lunes, 17 de mayo de 2010

Chile: Memorial del MIR en la Villa Grimaldi

Lucía Sepúlveda Ruiz (PUNTO FINAL)

Un memorial de homenaje a quienes cayeron luchando por los pobres del campo y la ciudad en las filas del MIR fue inaugurado el 8 de mayo en el mismo lugar donde centenares de ellos fueron torturados y desaparecidos: la ex Villa Grimaldi, hoy reconvertida en Parque por la Paz, un dinámico centro de memoria y educación en derechos humanos. La iniciativa, en cuya materialización trabajó por cerca de tres años un anónimo grupo de ex miristas autoconvocados, fue sumando dentro y fuera de Chile a muchos con aportes en tiempo, recursos e ideas, y fue sellada por sus pares y su descendencia en un masivo y emotivo acto.

Caía la noche cuando padres, hijos y nietos presentes en el rescate de la memoria de la militancia mirista arrojaron claveles rojos sobre el sobrio monumento, desfilando unidos indeleblemente por la memoria, el dolor y el amor por los ausentes. En el memorial están grabados en placas de cobre los nombres de 580 militantes del MIR caídos durante la dictadura cuyos casos se han documentado por sus compañeros hasta ahora. Allí están los detenidos desaparecidos, los ejecutados, los internacionalistas, los explosionados; los conocidos y los desconocidos; los que eran de la ciudad y los campesinos; los pobladores, los obreros, los estudiantes y los profesionales.

En el acto inaugural también estuvieron todos. Ex militantes de base, familiares de los caídos, ex dirigentes de todos los sectores, y amigos del MIR corearon las consignas y cantaron a media voz el himno “Trabajadores al Poder” cuando se exhibió un video con distintos momentos de la historia de la organización.

Forjadores de sueños

En el acto –que presentó la actriz Gloria Laso- la oradora fue la periodista Gladys Díaz Armijo, ex presa política, torturada en Villa Grimaldi y dirigente histórica del MIR y del Frente de Trabajadores Revolucionarios de los Medios de Comunicación. Su discurso respondía a las nuevas generaciones que se preguntan si los miristas fueron héroes, altruistas o idealistas o ingenuos: “Fuimos todo eso y mucho más, fuimos parte de una camada continental, de una casta de mujeres y hombres, encantadores de ideales e idearios, ajenos a toda autorrealización, dispuestos a esfumarse en el colectivo, y a dar la vida si era necesario, por la coherencia política. Nadie les puede quitar a nuestros hermanos desaparecidos y asesinados, la memoria de lo que fueron, y a ellos y a nosotros mismos, nada ni nadie nos puede quitar el inmenso orgullo de haber sido los revolucionarios de nuestro tiempo, forjadores de futuro, de sueños inconclusos que aún esperan ser retomados por las nuevas generaciones.”

En su intervención Gladys Díaz señaló que era necesario traer a los caídos “desde más allá del infinito, para volver a sentir sus risas, su canto, su grito libertario… Que en este recinto cada uno pueda encontrarse con los más cercanos, con los más queridos, con los nunca olvidados …Construyamos en este día, una realidad que los contenga a todos, que no falte ninguno, que vengan de todos los espacios en que se les arrancó la vida, a juntarse con nosotros y sintiéndonos nuevamente jóvenes, compartir con ellos la asamblea decisiva, el congreso aún pendiente. Y que el tema central de esta gran reunión que nos convoca a todos, sobrevivientes y muertos, sea el reconocimiento a nuestros héroes y mártires, a su compromiso ejemplar, a su sacrificio en la plenitud de su quehacer, a su legado de honor y dignidad. Ellos como los héroes de las mil leyendas eternizaron su juventud y se quedaron para siempre fuertes, poderosos, bellos. Y quienes estamos aquí y muchos otros que nos acompañan desde la distancia, continuamos la brega y ya no somos los mismos. Y sería dramático que fuéramos los mismos. Sería lamentable que no fuéramos más conscientes, más tolerantes, más reflexivos, más experimentados, más inteligentes, más viejos y más sabios.”

Interpretando el espíritu unitario y fraterno que se vivía en ese atardecer, ella afirmó más adelante que desde distintos abordajes “todos deseamos poner nuestro grano de arena en la construcción de una sociedad mejor, más hermana, más justa, sin explotadores y explotados. Porque los sesgos, la táctica, y los matices pueden no ser los mismos. Pero nadie ha perdido el norte. Nuestros hermanos héroes y mártires, hoy entre nosotros, nos saludan, porque saben que para rendir tributo a su memoria, nos reunimos hoy tal vez, por última vez sin ponernos apellidos odiosos, sin descalificaciones, sin culpabilizarnos mutuamente, solamente unidos por un abrazo invisible que viene del pasado, que se hace hoy presente para compartir este justo homenaje que debíamos a los nuestros. Ya no somos los mismos, y tampoco el planeta, ni Chile son lo mismo, por lo tanto las preguntas y las respuestas a este momento histórico ya no nos parecen tan claras y absolutas, como lo sentimos en ese viejo ayer.”

Llamó finalmente a “crear esperanzas nuevamente, desde el desapego por lo material, desde el compromiso, desde la honestidad, desde el amor por los pobres del campo y la ciudad. Para tal vez, llegar al límite al que llegan los físicos atómicos, a trabajar desde la probabilidad, donde nada es absoluto. Encontrar el wou wei de los chinos, “la acción justa”.

Y concluyó que el ejemplo de los caídos “está presente, en los buscadores de respuestas, en los que indagan y cuestionan, en los que no se conforman, en los alternativos al sistema, en los constructores de tiempos mejores. Su ejemplo seguirá vivo en los sostenedores de la memoria y en las generaciones presentes y futuras que recorriendo caminos de sauces, cipreses o alamedas, producirán el cambio hasta levantar la sociedad sin explotados.”

580 nombres de héroes

El memorial del MIR ocupa un espacio rectangular de 2 x 3 metros, normado por el Parque por la Paz. Las obras no pueden ser en altura, por la calidad de Monumento Nacional de la ex Villa Grimaldi, centro de torturas de la DINA. Incluso la excavación requirió autorización. El elemento distintivo es el clásico logo utilizado por el MIR en El Rebelde y en sus publicaciones editoriales, realizado en fierro fundido.

Ya existen en el recinto memoriales del Partido Socialista, del Partido Comunista y el MAPU, y un jardín de Rosas (2007) donde cada planta lleva el nombre de una de las compañeras mujeres que fueron torturadas y desaparecidas en Villa Grimaldi.

El sitio clandestino de detención y tortura ubicado en la comuna de Peñalolén abrió sus puertas 1994 gracias a la lucha liderada por sobrevivientes junto a la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de Peñalolén y La Reina, y en 1997 se convirtió en Parque por la Paz. A poco andar se había instalado un pequeño mosaico conmemorativo de los caídos del MIR, que en los últimos años presentaba un estado de deterioro total. Ello producía desazón en los familiares de caídos miristas y ex militantes que visitaban el lugar. En un acto recordatorio, uno de ellos –ya fallecido- de apellido Silva (conocido como “Viejo Lucho”) se dirigió a un ex dirigente presente, denunciando el hecho y logró de éste la promesa de hacer algo al respecto. Así fue como se inició la obra que posibilitó el reencuentro de muchos y muchas en torno a la memoria.

A partir de la lista original incluida en la querella por genocidio presentada por Familiares y Amigos de Miristas caídos hace ya una década, se corrigieron y agregaron nombres de todos los casos en que existe la certeza de una vinculación orgánica con el MIR. Los familiares muchas veces no reconocían la militancia de los caídos, por razones de seguridad. En prevención de que con el tiempo nuevos nombres puedan agregarse, se ha reservado un espacio en el muro para esos fines.

Margarita Romero, Presidenta del Directorio del Parque por la Paz recordó al inicio del acto a Sergio Ordenes Albornoz (“Memo”, vinculado a la estructura de tareas militares del MIR) cuyo nombre es uno de los últimos incorporados al Memorial. Este mirista está desaparecido pero no figura en el informe Rettig porque su familia no hizo la denuncia debido a que él – para desinformar – había dicho a sus padres que saldría fuera del país. Sin embargo su nombre fue mencionado reiteradas veces dentro de otros procesos, por sobrevivientes que lo vieron en centros de detención. A través de esas declaraciones finalmente su padre, don Pedro Ordenes –quien asistió a la inauguración del Memorial- pudo informarse de la verdadera situación y presentar una querella.

La lista también incluye los nombres de cerca de una decena de miristas que cayeron en misiones de combate en Nicaragua, El Salvador y Argentina así como a compañeros de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay que militaron en la organización liderada por Miguel Enríquez, de clara vocación latinoamericanista.

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