miércoles, 26 de mayo de 2010

Los que se ríen

Jaime Richart (especial para ARGENPRESS.info)

Tengo a la risa por una de las fuentes de la vida. La risa no sólo es expresión gestual de la felicidad, es también un mecanismo rápido de descompresión emocional. La tensión generada por cualquier tipo de sensación o sentimiento adverso: miedo, ira, angustia, dolor, etc. se vacía de contenido y se resuelve en la risa. Nada tan sano e higiénico, tanto en sus aspectos fisiológicos como bioquímicos, como reír. Y he aquí una nueva característica de la risa y del humor, su subjetividad. Lo que tiene gracia para unos no lo tiene para otros; es más, puede constituir una ofensa tanto a su personalidad como a sus convicciones. Tratan magistralmente la risa Bergson, y Freud el humor. Yo no les cito, cierro mi memoria a su estudio y prescindo de sus ensayos para hacer mis personales categorías de la risa...

Veamos. Hay muchas maneras de reírse e infinitos motivos para reírse. Incluso hay risas sin motivo. Hay risas sinceras e imitaciones de la risa, simples amagos que la insinúan cuando se contrae la cara para volver, una y otra vez, a la adustez. Es la risa de acordeón, la típica risa del va y viene sin causa: las contracciones de un parto gestual, la risa hueca de Aznar.

Hay gestos que anuncian risa pero no arranca, y muecas trágicas parecidas a la risa. Esta es la risa sardónica. Hay risas simpáticas y contagiosas, risas cínicas que insultan al mundo, risas estultas, risas de hiena, risas de necio y risas de loco. Risas sinceras y risas fingidas. Risas estentóreas y risas contenidas. La risa también existe cuando brilla por su ausencia. La apoteosis de la risa es la carcajada. Y ésta, como la risa, puede ser abierta y franca o hiriente y teatral. Y luego está la sonrisa que no se computa como risa: la sonrisa, un boceto de risa. Puede ser ocasional o permanente como la de Zapatero. La apoteosis de la sonrisa es el mohín.

Esta extensa relación de clases de risa y de sonrisa que yo entreveo con sonrisa, no es exhaustiva. Se pueden atisbar otras y aun enriquecer la lista.

Lo que quiero resaltar aquí es que solamente me siento ligado al carácter español o hispano, carpetovetónico o celtíbero, por la hilaridad que me producen todas las clases de risa y de humor de este país, salvo las cínicas. En España hay millones de cachondos (los que se ríen de todo y por todo, empezando por sí mismos). Me ponen…

Pero hay tipos (Aznar y Camps) y tipas (Barberá y Aguirre) cuyas risas ofenden tanto a buena parte de la colectividad, que hacen pensar al pueblo en llevar a los cuatro directamente al paredón.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.