lunes, 17 de mayo de 2010

Chávez expropia empresas abusivas para beneficio del pueblo mientras Calderón entrega todo a los ricos

Pedro Echeverría (especial para ARGENPRESS.info)

1. La expropiación de una de las dos empresas de la trasnacional mexicana Gruma por el gobierno venezolano de Hugo Chávez ha causado un gran revuelo en México entre gobierno y empresarios del país. Años atrás otras compañías mexicanas como Cemex, Coca Cola Femsa y Tubos y Aceros de México fueron intervenidas por acciones de expropiación o nacionalización llevadas a cabo por el gobierno de aquel país caribeño.

“Es probable que las nacionalizaciones continúen”, consideró en un reporte sobre inversión extranjera en la región publicado la semana pasada la CEPAL. ¿Puede olvidarse que en 2007, el presidente Chávez anunció acciones para que el Estado asumiera el control de sectores considerados por su administración como “estratégicos”, entre ellos los de alimentos, en un país que sufre continuo desabasto de productos esenciales como leche y harina de trigo –Venezuela es el segundo consumidor de pasta en el mundo?

2. El gobierno de Chávez avanza en serio –con el apoyo de la riqueza petrolera que ha sabido usar como estrategia política- hacia un proceso de estatización y socialización que cada día conquista más simpatías y apoyos de los trabajadores venezolanos; pero también muestran a otros gobiernos el camino que debe seguirse para usar los recursos económicos en beneficio de la población. Por esas medidas nacionalizadoras de Chávez, el gobierno de los EEUU, los medios de información y corifeos desarrollan de manera permanente una gigantesca campaña anticomunista. En México el gobierno derechista de Calderón hace exactamente lo contrario: sigue entregando las riquezas del país a los más poderosos empresarios y extranjeros mientras el Estado abandona los servicios de salud, de educación, busca terminar de privatizar el petróleo y la electrizad, ha provocado el cierra de decenas de miles de empresas micro, pequeñas y medias mientras se dispara el desempleo y la miseria.

3. En México los gobiernos del PRI fueron fuertes hasta antes de la implantación del neoliberalismo privatizador en 1982. En ese año los poderosos empresarios mexicanos –asociados con los inversionistas yanquis- se rebelaron contra una estatización bancaria lópezportillista y exigieron la venta de 2500 empresas “paraestatales”, es decir, controladas por el gobierno (Petróleo, electricidad, teléfonos, transporte aéreo, siderúrgica, ferrocarriles, alimentos Conasupo, fertilizantes, bancos de crédito agrícola, etcétera) Ya De la Madrid, el iniciador de la política con participación directa empresarial, lo había dicho en su campaña: “Es necesario que “la sociedad” (es decir, los empresarios privados) recupere los que el Estado le ha arrebatado”. El “cerebro” de la campaña de De la Madrid fue Salinas de Gortari, mismo que desplazó a sus competidores y seis años después profundizó el neoliberalismo al asumir la Presidencia.

4. Muchas de aquellas empresas funcionaban con pérdidas, es decir, con “número rojos” que el mismo Estado resarcía con presupuesto público; pero lo que escondían o silenciaban los empresarios privados y el panismo derechista al criticar a las “paraestatales”, es que esas pérdidas anuales no eran sólo por la inmensa corrupción de funcionarios, sino que también esas empresas subsidiaban los negocios privados otorgando petróleo, electricidad y transportes casi regalados; también que ante las crisis en lugar de despedir obreros se les continuaba pagando salarios para evitar un gran desempleo. El Estado paternalista, corporativo, asistencialista, mantuvo por más de 60 años una gran estabilidad en la política, la economía, los servicios de salud, de educación, pues no se disparó el desempleo, el comercio ambulante, la migración a EEUU, la delincuencia o el narcotráfico.

5. La gigantesca corrupción de funcionarios en México, pero también en otros tiempos en Venezuela, Brasil, EEUU y otros países, ha sido un mal social que no se ha podido erradicar. Se han denunciado en cientos de miles de veces la corrupción del Estado porque maneja dinero público, pero se olvida que la empresa privada es igualmente corrupta con los bienes que les entrega el Estado y en los negocios que realiza bajo su protección. Chávez ha creado en Venezuela organismos públicos para frenar la corrupción que pueden ser tan eneficientes como los de México, pero hasta ahora –en estos tiempos de “revolución venezolana”, parece haber voluntad en Chávez de acabarla al llamar de manera constante a su pueblo a denunciar. Lo más importante es darle poder y libertad al pueblo para que sienta y vea que su voz tiene validez y sus acciones pesan. Hace unos días persiguió a los empresarios de la carne por subir precios.

6. Chávez, para evitar que los grandes capitalistas sigan escondiendo sus productos para luego impulsar la carestía, debe continuar con su política expropiatoria. No solo controla hoy CANTV, la poderosa compañía telefónica, sino que varios canales de TV, radio y prensa –que antes fueron de la derecha- son controlados por el Estado: VTV, Telesur, Ävila TV, Vive TV, Asamblea Nacional, Radio Caracas, Radio Nacional, etcétera. Todos esos medios son aprovechados para que durante las 24 horas pasen noticias nacionales e internacionales, análisis, editoriales, foros, polémicas, que sin duda contribuyen a educar a la población desde el punto de vista del socialismo chavista. Obviamente los enemigos de Chávez siguen usando Venevisión, Canal 10, Globovisión, Canal 57 y CMD pero sus repercusiones son mínimas porque no tienen argumentos para rebatir. Dedican muchas horas para pasar novelas y películas.

7. Chávez está atendiendo los dos frentes: el interno de política doméstica y el de política internacional y por eso es el gobernante más vigilado y más amenazado por el imperio yanqui; no es por casualidad que las últimas siete bases militares instaladas en Colombia estén apuntando a Venezuela. Como apuntan mis amigos del PPT: hay que vigilar que el caudillismo y el partido único no se transformen en una dictadura que impida que el pueblo –sobre todo a las disidencias políticas e ideológicas- desarrollarse con plena libertad. Pero no puede dejarse de reconocer que Chávez se ha metido en lo más profundo de su pueblo y, con las medidas expropiatorias que ha tomado y la permanente vigilancia que ejerce contra la especulación de los precios de los artículos básicos, adquiere mayor apoyo. Mientras tanto Calderón se derrumba en México, pero no hay una izquierda honesta y fuerte que lo empuje a derrumbarse.

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