jueves, 13 de mayo de 2010

Crisis económica: Aunque se vista de seda

Néstor Núñez (AIN, especial para ARGENPRESS.info)
El multimillonario paquete de socorro aprobado por la Unión Europea (UE), el Banco Central del Viejo Continente y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para paliar la crisis ocasionada a partir de la enorme deuda griega, duró menos que un merengue en la puerta de una escuela.

En efecto, luego del anuncio de la erogación de un billón de dólares para tales menesteres, los mercados financieros vivieron absoluta jornada de euforia.

Los especuladores se dieron a la tarea de impulsar el apetito por las inversiones de riesgo, lo cual provocó el alza con inusitada fuerza de las acciones en Wall Street y las restantes plazas bursátiles del planeta, enverdadera borrachera de las finanzas donde el licor clave no fue otro que el inicial alivio de las largas tensiones en torno al posible estallido de la crisis de deuda en varias naciones de la zona euro.

No obstante, tramposos como siempre, antes de concluir la jornada los tahúres guardaron las velas y comenzaron a desaparecer buena parte de las alzas tempranas que experimentó la moneda común europea, que luego de escalar a más de 1,30 dólares cerró en Nueva York con apenas magras ganancias frente al billete verde.

Era solo el comienzo, porque en sucesivas sesiones bursátiles el fantasma de las dudas en torno a la efectividad del rescate a Grecia comenzó a cobrar amplios espacios.

El petróleo descendió casi de inmediato junto al conjunto de los llamados metales industriales, mientras el oro se iba a récord histórico en el precio debido a su extendido uso como refugio frente a las inseguridades mercantiles y bursátiles.

La lógica nunca dejó de estar a la vista. Los comentaristas indican que si bien los préstamos multimillonarios pueden brindar un momento de tranquilidad en cuanto a la liquidez de aquellos quienes los reciban, no ponen fin a los problemas de solvencia de los susodichos beneficiarios.

Mucho menos cuando los programas de ajuste que debe aplicar Grecia, por ejemplo, apuntan directamente contra decenas de miles de personas las cuales perderán sus empleos y los elementales servicios de salud y educación a cuenta de la demandada por el FMI “sustancial reducción de gastos públicos” como variante para acumular recursos monetarios con los cuales asumir los compromisos con los acreedores.

Ciertamente, la acelerada vuelta a la incredulidad de los mercados es prueba clara de que el plan de salvamento tiene sus hoyos.

No puede pasarse por alto que entre los malandrines de los mercados y las bolsas no abundan los ingenuos, y cuando sacan la mano del saco, es porque saben que en el bulto, no son precisamente delicias las arribantes.

El sostén principal de la embriaguez compradora de las bolsas este lunes fue la aprobación por la Unión Europea, el fin de semana, de medidas muy esperadas por el mercado para blindar al euro y a las economías más débiles de esa zona.

Además del fondo de emergencia por valor de 750 mil millones de euros --no se hacía algo similar desde la crisis desatada en 2008 tras la quiebra del banco Lehman Brothers en EE.UU.--, se suman la aprobación por los respectivos parlamentos de Alemania, Francia y otros países de la ayuda financiera a Grecia.

También, la aceptación por el Banco Central Europeo (BCE) de comprar bonos de países de la eurozona en apuros económicos y otras acciones excepcionales de un grupo de influyentes bancos centrales del mundo, entre los que se encuentran el propio BCE y la Reserva Federal de Estados Unidos.

Todas esas medidas contrarrestaron uno de los factores que más había deprimido al euro en las últimas semanas: el temor de que la crisis por el riesgo de bancarrota de Grecia se extendiera a España y Portugal, naciones también agobiadas por fuertes desequilibrios financieros internos.

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