miércoles, 14 de abril de 2010

Viejos son los trapos

Ricardo Gómez Vecchio (NOVA RES)

Si bien el declive del cuerpo es inevitable con el paso del tiempo, parece que mantener la mente en forma hasta la vejez no es misión imposible. Algunos consejos para tener en cuenta fruto de las últimas investigaciones en torno a este tema.

Con paso de los años el cuerpo declina inexorablemente, aunque hoy en día se trate de disimularlo con cirugías estéticas y otros recursos de aparente rejuvenecimiento. Pero la vejez no es un castigo divino, es una etapa más de la vida que podemos disfrutar como las anteriores y a la que debemos estar felices de haber llegado. Y lo importante es vivirla lo más a pleno posible. Por eso es bueno tener en cuenta algunos consejos de la medicina actual para conservar la mente activa y ágil, aún cuando el cuerpo no la acompañe como en la edad dorada.
Si las palabras cruzadas, el sudoku y otros juegos por el estilo sirven para provocar a nuestra mente y mantener en forma no ha sido establecido de modo contundente. Sin embargo, para los especialistas está claro que la falta de educación es un fuerte predictor del declive de la capacidad cognitiva. Cuanto más haya tratado de aprender una persona a lo largo de su vida, mejor estará mentalmente en la vejez. Sin duda, el desafío de lo desconocido es más beneficioso que las tareas repetitivas y monótonas.
Los suplementos, que se ofrecen en el mercado múltiples y variados, no han tenido muy buenos resultados en estudios comparativos ultimamente. Las multivitaminas, la melatonina, el ginkgo y otros compuestos de ese tipo, a pesar de sus elogiados orígenes naturales, no están libres de potenciales efectos colaterales, como alta presión, problemas digestivos y depresión, entre otros. Entre las personas que gozan de buena salud, el ginkgo, por ejemplo, no ha demostrado más beneficios para el cerebro que algún placebo, e incluso en algunos casos estos han funcionado mejor.

El estrés le pasa factura al cerebro arrojando químicos peligrosos sobre el hipocampo y otras áreas involucradas con la memoria. Algunos científicos plantean que quienes tienen un estilo de vida balanceado y realizan actividades para relajarse, como el yoga, actividades sociales o navegar, pueden demorar la aparición de los problemas de memoria al reducir el estrés.
Algunas teorías afirman que la introducción del pescado en la dieta está vinculada al tremendo avance cognitivo del hombre. Los ácidos grasos, como el Omega 3, son críticos para el funcionamiento cerebral y han probado ser beneficiosos para problemas ligados a la alimentación, como la depresión. Sin embargo, los estudios sobre la eficacia de los suplementos de Omega 3 han dados resultados dispares. Por lo tanto, es recomendable utilizar los alimentos naturales que lo proveen, como las semillas de lino, los animales alimentados a base de pasto y algunos pescados grasos, como la sardina.
Creciente datos indican que la cafeína podría ser protectora del cerebro. De acuerdo con amplios estudios longitudinales, de dos a cuatro pocillos por día podrían conjurar el declinar cognitivo normal y disminuir la incidencia del Alzheimer entre un 30 a un 60 por ciento. No está claro aún si esos beneficios provendrían de la cafeína o de los antioxidantes que contienen el café y el te.
Cuando descansamos y dormimos los recuerdos se filtran, algunos de descartan y otros se consolidad y guardan. Un reciente estudio encontró que cuando no dormimos bien se hace más difícil pensar y aprender cosas nuevas. Por lo tanto, no dormir lo suficiente está vinculado con un declive cognitivo en la edad madura, aunque no necesariamente se trate de una relación causal.
Enfermedades que pueden prevenirse, como la diabetes tipo II, la obesidad y la hipertensión, también afectan al cerebro. Según estudios, se vinculan con mayor riesgo de declinación cognitiva y problemas de memoria. Mantener el sistema circulatorio en buen funcionamiento, evitando por ejemplo los cigarrillos y las grasas saturadas, disminuye la incidencia de los daños al cerebro con el avance de la edad.
Mientras que comer en exceso puede volver al cerebro perezoso y llevar en el largo plazo a su deterioro, incorporar muy pocas calorías con la comida también resulta perjudicial. Muchos estudios han vinculado a las dietas extremas con las distracciones, confusiones y problemas de memoria. Lo ideal es una dieta alta en contenido de fibras y con moderada cantidad de grasas y proteínas.
Los científicos están empezando a pensar que el ejercicio aeróbico regular sería una de las cosas más importantes que se pueden hacer para mantener a largo plazo la salud del cerebro. Treinta minutos diarios al menos de actividad física, y no necesariamente salir a correr. es lo más recomendable para estar en buena forma mentalmente. En tal sentido las caminatas parecen ser lo más recomendable.
Hasta hoy estos son algunos puntos a tener en cuenta si queremos llegar a viejos con una mente ágil y un pensamiento vivaz. Como siempre en estos casos no se trata de recetas mágicas, tan sólo de algunas orientaciones que cada uno puede considerar, consultar con su especialista de confianza y adaptar a sus propias características individuales.

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