lunes, 17 de mayo de 2010

Cuba: Aumenta la población de la tercera edad

XINHUA

La gente de la tercera edad aumenta en Cuba y en 2025 representará a 25 por ciento del total de la población, según las proyecciones del Centro de Estudios Demográficos (CEDEM) de la Universidad de La Habana.

La población cubana comenzará a decrecer en términos absolutos, lo que a mediano plazo generará un país con pocos niños y muchos ancianos, explicó esta semana la del CEDEM, María Elena Benítez.

"Se registrarán más fallecimientos que nacimientos, lo que se conoce como una tasa de crecimiento natural negativa", señaló la también doctora en Ciencias Económicas.

De los pocos más de 11,2 millones de personas que habitaban el país a finales de 2008, casi dos millones tenían 60 años o más, los que en términos relativos representaban 17 por ciento de la población total.

Los demógrafos estiman sin embargo que para 2025 uno de cada cuatro cubanos tendrá más de 60 años, por tanto 25 por ciento de la población estará integrada por ancianos, pues en la isla se nacerá menos y también se morirá menos.

Benítez explicó que el vínculo entre la dinámica demográfica de un país y la familia es muy estrecho, aunque el fenómeno más visible sea el de la fecundidad que, junto a la nupcialidad, es el problema más determinante.

Desde 1978 las parejas cubanas tienen una cantidad menor de hijos, en comparación con los 2,1 alumbramientos promedio por mujer necesarios para garantizar que haya un reemplazo generacional.

A partir de 1989, cuando el colapso del socialismo europeo hizo que Cuba perdiera el grueso del comercio internacional y comenzaran severas contracciones económicas, las consideraciones de las familias acerca de las dificultades cotidianas comenzaron a desempeñar también un papel de importancia en la regulación de los nacimientos.

Los expertos aseguran que ha variado la composición de los hogares cubanos por el aumento de las cifras de divorcio, que han pasado de 0,41 por cada 1.000 habitantes en 1955, hasta 3,2 en 2008, lo que ha hecho proliferar núcleos más pequeños en los que solo está presente uno de los padres, generalmente la madre, con sus hijos a cargo.

También el aumento de la esperanza de vida tiene reflejo en el tamaño de los hogares cubanos, donde cada vez existen más parejas ancianas que viven sin sus hijos por encontrarse en la etapa del ciclo vital que suele identificarse como de "nido vacío".

Otro de los efectos del envejecimiento poblacional en la isla es el progresivo crecimiento que se registra en las tasas de viudez, lo cual conduce al aumento de hogares unipersonales.

"Los retos de los años venideros conducen, inexorablemente, a un cambio en las necesidades y las obligaciones de los miembros de la familia en cuanto a los cuidados de la tercera edad", dijo Benítez, quien aseguró que eso implica también cambios importantes en la dinámica familiar y la aparición de nuevas demandas sociales.

La experta puso como ejemplo la organización de una nueva coexistencia entre generaciones, una mayor demanda asistencial de personas que viven solas, pensiones más prolongadas y la necesidad de establecer roles nuevos y satisfactorios para las personas que envejecen dentro de los nuevos modelos de integración social.

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