jueves, 6 de mayo de 2010

La reforma de la Flota rusa del Mar Negro y su capacidad operativa

Ilia Krámnik (RIA NOVOSTI)

El acuerdo sobre la presencia de la flota rusa en Ucrania plantea la necesidad de dar solución a muchos problemas.

La ratificación de este documento que prorroga la estancia de la Flota rusa del mar Negro en Sebastópol hasta 2042, vuelve a poner sobre la mesa el tema de la modernización de la Armada, su precio y la capacidad de Rusia para llevarla a cabo.

Antes de entrar en detalle, sería conveniente exponer las razones por las cuales Rusia necesita esta unidad naval.

Esta flota cumple hoy en día dos misiones muy importantes: la primera es la vigilancia y el control de las aguas del mar Negro y la protección de la frontera Sur de Rusia. Teniendo en cuenta la actual situación geopolítica y la potencia militar de los países limítrofes, la flota rusa puede desempeñar estas tareas con buques y lanchas ligeras, apoyados por los sistemas de misiles emplazados en la costa y la aviación.

Sin embargo, en el caso de un despliegue de fuerzas por el mar Mediterráneo o el Océano Índico, la Armada rusa necesita de una flota de buques grandes capaces de operar en zonas muy alejadas de la costa. En este sentido hay que recordar que Rusia no ha perdido el interés por ampliar su zona de influencia en las regiones antes mencionadas, por eso la Flota del mar Negro debe seguir siendo de cobertura oceánica.

Esta flota se convirtió en oceánica en la época soviética, cuando, a través de estrechos del Bósforo y los Dardanelos, salían a surcar los mares y océanos más de cien buques anualmente. En 1991, la Flota soviética del mar Negro disponía en total de 100.000 efectivos, con 60.000 empleados civiles, 835 buques y buques de casi todos los tipos existentes, incluídos 28 submarinos, 2 cruceros antisubmarinos, 6 cruceros portamisiles y grandes buques antisubmarinos, 20 buques antisubmarinos, varios destructores, 40 patrulleros, 30 buques ligeros y lanchas portamisiles, 70 dragaminas, 50 buques y lanchas de desembarco, más de 400 unidades de aviación naval. Asimismo se contaba con dos escuadras de barcos de guerra (antisubmarinos y buques de desembarco), una escuadra de submarinos, dos de aviación (cazas y aviones portamisiles), una escuadra de defensa costera y decenas de brigadas, regimientos, batallones, divisiones, compañías y baterías.

La Flota soviética del mar Negro tenía varias bases navales ubicadas en Ucrania, Crimea, Moldavia, Rusia, Georgia y las repúblicas autónomas del Cáucaso del Norte. Según los expertos del Instituto Internacional para Estudios Estratégicos, a comienzos de 1992, el valor de sus bienes, incluidos los buques de guerra, superaba 80.000 millones de dólares.

Hoy, la Flota rusa del Mar Negro dispone tan sólo de unos 50 buques y lanchas de combate y varias decenas de buques de apoyo. El arsenal de la aviación y las fuerzas de la defensa costera también se ha visto reducido considerablemente.

En la actualidad, en el teatro de operaciones del mar Negro la armada turca tiene superioridad numérica sobre la rusa, que antes ejercía un dominio total en estas aguas e incluso podía competir con las fuerzas de la OTAN en el mar Mediterráneo. Por otra parte, la capacidad operativa de la flota rusa es superior a las de los otros países ribereños en conjunto, y la potencia de combate de sus unidades principales le da opciones para salir airosa en cualquier enfrentamiento hipotético incluso con adversarios más poderosos.

En este punto surge un importante problema: la caducidad de los equipos y arsenales. Durante los próximos 10 ó 15 años la mayoría de los buques deberán ser retirados del servicio por su antigüedad. Las reparaciones y modernizaciones pueden mantener algunas unidades en estado operativo, pero no indefinidamente. Además, se está estudiando sacar un mayor rendimiento a algunos buques. Por ejemplo, según opinan muchos expertos, sería más lógico incorporar el crucero portamisiles Moskva, buque insignia de la Flota rusa del Mar Negro, a la Flota rusa del Pacífico que ya cuenta con un crucero de la misma clase, el Variag.

Así las cosas, la prórroga de la presencia de la flota rusa en territorio ucraniano plantea la necesidad de renovarla. Se prevé que durante los próximos años se la dote con unos 50 buques de quinta generación. Según ha informado el alto mando de la Marina de Guerra rusa, los primeros buques nuevos entrarán en servicio ya en 2011-2012. En total, la Flota del mar Negro recibirá unas 8 corbetas tipo Stereguschi (Vigilante) y varias fragatas del tipo Almirante Gorshkov, 10 ó 12 dragaminas tipo Aleksandrit, 6 u 8 barcos cañoneros tipo Buyán, 10 ó 12 lanchas lanzamisiles tipo Skorpión y de 8 a 10 submarinos pequeños tipo P-750. Estas cifras las comunicó el experto militar, miembro del Consejo Público supeditado al Ministerio ruso de Defensa, Ígor Korótchenko.

¿Cuál será el precio de esta renovación? Cuatro corbetas del proyecto 20380 cuestan aproximadamente 1.000 millones de dólares, las cuatro fragatas del proyecto 22350, unos US$2.000 millones. Las otras unidades anunciadas (barcos cañoneros, lanchas lanzamisiles, dragaminas y submarinos) costarán unos US$3.000 millones.

En total, la renovación de los arsenales de la Flota rusa del Mar Negro da una cifra de unos US$6.000 millones repartida entre los próximos diez ó doce años.

Teniendo en cuenta la situación geopolítica actual y las actividades de la Flota del mar Negro, estas unidades de combate parecen suficientes tanto para proteger la frontera sur de Rusia como para asegurar la presencia de su fuerza militar en otras áreas distantes.

Sin embargo, los gastos serán dos ó tres veces más altos, porque es también necesario reformar toda la infraestructura de la flota y sustituir los buques de desembarco, los aviones, los buques de apoyo y todos los equipos de mantenimiento y reparación. No olvidemos que estos gastos son igualmente necesarios que los otros.

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