jueves, 27 de mayo de 2010

Científicos descubren nueva técnica para destruir células cancerosas

RIA NOVOSTI

Una proteína receptora responsable de la muerte programada de células normales es la causante del crecimiento no controlado de tejidos cancerosos, circunstancia que puede ser aprovechada para diseñar nuevas técnicas para combatir el cáncer, afirma un informe publicado en la revista Nature.

La muerte celular programada, o apoptosis, es una de las estrategias del cuerpo para combatir infecciones y otras amenazas. Se activa en células normales cuando ciertas moléculas biológicas ejercen acción sobre la proteína receptora CD95.

Hasta ahora, se consideraba que la reproducción no controlada de células cancerosas resistentes a la apoptosis se debía a que estas células pierden la CD95 de algún modo y por eso pueden reproducirse de forma no controlada, obviando la respuesta inmunológica del cuerpo.

Un equipo de investigadores encabezado por Marcus Peter, profesor de la Universidad estadounidense del Noroeste, descubrió que la CD95 permanece en las células de tejidos cancerosos, pero pasa a desempeñar la función contraria, y mostró que el bloqueo de esta proteína detiene la reproducción de células cancerosas e incluso puede provocar su muerte.

El estudio se desarrolló sobre varias líneas de células cancerosas de humanos y ratones. Los científicos lograron demostrar que una técnica aún más eficaz para combatir células cancerosas es bloqueando la formación de las moléculas señal que activan la CD95 desencadenando la apoptosis en tejidos sanos.

"Este descubrimiento cambia algunos paradigmas de la ciencia. Durante 20 años, los científicos intentaron utilizar la CD95 para destruir tumores cancerosos, pero hemos logrado demostrar que esta proteína en realidad hace que su crecimiento se dispare", señaló Ernst Lengyel, de la Universidad de Chicago y uno de los autores del estudio.

El equipo de Peter continuará con sus investigaciones que en un futuro deberán revelar cómo la función de la proteína pasa de provocar la muerte celular a estimular su crecimiento.

Los investigadores están convencidos de que su descubrimiento permitirá diseñar una nueva generación de fármacos para combatir el cáncer. No obstante, su desarrollo y pruebas clínicas pueden requerir hasta cinco años.

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