viernes, 14 de mayo de 2010

Dueños de México

Eduardo Ibarra Aguirre

La mexicana es la economía número 13 de la aldea global por su tamaño, de acuerdo a las clasificaciones más recientes del Banco Mundial, hechas en su reunión de primavera junto con el Fondo Monetario Internacional en Washington, sede de ambos organismos subordinados a los grandes objetivos que en las materias respectivas fija el gobierno del imperio aún hegemónico.

La anterior es la buena noticia, de las que exige se informe más y mejor el señor hambriento de reconocimientos y que a falta de ellos, personalmente Felipe de Jesús Calderón Hinojosa y su equipo de gobierno, de propagandistas, se afanan hasta el desvelo en darlos a conocer.

La mala noticia, lo lamento señor Calderón, es que el BM situó a México en el lugar 75 de entre 186 naciones si la medición se realiza respecto de la capacidad de compra del ingreso de sus habitantes.

Y es que el Banco Mundial reveló que de fines de 2004 a fines de 2008, los últimos dos años de gobierno de la autodenominada pareja presidencial y los dos primeros del llamado Hijo desobediente, la concentración de la riqueza creció bajo ambos gobiernos presuntamente regidos por el postulado doctrinario del bien común, de la siguiente pronunciada manera:

La décima parte de los más ricos del país, la punta de la pirámide socioeconómica, pasó de acumular en 2004 la suma de 267 mil 701.5 millones de dólares, que representaron el 35.4 por ciento del ingreso total de ese año, a concentrar 439 mil 597.2 millones de dólares en 2008, cantidad que representó 41.3 por ciento del ingreso total. Los mexicanos de mayor ingreso –los dueños del país-- aumentaron en 171 mil 895 millones de dólares su acumulación del ingreso. Esto significó un crecimiento de 39.1 por ciento en cuatro años, mismos en los que la economía creció 3.9 por ciento anual en promedio.

Esta pronunciadísima concentración de la riqueza tiene como su cara oscura, intolerable, que la décima parte de los mexicanos más pobres, la base de la pirámide socioeconómica, recibió 1.2 por ciento del ingreso total en 2008 frente al 1.5 por ciento que obtuvo en 2004 y que equivale a 12 mil 772.8 millones de dólares de la renta total. La diferencia de ingresos entre la décima parte más rica y la décima parte más pobres es de 39 veces.

Los anteriores son los informes más actualizados de que se disponen. Nada existe a la vista que pudiera indicar una alteración en las tendencias históricas concentradoras de la riqueza nacional.

El grupo Financiero Santander, por ejemplo, dio cuenta a principios de la semana, que los 47 mayores corporativos del país obtuvieron al primer trimestre de 2010 utilidades netas conjuntas por 236 mil millones de pesos, de manera anualizada.

Las fabulosas ganancias se obtienen enseguida de la peor crisis económica en 70 años, cuando ni los ingresos de las mayorías ni el empleo observaron repunte significativo, lo que los ubica a años luz del 1,578.7 por ciento de incremento de utilidades del Grupo México --de Germán Feliciano Larrea Mota Velasco, el verdugo de los mineros--, la cadena de tiendas departamentales Liverpool 1,072.2 por ciento, la refresquera y cervecera Femsa 153.9 por ciento, Mexchem 126.4 por ciento e ICA (Ingenieros Civiles Asociados) 90.8 por ciento.

Estas espléndidas utilidades se producen en beneficio de buena parte de los 191 mil 510 mexicanos que al primer trimestre de 2010 acumulaban propiedades por 5 billones 102 mil 673 millones de pesos, equivalentes al 40 por ciento del producto interno bruto. Y las políticas redistributivas, particularmente la fiscal, duermen el sueño de los justos frente a los dueños de México.

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