jueves, 6 de mayo de 2010

China: El reino de las bicicletas reafirma su dominio en la carretera

XINHUA

El coche prometía una vida más fácil y mejor, pero He Chun ya no aguanta sentarse al volante para ir a trabajar.

Cada día laborable, esta empleada de oficina del barrio de Jinhe del distrito de Qingshan se une a decenas de miles de residentes de Wuhan, capital de la provincia central china de Hubei, y toma prestada una bicicleta para desplazarse a su lugar de trabajo.

En hora pico, tiene que hacer cola durante unos minutos para conseguir una bicicleta. Sin embargo, la espera es algo soportable para alguien como He, cuya experiencia al volante era una pesadilla de atascos y bocinas.

"Siempre estaba de muy mal humor cuando iba y venía del trabajo. Los atascos me volvían loca y el humo de los tubos de escape me ponía enferma, así que tenía que cerrar todas las ventanas", explica.

"También engordé dos kilos y medio después de comprar el coche a finales de 2008. Por eso he vuelto a coger la bicicleta, que es respetuosa con el medio ambiente, es práctica y cuesta menos".

He Chun figura entre los cada vez más residentes de Wuhan que han empezado a dejar a un lado sus vehículos y han empezado a ir en bicicleta desde que el gobierno municipal patrocinó un programa en abril del año pasado para crear 748 puestos de bicicletas gratuitas con el objetivo de animar a los ciudadanos a pasarse a las dos ruedas.

Cualquier residente con un carnet de identidad válido puede registrarse en la compañía que opera el servicio, el Grupo Xinfeida. En el último año, el número de miembros ha ascendido a 500.000, más del 5 por ciento de los 9 millones de habitantes de Wuhan.

Para satisfacer esta creciente demanda, Xinfeida ha reducido el periodo de uso gratuito de las bicicletas de cuatro a dos horas.

Está previsto que para octubre de 2010 se hayan establecido 300 nuevos puestos en áreas residenciales densamente pobladas y que el número de bicicletas haya pasado de las 20.000 actuales a 50.000, informó el presidente de la compañía, Liu Chunqi.

El subdirector del buró de gestión urbana de Wuhan, Zhu Jianhua, explicó que lo que pretende el gobierno es que los residentes tengan este tipo de servicios a la puerta de casa para animar a más gente a utilizar medios de transporte limpios, mejorar la circulación y reducir la contaminación.

Para ayudar a cubrir los costes, el gobierno municipal autorizó a Xinfeida a obtener beneficios con publicidades en los puestos y aparcamientos de bicicletas.

Este modelo de negocio se ha aplicado también en ciudades chinas como Hangzhou, capital de la provincia oriental de Zhejiang, Changzhou (provincia de Jiangsu) y Changsha, capital de la provincia central de Hunan, que están intentando desvincularse de la "sociedad del automóvil" imperante en las partes más ricas de China.

El empeoramiento de las condiciones de tráfico es motivo de queja para muchos ciudadanos chinos. Con el ritmo de construcción de carreteras y aparcamientos muy por detrás del de la adquisición de vehículos motorizados, los atascos y el aparcamiento arbitrario en las aceras y los carriles bicicleta están teniendo un efecto negativo sobre las condiciones de vida en las ciudades.

El gobierno de Changzhou ha intentado ampliar los servicios de bicicletas gratuitas pidiendo a los residentes que rellenaran una tarjeta y la presentaran junto con su carnet de identidad válido cuando tomaran prestada o devolvieran una bicicleta.

En Changsha, donde según las estadísticas oficiales había 746.000 automóviles en circulación el año pasado y el número de coches aumentaba a un ritmo diario de más de 400, muchas familias han optado por la bicicleta para evitar la congestión.

Deng Yuwei, de 12 años, se niega a que sus padres la lleven y la recojan del colegio en coche y asegura que prefiere ir en bicicleta.

Esta niña participó el pasado 18 de abril en la "Vuelta Verde", en la que se paseó en bicicleta bajo la lluvia junto a otras 400 personas de familias propietarias de vehículos motorizados para promover un estilo de vida de bajas emisiones de carbono.

"Yendo en bicicleta haces ejercicio, reduces la contaminación y previenes los atascos. Creo que eso es señal de calidad de vida", afirma Deng.

Cao Cheng, director de la asociación de protección ambiental Amigos de la Naturaleza en Henan, se muestra satisfecho con la propagación progresiva entre los ciudadanos chinos de la idea de que ir en bicicleta no es "menos moderno" que conducir.

La bicicleta china ha empezado a ponerse de moda especialmente desde la Cumbre del Cambio Climático celebrada el año pasado en Copenhague después de haber sido marginada en la última década en favor del coche.

En la década de los años 70 del siglo pasado, época en la que la escasez de bienes se afrontaba con el racionamiento, una bicicleta, una máquina de coser y un reloj de pulsera eran los tres elementos indispensables para un regalo de boda. En 1990, estos regalos se sustituyeron por una televisión en blanco y negro, una nevera y una lavadora. Desde entonces, las modas sobre los regalos de boda han cambiado, pero los coches de boda engalanados parecen haberse convertido en una necesidad.

Sin embargo, algunos chinos evitan tragarse el humo de los tubos de escape incluso en ese día especial.

El pasado 1 de mayo, Día del Trabajo, un total de 20 parejas recorrieron en bicicleta la orilla del río Yangtse a su paso por Wuhan para luego casarse en una ceremonia colectiva.

Yu Xueying y Wang Jingzhen, ambos doctores del Instituto de Hidrobiología de la Academia de Ciencias de China, tienen ideales "de bajas emisiones".

"Vamos en bicicleta al trabajo y utilizamos bolsas ecológicas para hacer la compra. Nuestra oficina está en el quinto piso pero no usamos el ascensor. Queremos que el río Yangtse sea nuestro testigo: cuanto más 'ecológicos' seamos, más dulces serán nuestras vidas", afirmó Yu.

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