lunes, 19 de abril de 2010

Perú: una cuestión de integridad

Carlos Angulo Rivas

Exigir la vacancia presidencial de Alan García por incapacidad moral permanente constituye un acto de decencia pública, un acto de integridad de los peruanos mostrando repudio a la casta política encaramada en el poder. De no hacerlo, nos espera la continuidad de un sistema podrido en sí mismo, corrompido y descompuesto donde, como lo ha prometido el presidente, se impedirá por cualquier medio el ascenso de un nuevo presidente en el 2011 que no sea de su agrado.

Si el Perú quiere salir del hoyo de la putrefacción aprista defendida a balazos, las mayorías nacionales deben apoyar una movilización popular, democrática y constitucional. Debemos abandonar la costumbre de personalizar los ataques a las causas justas, en la cabeza de uno, dos o más líderes políticos. Esa forma de mala interpretación de los hechos no nos deja ver con claridad. Debemos atenernos a los puntos en discusión ilustrados en los acápites siguientes.

1. - El tema de la vacancia presidencial contra Alan García no es nuevo. Tiene por lo menos dos años de antigüedad. Se inicia como una campaña de vastos sectores ciudadanos por el incumplimiento de todas las promesas electorales. Empezó porque el programa del llamado cambio responsable fue archivado. Y se profundiza cuando se exonera de impuestos (sobre-utilidades) a las grandes compañías mineras y a la telefónica, ambos casos mediante arreglos “bajo la mesa” con aquello del “bono voluntario” y la imposición de la tarifa básica.

2. - El tema de la vacancia presidencial contra Alan García asume urgencia de vida o muerte cuando después de firmados los Tratados de Libre Comercio con Estados Unidos y Chile, sin consulta alguna y si velar por el interés nacional, se produce el escándalo de los “faenones” con la Petroleum Discover, los patrulleros, las ambulancias y los entripados corruptos en las obras públicas con el gangster empresarial dominicano Fortunato Canaán. Se incluye también el robo escandaloso de las donaciones y el reparto entre apristas de lo presupuestado para la reconstrucción de Ica y Pisco después del terremoto. La caída del gabinete de Jorge del Castillo evitó la silla vacía en palacio de gobierno. Ahora dicen que se perdieron los audios y se borraron misteriosamente las pruebas archivadas en las computadoras requisadas a la empresa Business Track.

3. El tema de la vacancia presidencial contra Alan García alcanzó su punto más álgido con el etnocidio de Bagua, crimen de lesa humanidad no investigado a fondo e imparcialmente. 24 policías y 10 civiles continúa siendo la estadística oficial a pesar de los muchos desaparecidos y las pruebas filmadas de la masacre. Derogaron dos decretos lesivos a los intereses de los nativos y del país, y el gabinete del Yehude Simon cayó para salvar la responsabilidad de Alan García, quien ordenó la balacera a su ministra Mercedes Cabanillas.

4. El tema de la vacancia presidencial contra Alan García se vuelve a poner en el tapete, en medio de una monumental inmoralidad y corrupción aprista que abarca a todas las instituciones del estado. Ahora sí de manera oficial (pedido de la bancada nacionalista y el candidato presidencial Ollanta Humala); y precisamente a consecuencia de la descomposición obscena del gobierno y el asesinato de seis mineros informales y treinta heridos en la protesta de Chala, cuando se disolvió la movilización popular a punta de balazos. Hoy en Islay, además, se produce dos heridos de bala y múltiples presos y contusos, durante la protesta contra el proyecto minero Tía María de la Southern que, sin ninguna previsión ambientalista, afecta a miles de hectáreas agrícolas.

5. El tema de la vacancia presidencial contra Alan García es una exigencia histórica del pueblo, una reivindicación popular necesaria por la salud de la república y su futuro. En ninguna republica democrática, civilizada, moderna y si se quiere cristiana, el terrorismo de estado y el asesinato a civiles desarmados durante una manifestación es aceptable. Asimismo, son intolerables los signos de putrefacción de la administración pública en manos de avezados delincuentes y hampones vestidos de políticos.

6. El candidato Ollanta Humala recoge el pedido de miles de ciudadanos y lo tramita en la instancia correspondiente, sobre la base de la constitución vigente. Aquí no interesa quien haga el pedido sino la razón de quienes la tienen, las pruebas y los argumentos que acusan al gobierno de una trayectoria criminal y reincidente, en ambos temas los asesinatos y la corrupción. Algunas personas, en medio del debate, tratan de soslayar la responsabilidad principal de Alan García y pretenden echar la culpa de lo acontecido en Bagua, Piura, Chala a los mandos de la Policía Nacional, como si las brutales iniciativas provinieran de los comandos y no de una política represiva diseñada por el gobierno aprista y el propio presidente de la república. Las leyes de criminalizar a los ciudadanos y de disparar impunemente contra ellos, han sido promulgadas por García Pérez. Todo lo demás es obediencia debida.

7. Quienes quieren liberar de responsabilidad a Alan García porque no es él quien dispara sino los policías, están en un grave error. A ellos les pregunto si conocen aquello de los autores mediatos. Alberto Fujimori ha sido sentenciado a 25 años de cárcel por ser autor mediato de los crímenes de los Barrios Altos y La cantuta; Abimael Guzmán jamás tiró bombas o disparó contra alguien, sin embargo, la sentencia de cadena perpetua se debe a la autorización de sangrientos atentados. Como vemos se trata de quien ordena, no de quien dispara.

8. El remedio y la enfermedad es otro de los argumentos para no vacar a Alan García. Luis Giampetri, el reemplazo en caso acepte rompiendo su mal entendida lealtad a un sujeto como García Pérez, es un almirante de la marina retirado, que si desea bien puede renunciar. Se acusa a Giampetri de ser fujimorista y de responsable de la masacre de los presos en El Frontón, en junio de 1986. En principio, para nadie es un misterio que Alan García es mucho más fujimorista que Giampetri, en tanto y en cuanto mantiene una indestructible alianza parlamentaria con las huestes del ex dictador y los tránsfugas de todos los pelajes; mantiene una alianza con la corrupción fujimorista en el poder judicial; además, da su apoyo a Keiko Fujimori y es autor de la liberación (amnistía anulada) del corrupto empresario fujimorista de TV Crousillat, aún sospechosamente prófugo de la justicia. En cuanto al caso de El Frontón la responsabilidad de la matanza de presos es compartida y de mayores cargos penales en Alan García quien fue el autor mediato ordenando las ejecuciones extrajudiciales tanto en Lurigancho y como en la isla penal de El Frontón.

9. Otro argumento endeble y más que endeble inmoral porque no se acoge a ética alguna, es aquel de mencionar: si falta un año para las elecciones para qué hacer olas. Con esta forma pasiva de ver los acontecimientos nacionales, ningún país podrá liberarse de la inmoralidad, la corrupción, de los políticos sumergidos en la podredumbre y defensores acérrimos de ella, vital para su supervivencia, pues aquí la alianza parlamentaria actual, a excepción de los nacionalistas, apunta a la impunidad en cuanto a latrocinios y crímenes. Y todo ello, es como decir: si ya se va el delincuente hay que ponerle puente de plata.

10. No es un asunto de simpatías por Luis Giampetri sino que, en caso de vacancia, le toca asumir constitucionalmente. Él no es un hombre de partido, en todo caso se debe a su institución, la Marina de Guerra, instituto armado conservador, es cierto. Y aunque como persona está cuestionada, no se asemeja a Alan García. Con toda seguridad, este almirante podría conducir el país hasta las elecciones generales y el cambio de gobierno, con mayor acierto y relativa imparcialidad, ya que no está involucrado en esa maquinaria de poder corrupto, inmoral, putrefacto que responde a las siglas de APRA y cuya conducción repiquetea en las manos de un individuo sin escrúpulos, tal como se exhibe.

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