jueves, 6 de mayo de 2010

Cuba, una mirada crítica a la zafra azucarera

XINHUA

Especialistas cubanos del sector azucarero afirmaron hoy que la zafra 2009-2010 puede calificarse de "pésima" en producción y eficiencia.

En un análisis crítico publicado en el periódico "Granma" se afirmó que desde 1905 el país no registraba una campaña azucarera "tan pobre".

Cálculos para la cosecha 2010 pronosticaban una producción de entre 1,3 y 1,4 millones de toneladas de azúcar sin refinar.

Las autoridades del ministerio del Azúcar (Minaz) esperaban que la campaña se caracterizara por el incremento de los rendimientos de azúcar y la eficiencia.

En la zafra 2008-2009, en la que participaron 54 ingenios, la nación caribeña produjo 1,5 millones de toneladas de azúcar crudo y alrededor de 200.000 de refinada, para un incremento de más del 24 y 80 por ciento, en relación con la zafra anterior.

La cosecha se desarrolló con condiciones adversas, luego de que tres huracanes acostaron o partieron la caña de más de 230.000 hectáreas, a lo que se unieron dos períodos secos.

En diciembre último, el secretario general del sindicato nacional en la rama, Miguel Toledo, aseguró que la zafra contaba con "mucho más" preparación de los trabajadores y de la maquinaria industrial y agrícola.

Fuentes del Minaz hablaron, incluso, de la elaboración de un "programa integral" que contempla "utilizar más la ciencia y la técnica y fortalecer la organización y la disciplina".

Pero a poco de iniciarse la zafra se comprobó que en centrales críticos, supervisados por el Minaz, "violaron las orientaciones y nada de lo previsto fue cumplido".

Al cierre de abril, el atraso de azúcar rebasaba las 230.000 toneladas, como consecuencia de que sólo 10 de los 44 centrales que activaron su maquinaria en diciembre cumplieron.

El órgano de difusión del Partido Comunista de Cuba advirtió que "lo peor es que al incumplimiento de lo que era un modesto plan, se une una mala política organizativa que utilizó cepas diseñadas para la zafra de 2011, lo que de por sí ya compromete su desarrollo".

Según el diario, si bien la culpa mayor recae sobre una "muy mala política al realizarse los estimados", "situación que se reitera" y un "elevado grado de imprecisiones y voluntarismo", el hecho es que "de haberse molido con efectividad la caña, pese al bajo rendimiento, podía alcanzarse el plan".

A esto se añade la "falta de objetividad" al planificar una norma potencial del 80 por ciento, y que se perdió el 41,39 por ciento del tiempo de molienda.

De las horas inactivas, el 17 por ciento son en la industria (roturas e interrupciones operativas) y el 7,61 en la cosecha (baja productividad de las fuerzas, roturas en las combinadas y medios de tiro...), en lo cual influyó la brusca caída de los cálculos.

Las moliendas inferiores al 60 por ciento obligan a prolongar las operaciones hasta mayo y, según los expertos, al no obtenerse un rendimiento superior a 11 por ciento dejan de fabricarse, con la caña procesada, unas 100.000 toneladas de azúcar más.

Para el gobierno, revertir la crisis en el sector demanda un examen integral que comience por los productores más ineficientes, los cuale, en los últimos cinco años, furton "de mal en peor" y analizar los fenómenos de la estimulación al cañero, cuya producción es la menos pagada en la agricultura.

Según cálculos oficiales, la industria azucarera cubana dispone de suficiente capacidad en 61 centrales para lograr en una campaña-promedio de 110 días, más de tres millones de toneladas.

Cuba, en el pasado uno de los mayores productores del mundo, exporta 400.000 toneladas a China y 700.000 toneladas van al consumo doméstico.

"Granma" sentencia que, por lo que sigue significando para la economía nacional por su multiplicidad, que ofrece azúcar y derivados, por su historia, su tradición y sus orígenes, la caña forma parte del patrimonio cubano. (...) Reubicarla en el lugar que le corresponde es imprescindible.

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