lunes, 17 de mayo de 2010

Estados Unidos: Mujeres en la Suprema Corte

Alberto Ampuero (especial para ARGENPRESS.info)

Barack Obama designó a Elena Kagan como jueza para el Tribunal Supremo, sustituirá al veterano John Paul Stevens de 90 años.

Ya son dos las mujeres que elige el presidente. En 2009 nominaba a la primera latina, Sonia Sotomayor, que asumió su puesto el pasado agosto.

Por primera vez en la historia habría tres mujeres en el máximo tribunal (además de Sotomayor, está Ruth Bader Ginsburg).

Se puede pensar que Obama estaría equilibrando las diferencias de género que existen en el tribunal pero es más que eso. La nueva elección de Obama está hecha a medida para un presidente ansioso de evitar una batalla peleada en un momento potencialmente azaroso. Las elecciones de mitad de término de noviembre están a la vuelta de la esquina, señaló un analista.

Elena Kagan tiene antecedentes que la ubican en el centro del espectro político, pero los analistas consideran que podría inclinar la balanza hacia un lado más conservador.
No ayuda que fue integrante de un comité de asesoría de Goldman Sachs entre 2005 y 2008, según reportó el Wall Street Journal. Ésa es la empresa financiera más influyente y poderosa del país, y está bajo investigación por su papel en la crisis financiera mundial.

A sus 50 años, Elena Kagan fue la primera mujer que ocupó el cargo de procuradora general, el magistrado que representa al gobierno ante la Suprema Corte.

Como procuradora, por ejemplo, Kagan apoyó darle poder a la Casa Blanca para mantener algunas de las políticas de la era Bush , relacionadas con el otorgamiento de poderes especiales a las agencias de inteligencia y a los cuerpos de seguridad.

Peor aún, en su proceso de ratificación ante el Senado para su puesto actual, pareció endosar las premisas de Bush de que el marco legal se había modificado con la justificación de una guerra mundial y que el gobierno puede detener de manera indefinida a cualquiera en el mundo al acusarlo de ser un "combatiente enemigo", afirman sus críticos progresistas.

Su nombramiento elevó críticas tanto del ala izquierda de los demócratas, como del ala derecha de los republicanos, por sus supuestas inclinaciones políticas (cada lado sospecha que se inclina al opuesto).

Nacida en Nueva York en el seno de una familia judía de clase media, Kagan obtuvo la licenciatura en Princeton. Además fue la primera decana de la Facultad de Derecho que tuvo la Universidad de Harvard. En esa posición apoyó junto con otros académicos una medida para prohibir la actividad de reclutadores militares en ese campus, en lo que sería su posición más controvertida.
El mayor escollo que puede contemplar Kagan a la hora de enfrentarse a su proceso de confirmación en el Congreso es su falta de experiencia en la judicatura; y su muy escasa producción escrita como académica o funcionaria, que no hay mucho para documentar su pensamiento personal ni su "filosofía" sobre los principales asuntos y temas legales nacionales.

Todo esto es importante, debido a que los puestos de la Suprema Corte son vitalicios. A la vez, tienen un enorme poder en determinar no sólo asuntos legales técnicos, sino una amplia gama de asuntos nacionales (algunos con impacto internacional) desde derechos civiles y humanos hasta el derecho al aborto, de derechos empresariales e individuales hasta el resultado de elecciones federales.

Como la reciente sentencia que eliminó el límite del uso de dineros corporativos en campañas electorales, un dictamen alcanzado por un solo voto de diferencia, y que fue objeto de una inusual crítica del presidente Obama en su discurso anual al Congreso en enero, que presenciaron los magistrados de la Corte.

Los pronósticos para la ratificación de Kagan son optimistas y no se espera que su nombramiento se vuelva una gran batalla entre el presidente y los republicanos. El consenso es que su selección no alteraría el equilibrio ideológico de la máxima corte ya que se la considera una liberal.

El Tribunal Supremo está compuesto por nueve magistrados: un juez presidente y ocho jueces asociados. El nombramiento de un nuevo miembro de esa corte le da a la Casa Blanca una rara oportunidad de poder colocar a un jurista acorde con su visión política.

“Ahora tenemos a dos nominadas seleccionadas por el presidente Obama que eran más conservadoras que la gente a la que reemplazaron –señaló Jonathan Turley, de la Facultad de Leyes de George Washington–. De manera que Obama está corriendo la Corte hacia la derecha, algo que la gente jamás habría imaginado.”

Alberto Ampuero es periodista radicado en Riverside, California.

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