lunes, 3 de mayo de 2010

Está "femenizado" el desempleo en Bolivia

René Quenallata Paredes (XINHUA)

El desempleo en Bolivia tiene rostro de mujer, pues seis de cada diez personas que buscan trabajo y no lo encuentran, son féminas, reveló un informe de la Fundación Gregoria Apaza difundido el domingo en La Paz.

Pero también las mujeres que tienen empleos son afectadas por los bajos ingresos.

Por ello, el gobierno boliviano del presidente Evo Morales impulsa con la nueva Constitución Política del Estado la inclusión protagónica de la mujer en espacios políticos, públicos y directivos.

Con ese impulso, el gobierno espera que se traduzca en los espacios laborales.

De esta manera el mandatario indígena decidió la participación de un 50 por ciento de mujeres en su gabinete de ministros.

Una acción semejante no había sucedió en la historia de Bolivia y ni en la de la región latinoamericana.

Según el estudio de Gregoria Apaza en el último trimestre de 2009 la tasa de desocupación en las mujeres alcanzó el 8,24 por ciento, y la de los hombres el 6,73 por ciento, lo que demuestra las brechas de acceso para las mujeres al mercado laboral.

"Las mujeres se sitúan en las estadísticas más críticas del empleo", insistió el estudio.

"Su participación en el mercado laboral constata su presencia como trabajadoras familiares, sin remuneración, y como trabajadoras por cuenta propia en el sector semiempresarial con relaciones laborales al margen de la Ley General del Trabajo y de los beneficios de seguridad social", añadió.

Sin embargo, advirtió que la característica de esos empleos es la precariedad y los bajos ingresos; así como inestabilidad y falta de protección laboral, por lo que se puede afirmar que las mujeres realizan "actividades de sobrevivencia".

El año pasado, las microempresas fueron las instituciones privadas que mayor cantidad de empleo (el 40,17 por ciento) generaron.

En los últimos años, el sector de la pequeña y micro empresa (mypes) mereció la atención de políticas públicas, por ser refugio económico de los y las trabajadoras con débiles oportunidades de una mejor inserción en el mercado laboral.

Según los informes, algunos puntos a mejorar en esas empresas son las jornadas laborales.

De acuerdo con Gregoria Apaza, en Bolivia 80 por ciento de los trabajadores de esas pequeñas empresas trabaja más de 8 horas o sin horario, las vacaciones y horas extras, son prácticamente inexistentes, carecen de seguridad industrial, así como de asistencia médica y otras medidas de previsión social.

Asimismo, la forma de pago característica del sector es el pago a destajo.

En el sector de la costura, para la elaboración de bermudas, se pueden terminar cuatro docenas por día en horarios de 10 o 12 horas, con un ingreso promedio de 60 bolivianos (8,5 dólares) diarios.

De esa manera, al finalizar el mes el trabajador recibe 1.400 bolivianos (200 dólares).

Pero si esa misma cantidad de bermudas se elabora a domicilio, donde están concentradas las mujeres, el pago será apenas algo más de la mitad.

Además, la sindicalización, un derecho constitucional en Bolivia, aún representa una aspiración para algunos sectores de trabajadores que están bajo amenazas de despido para así evitar su conformación.

El laboralista Gonzalo Trigoso dijo que los despidos para reducción de personal es una práctica común de los empresarios para impedir la organización de sindicatos.

En el medio ambiente laboral, especialmente en el caso de industrias destinadas a la exportación y en muchos ámbitos del sector público, la principal limitación se deriva del hecho de que las mujeres temen que los empleadores tomen represalias contra ellas incluso temen perder su trabajo, dijo Trigoso.

"La lucha de los trabajadores y en particular de las mujeres por mejores condiciones de trabajo y mayores espacios de participación, ha sido ardua tarea", dijo el informe.

Un estudio regional realizado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) reveló que en casi la tercera parte de los sindicatos, menos del 30 por ciento de los afiliados son mujeres; y en 60 por ciento de los sindicatos menos de la mitad de los miembros son mujeres.

Según el informe de la Fundación Gregoria Apaza, la participación de la mujer en la vida sindical o dirigencial está relegada a cargos subalternos y de poca importancia.

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