lunes, 17 de mayo de 2010

Brasil: Navega entre el crecimiento económico y la inflación

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El ministro de Hacienda Guido Mantega, anunció esta semana que el gobierno reducirá sus gastos de año en 5.600 millones de dólares para reducir la demanda e impedir que la inflación supere la previsión oficial.

El corte se sumaría al "contingenciamiento" decidido a principio del año de 12.100 millones de dólares, con lo que el valor total de lo que el gobierno dejará de gastar se aproxima al uno por ciento del Producto Bruto Interno (PBI).

Según el ministro, existe un "techo" para evitar que el crecimiento de la economía no represente amenazas de aceleración de la inflación.

Dicho techo estaría alrededor del 6 por ciento del PBI.

"Si se comprueba que el crecimiento es más fuerte que aquello que deseamos, o sea superior al 6 por ciento, nosotros tendremos que reducir el consumo del gobierno", dijo Mantega.

El problema es que en los últimos días bancos y empresas de consultoría económica empezaron a revisar sus previsiones de crecimiento, y ninguna de las conocidas hasta ahora es inferior a ese "techo".

Entre esos bancos está Bradesco, que proyectaba un crecimiento de 6,4 por ciento y corrigió su cálculo a 7 por ciento; Itaú-Unibanco pasó de 7 a 7,5 por ciento; Santander, de 5,8 a 6,3 por ciento, y la Febra ban (Federación Brasileña de Bancos) subió su estimación de 5,5 a 6,3 por ciento.

La empresa LCA Consultores había proyectado un crecimiento de 5,8 por ciento, pero ahora lo estima en 6,3 por ciento; Tendencias Consultoría ha sido la más conservadora, apostando en 6,0 por ciento, y MB Asociados calcula una tasa de 6,6 por ciento.

Para el analista Alex Agostini, de Austin Rating, el crecimiento de la economía en el primer trimestre del año puede estimarse en 3,0 por ciento, aunque la cifra oficial se conocerá al principio de junio, lo que representa una tasa anualizada de 12 por ciento.

El economista consideró que el impulso para el crecimiento ya está dado y viene desde el último trimestre de 2009, por lo que el corte de gastos anunciado conseguirá, como máximo, contener apenas aumentos superiores a los ya registrados hasta ahora.

Aunque se produzca alguna desaceleración en el segundo trimestre, el funcionamiento actual de la economía ya asegura un nivel anual de crecimiento superior a lo deseado por el ministro.

En cuanto a la inflación, ya se encuentra al nivel de 5,5 por ciento anual, mientras la meta del gobierno es, como máximo, 6,5 por ciento (4,5 por ciento, con tolerancia de dos puntos hacia arriba o hacia abajo).

El ministro de Hacienda dijo que los cortes no afectarán las inversiones en infraestructura, ni los programas sociales del gobierno, responsables de la consolidación del consumo.

Para la economista Margarida Gutiérrez, de la Universidad Federal de Río de Janeiro, esos programas sociales y las inversiones en infraestructura son los que tienen mayor efecto sobre la ampliación de la demanda.

Si el estado no disminuye esos gastos, el efecto del contingenciamiento sobre el crecimiento económico y sobre la inflación no alcanzará los efectos deseados por el gobierno, advirtió Gutiérrez.

En ese caso, sólo quedará como salida la aplicación de la receta tradicional: el aumento de la tasa de interés para forzar un frenaje de la economía.

Los intereses brasileños ya están en 9,5 por ciento al año, pero los bancos estiman que subirán a 11,75 por ciento para diciembre.

El problema, como había señalado el propio ministro Mantega, es que los efectos del aumento de los intereses sobre la actividad económica son muy lentos, y a menudo sus efectos se prolongan bastante más que lo deseado inicialmente.

De ahí la preferencia por el corte de gastos, que tendría efectos más inmediatos "Es como una inyección en la vena", comparó el ministro.

Pero si éste no alcanza sus objetivos, habrá que convivir con la perspectiva de una inflación persistente, de acuerdo con los analistas.

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