jueves, 27 de mayo de 2010

Argentina, Mendoza: Casino. El proyecto del gobierno para cobrar un impuesto a los que "menos ganan"

Jorge Hirschbrand (MDZOL)

El impuesto que busca el gobierno para construir salitas de 4 años y equipar a las escuelas con WiFi saldrá del bolsillo de los jugadores de tragamonedas. Las ganancias de los casinos y de las empresas operadoras de las máquinas están blindadas. Polémica por el porcentaje que se cobra de Ingresos Brutos.

Sólo por apuestas en máquinas tragamonedas, en los primeros tres meses del año, los casinos instalados en el Gran Mendoza tuvieron una ganancia de 51.615.598 pesos. Técnicamente, a este número se lo denomina “win”, que se obtiene a partir de una cuenta muy simple: el total del dinero puesto en juego menos los premios otorgados. Es una cifra millonaria que representa entre el 80 y el 85 por ciento de toda la operatoria, y que sirve para demostrar la rentabilidad de la actividad. El resto, apenas migajas en comparación, vuelve al bolsillo de quienes se quedan con la falsa sensación de ser ganadores.

A pesar de esta diferencia, el proyecto de ley que impulsa el gobierno para darle forma al fondo destinado a la construcción de salitas de 4 años y a la instalación de WiFi en las escuelas, busca gravar un impuesto sobre este porcentaje menor. A los que ganen se les sacará el 5 por ciento. Y, como si fuera una perinola, todos ponen… menos los casinos. ¿Cómo se pondrá en práctica? O se descontará ese arancel a la hora de cambiar las fichitas en la caja o directamente las máquinas pagarán menos.

Esta movida incluye a todas las salas del juego. Tanto el casino central como sus anexos, y los que funcionan en los hoteles 5 estrellas (Sheraton, Hyatt y próximamente Intercontinental) serán parte de este plan para aumentar la recaudación y destinarla, según anunciara el gobernador Celso Jaque, a programas educativos. La medida no generó ningún tipo de reclamo u oposición por no afectar más intereses que los de los jugadores, y comenzó a transitar sin obstáculos el camino hasta convertirse en ley.

En este caso, la ganancia de los casinos y, especialmente la de las concesionarias de las tragamonedas, está blindada. Estos últimos son quienes más rédito sacan de la actividad conjunta con el Instituto de Juegos y Casinos, por percibir un porcentaje fijo de las ganancias. Salvo el operador del Casino Central, que cobra el 26,23 por ciento del “win”, en los restantes nueve anexos distribuidos en la provincia, ese monto se ubica entre el 49 y el 54 por ciento.

Impuestos blandos

La gran diferencia con los casinos-hoteles, tiene que ver con el régimen impositivo que los encuadra. Los operadores pagan sólo el 3 por ciento en concepto de Ingresos Brutos, en lugar del 20 por ciento que corresponde a la “explotación de máquinas tragamonedas” o a la “recepción de apuestas en casinos”, según el listado de alícuotas impositivas, y que es la tasa que pagan en la actualidad Sheraton y Hyatt.

Esta diferencia tributaria no apareció con el gobierno de Celso Jaque, sino que fue heredada de las gestiones anteriores y se convirtió en una práctica normal.

El argumento usado por los operadores para tipificar su actividad como “alquiler-arrendamiento de maquinaria sin clasificar” es, precisamente, que no forman parte de la explotación. Sin embargo, la realidad económica muestra que el dinero que reciben en concepto de la concesión de las tragamonedas varía según su explotación.

Por ejemplo, en el casino central, en enero el “win” fue de 4.234.359; en febrero fue de 4.338178, y en marzo fue de 5.166.737. La empresa, en este caso “Mendoza Central Entretenimiento”, cobró más a medida que creció la actividad.

De lo que queda –y sumadas las ganancias provenientes del resto de los anexos, de los juegos de mesa, lotería y quiniela- se extraen los fondos que después se destinarán a programas asistenciales. Entre enero y marzo, el Instituto de Juegos y Casinos transfirió 10.696.528 pesos al Ministerio de Salud, según la información oficial suministrada por el organismo que preside Daniel Pereyra.

En ese mismo plazo, el casino del Sheraton ganó 14.207.693 pesos gracias a las tragamonedas, mientras que los resultados del Hyatt ascendieron a 23.618.631 pesos. Sobre estos números se pagó el 20 por ciento de Ingresos Brutos. Fueron más de nueve millones y medio de pesos, sin contar el 3,78 % que el hotel que está frente a la plaza Independencia abona en concepto de canon de concesión o la alícuota que Sheraton paga por “costo de fiscalización”.

Cuando se hizo la concesión para los anexos, se explicitó que dentro del objeto de la licitación, la operadora que resultara ganadora debía brindar “el servicio técnico y de mantenimiento de las máquinas a contratar, como así también el personal destinado a la atención de los locales estarán a cargo del adjudicatario”; situación que convertía a la empresa en parte importante de la “explotación” de las tragamonedas.

Se calcula que esta diferencia impositiva representó, en los últimos cinco años, algo así como 80 millones de pesos. Un número que, en vista al déficit provincial, no es para nada despreciable.

Fuenta foto: MDZOL

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.