jueves, 27 de mayo de 2010

Cuba toma medidas ante el periodo ciclónico

XINHUA

Cuba se prepara para enfrentar una temporada ciclónica más activa este año, según han previsto especialistas del Centro Nacional de Pronósticos, del Instituto de Meteorología (Insmet) de la isla.

El director del Centro de Pronósticos, José Rubiera, dijo que la temporada de ciclones, que comienza de manera oficial el primero de junio y se extiende hasta el 30 de noviembre, se espera "más activa" que una de tipo promedio.

En una temporada normal se producen 11 tormentas tropicales, seis de ellas alcanzan la fuerza de huracanes y dos son bastante fuertes, es decir, de categoría tres o mayor en la escala Saffir-Simpson, cuyo nivel máximo es cinco.

Rubiera explicó los factores que influyen en la actividad ciclónica de la región para la venidera temporada, entre ellos las altas temperaturas en las aguas del Atlántico tropical y el debilitamiento del fenómeno de El Niño en el Pacífico.

De acuerdo con pronósticos meteorológicos internacionales, en total podrían formarse 15 tormentas tropicales este año, de las que cinco pasarían a ser huracanes y de dos a tres de gran intensidad.

En esta etapa ciclónica, el primer organismo que alcance la categoría de tormenta tropical -con vientos superiores a 63 kilómetros por hora- recibirá el nombre de Alex.

A Alex le siguen en la lista de nombres Bonnie, Colin, Danielle, Earl, Fiona, Gaston, Hermine, Igor, Julia, Karl, Lisa, Matthew, Nicole, Otto, Paula, Richard, Shary, Tomas, Virginie y Walter.

La temporada ciclónica de 2009 se registró como la menos activa de los últimos 10 años en el Atlántico norte, el Golfo de México y el mar Caribe, al finalizar con nueve tormentas tropicales, de las cuales sólo tres alcanzaron la categoría de huracán ("Bill", "Fred" e "Ida").

De esos fenómenos -considerados el evento natural más peligroso para la isla-, apenas "Ida" influyó de manera indirecta sobre la isla en su trayecto sobre el canal de Yucatán, con lluvias intensas en el oeste de Pinar del Río, la provincia más occidental de Cuba.

Los pronósticos de la pasada etapa ciclónica auguraban que sería "normal o muy próxima al promedio histórico", con la formación en el Caribe de nueve o 10 tormentas, y una "alta probabilidad" de que al menos un huracán afectara el territorio cubano.

En 2008, sin embargo, Cuba sufrió el paso devastador de tres huracanes de gran intensidad que provocaron siete muertes y daños calculados en 10.000 millones de dólares.

Según informes del Insmet, con excepción de la temporada de 2006, entre 1998 y 2008 todas las etapas registraron una cantidad de ciclones nombrados muy por encima del promedio histórico de 10.

En 2005 se estableció el récord vigente de 28 fenómenos con 15 huracanes, para descender a 10 tormentas en 2006, y subir a 15 en 2007 y a 16 en 2008.

Como parte de los preparativos para enfrentar la inminente temporada ciclónica, el pasado fin de semana se realizó en toda la nación el ejercicio "Meteoro 2010", en el cual los cubanos se entrenaron ante cualquier variante de desastre natural.

Durante la práctica anual se ensayó cómo reducir la vulnerabilidad ante sismos, maremotos y otros fenómenos naturales de gran intensidad, como los huracanes y la sequía.

También se comprobó la eficacia del sistema de la Defensa Civil (DC) y la capacidad de respuesta de la población y los distintos niveles de mando del Estado y gobierno en la salvaguarda de vidas humanas, recursos económicos y la reducción de los daños.

La DC cubana sobresale por su Sistema de Medidas para la protección de la población y sus bienes, así como de la infraestructura social y económica.

Expertos de Estados Unidos aseguran que en los próximos años se producirán menos huracanes, pero serán mucho más potentes y por ende más destructivos, debido al incremento de la temperatura del agua en los océanos, producto del cambio climático.

Predecir la intensificación del fenómeno continúa siendo en extremo difícil, según los meteorólogos, por lo que las autoridades cubanas insisten en que hay que "estar siempre preparados, sin pensar en los pronósticos".

"La máxima de los cubanos es la prevención", añadió Rubiera.

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