un proceso de abierta “colombianización” de las fuerzas represivas. Lugo se ufana públicamente de sus relaciones y de los acuerdos que firma con el gobierno genocida del asesino Álvaro Uribe Vélez. Esta es la realidad.

¿Es necesario recordar las declaraciones de Gustavo Codas y la renuncia abierta del gobierno a “cambiar la letra” del tratado de Itaipú? ¿O los escándalos por irresponsabilidad paterna o nepotismo?

El gobierno de Lugo-PLRA, al contrario de lo que hace con los pobres, nunca atacó a los ricos o a los intereses del imperialismo. En la cuestión democrática que hace a la reforma agraria, sin hablar siquiera de confiscaciones o tan solo de recuperación de las inmensas extensiones de tierras malhabidas ¿Acaso, al menos, se avanzó en un impuesto a la soja? ¿Qué pasó con la ley que regulaba el uso de agrotóxicos? Los resultados de la CEPRA son lamentables. En el terreno de la clase trabajadora urbana ¿Por qué los ataques a los derechos adquiridos de los trabajadores estatales? ¿Por qué la persecución sindical? ¿Por qué este gobierno violó toda la legislación laboral y decretó, con apoyo de las cúpulas de las centrales tradicionales, sólo un aumento del 5% del salario mínimo? ¿Algún empresario está preso, o se ofrecen recompensas millonarias por su captura, debido a que no paga el salario mínimo legal o no aporta al IPS? ¿Por qué se mantiene el risible “impuesto a la renta” de sólo el 10% que decretó Nicanor?
Es posible seguir. Pero estos hechos de la realidad son contundentes. El ex obispo, superficialidades y retórica aparte, eligió gobernar con y para los poderosos de este país y mantenernos sujetados a las garras del imperialismo.

La izquierda en el laberinto de Lugo

La izquierda luguista, actualmente agrupada en el denominado Frente Guasu, desde el principio otorgó a Lugo un cheque en blanco. Cuando el fenómeno era nuevo, esta política era, al menos, entendible, no así justificable. Pero, a la luz de sus medidas, el no haber rectificado este rumbo es nefasto para el futuro de nuestras luchas.
En base a la experiencia concreta de más de un año y medio de medidas antipopulares, cabe preguntarse ¿Por qué la mayoría de la izquierda apoya políticamente y predica las masas populares confianza y la “paciencia” a este gobierno burgués?
El apoyo entusiasta, el silencio cómplice o las justificaciones descabelladas como inverosímiles de estas izquierdas ante los ataques económicos o las represiones del gobierno, implican una capitulación histórica y sólo contribuyen a alejar a las organizaciones de masas de un camino combativo con independencia de clase.
Llamamos a todas las organizaciones que se reivindican de izquierda, socialistas, así como a la mayoría del movimiento social, a romper con este gobierno y sostener una política independiente y de oposición clasista.

Una vez más, apoyar la estrategia del Poncho Jurú es mortal para el impulsar el verdadero “proceso de cambios” favorable a las masas trabajadoras y excluidas de siempre.

¿Juego a la derecha? Los que conforman las fuerzas “democráticas y progresistas”, transmiten la idea de que criticar a Lugo es sinónimo de “hacer el juego a la derecha” o “contribuir al juicio político”. Pensamos que estas izquierdas se equivocan. El criticar y oponernos al gobierno, por la izquierda, de ninguna forma implica un apoyo a los putrefactos partidos de la derecha tradicional. Desde el PT hemos manifestado siempre nuestro total rechazo a estos rancios sectores golpistas y los hemos denunciado como enemigos declarados del pueblo.
¿Sólo existen dos caminos? ¡Por un tercer espacio! La tarea del pueblo trabajador y sus direcciones sociales y políticas, está en romper la supuesta “polarización” entre la derecha tradicional y el gobierno. Esta creencia, por demás falsa, es alentantada sistemáticamente por la prensa burguesa. Los medios masivos tildan a Lugo hasta de marxista y dicen que desea “imponer” la lucha de clases.

Todos los ataques de la derecha tradicional, furibundos, contribuyen a crear la impresión de que este gobierno es de “izquierda” o algo parecido. Cuando en realidad es todo lo contrario.

Entre la derecha tradicional y el gobierno, por supuesto, existen enfrentamientos reales. Sin embargo, a nivel estratégico, los dos bloques burgueses tienen el objetivo de mantener la explotación capitalista y la sumisión del país al imperialismo, derrotando las luchas del movimiento social. La pelea es por quien controla los resortes estatales y…los negocios desde el poder.

O la derecha o el gobierno de Lugo es una falsa disyuntiva. No debemos caer en el engaño.
Para el PT es preciso –urgente- construir una tercera opción, un tercer espacio. Es decir, una alternativa con independencia de clase cuyo centro sean las luchas directas, en el marco de la más férrea oposición tanto a la derecha tradicional como al gobierno que se robó la esperanza del 20 de abril.

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