martes, 18 de mayo de 2010

El congresista “Bob” Menendez: no le tiene miedo a la mentira

Jean-Guy Allard

Al “apoyar” con todos los medios a su disposición, a “Coco” Fariñas por ser, según su terminología, un “periodista independiente”, el senador norteamericano de presunto origen cubano Bob Menéndez, se olvido que también dio todo su soporte al régimen Micheletti/Lobo de Honduras que masacra desde ya casi un año auténticos representantes de la prensa.

Conocido por sus lazos con la mafia cubanoamericana y el hampa de los barrios “calientes” de ciudades limítrofes de Nueva York, Menéndez llamó personalmente a Fariñas para expresar su solidaridad, en el marco de la campaña de mentiras y de difamación desencadenada contra la Isla.

Fariñas es nada menos que un psicólogo con evidentes problemas sicológicos que “estudió” el periodismo en el contenedor – con confort algo rudimentario pero con computadoras y aire acondicionado - donde la CIA “prepara” en la capital cubana a sus, colaboradores, corresponsales e informantes, en la sombra del bunker de la Sección de Intereses norteamericanos (SINA),

Al saludar con efusión al “periodista” Fariñas y al publicitar el hecho, Menéndez omitió precisar que fue uno de los más fervientes apoyos de Roberto Micheletti cuando este empresario de Honduras, con el sostén del Ejercito y de la oligarquía pitiyanqui local, realizó un golpe de estado y estableció un régimen de terror donde paramilitares asesinan sistemáticamente a los periodistas opositores.

Menéndez, al lado de Ileana Ros-Lehtinen y de los hermanos Díaz-Balart ha propiciado encuentros de golpistas con varios sectores de la administración Obama con el propósito de legitimar, de concierto con la CIA, la presencia al poder de usurpadores fascistas – lo que se logró con las elecciones militarizadas que llevaron a la presidencia el también golpista Porfirio Lobo.

Con sus cómplices, el politiquero de Nueva Jersey ha establecido en Miami un fondo especial de campaña para garantizar desde Estados Unidos la victoria de Lobo sobre los adversarios que le quedó y sin que esto no fuera suficiente, le envió de su bolsillo alrededor de 100 mil dolares para su campaña presidencial. El dinero mafioso sirvió además para trasladar a Honduras decenas de individuos vinculados a los círculos terroristas de Miami para darles el papel de observadores al lado de enviados de distintas asociaciones de empresarios y grupos derechistas e incluso fascistas del continente.

El diario The New York Times señaló como se gastaron más de 400 mil dólares en la campaña de cabildeo desarrollada por Menéndez y sus amigos del Capitolio para presentar al fascista Micheletti como un héroe.

Sin embargo, de los periodistas asesinados por sus amistades hondureñas, Menéndez ni dijo una sola palabra. Al contrario, sigue más que nunca de portavoz de la mafia hondureña en los pasillos del Senado.

Por colmo, Menéndez sabe más que nadie que la mayoría de los órganos de prensa de Honduras se encuentren bajo el control de millonarios golpistas tales como su socio dos diarios golpistas, Jorge Canahuati Larach, también propietario en su país de las franquicias norteamericanas Pepsi, Pizza Hut,  Kentucky Fried Chicken y Seven Up, que posee dos de los diarios más asimilados al poder.

Sabe muy bien como su amigo Ralph Nodarse, el dueño del Canal 6 de San Pedro Sula, uno de los principales apoyos de la mafia que secuestró el país centroamericano, dirigió en los años 80 por cuenta de la CIA una estación de radio supuestamente "clandestina" que difundía hacia Cuba mensajes de conocidos grupos terroristas.

¿Cómo ignorará Menéndez que Nodarse es considerado como el “padrino” hondureño del terrorista internacional Luís Posada Carriles, refugiado en Estados Unidos desde el 2005, cuyo caso manejan a dentro mismo del Departamento de Justicia, socios de la mafia cubanoamericana?

“Defensor del periodista independiente”, Menéndez siempre ha apoyado el financiamiento escandaloso de Radio y TV Martí, la TV y la radio que nadie ve, conocida “embotelladora” que engrasa en Miami no solo sus socios mafiosos sino a periodistas de la prensa local, de los que no se pierden una oportunidad de atacar a Cuba a golpe de mentiras.

Lo cierto es que “Bob” Menéndez prefiere olvidarse de su última hazaña que reveló hace poco el Wall Street Journal al denunciar su intervención ante el Banco Federal de Reserva para salvar una institución bancaria al borde de la quiebra, cuyos principales dirigentes son importantes contribuidores a su fondo de campaña,

Menéndez intentó rescatar ilegalmente a sus socios banqueros de una inevitable bancarrota al pedir al Presidente del Banco Federal de Reserva, Ben Bernanke, que apruebe la venta del First BankAmericano de Union City al JJR Bank Holding Co. de Brick, Nueva Jersey. Bernanke no siguió la recomendación del senador corrupto y el quebró el 31 de julio.

Nueva Jersey, campeón de la pobreza y de la discriminación

En su show mediático, Menéndez insiste por subrayar que el agente “Coco” es negro – sugiriendo que este viejo asalariado de la SINA es víctima de racismo.

Menéndez se olvida que en Nueva Jersey, el estado que representa en Washington, el porcentaje de pobres crece hasta niveles record y que del 40% de las personas en situación económica crítica, lo constituyen negros y latinos, la mayoría sin cobertura médica.

El Senador mafioso tampoco se rememora que su estado es el tercero en toda la nación que posee la brecha más grande entre presos blancos y negros. Las personas de color representan el 62% de la población penal de Nueva Jersey cuando constituyen solo el 13% de la población total.

Es conocido entre los expertos del tema, el nivel elevado de racismo y de discriminación que sufren los afroamericanos en esta parte de la Unión.

Cuando dirigía Union City, Menéndez fue comparado al capo mafioso Meyer Lansky. Constituyó en este municipio donde viven muchos cubanoamericanos un verdadero enclave del crimen.

A su amigo Coco, periodista de la universidad del contenedor, Menéndez por cierto puede reservar una “exclusiva” al contarle los pormenores de su relación de amistas, años atrás, con los connotados esbirros batistianos José Cedeno y Frank Mona. Por cierto, de esto sí queda mucho por escribir.

Mejor aún, pudiera comentarle esta visita famosa que realizó a Ginebra donde se dedicó a denunciar a Cuba. Estaba acompañado por su ayudante personal José Manuel Álvarez, cuya pertenencia a la organización terrorista Abdala – de la cual era fundador - era tan conocida como su participación a las actividades de Alpha 66, criatura de la CIA.

A ver si precisa a “Coco” como este colaborador suyo, estuvo implicado en la preparación y la realización del asesinato del diplomático cubano Felix García, baleado en Nueva York por el sicario loco de Omega 7, Pedro Remón.

O como Álvarez nunca escondió su adhesión a la sociedad John Birch, organización de corte fascista que cauciona al Klu Klux Klan de siniestra fama racista. Se supone que a “Coco”, esa no le convendrá.

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