martes, 18 de mayo de 2010

Obama y EEUU sustentan su poder en las armas y la guerra: Nuevos cantos de sirena sobre la política armamentista de Venezuela

Diego Olivera (BARÓMETRO INTERNACIONAL, especial para ARGENPRESS.info)

Nuevamente el gobierno de EEUU apela a su hipócrita política “democrática”, al acusar a Venezuela de comprar armas para imponer el socialismo bolivariano en América Latina. ¿Con qué moral se atreve a juzgar el gobierno de Obama, que aprobó este año 2010 el mayor presupuesto militar de EEUU desde la segunda guerra mundial y que sigue sin aportar fondos a la ONU, o a otros programas de ayuda al mundo en subdesarrollo?.

Sobre este tema el presidente Hugo Chávez Frías reiteró que “las acusaciones de algunos funcionarios del Gobierno de Estados Unidos sobre la supuesta carrera armamentista de Venezuela, están en una clara actitud cínica”. Además instó “al pueblo venezolano a prepararse para la defensa del país, pero no sólo en lo militar, sino también en lo cultural, económico y político”.

De la misma manera el mandatario venezolano, afirmó, en un encuentro con el primer ministro ruso, Vladimir Putin en Caracas para la firma de acuerdos bilaterales, que el “Gobierno de ese país no tiene moral para criticar a Venezuela por la compra de equipos militares rusos”. El ministro Putin comentó allí mismo que “el presupuesto bélico estadounidense es superior a los gastos armamentistas de todos los países del mundo”.

Algunas cifras suministradas por SIPRI demuestran la mala intención de funcionarios de EEUU

¿Por qué la insistencia de mostrar a Venezuela como un país militarista, con intenciones hegemónicas sobre América Latina y el Caribe? El derecho a la defensa de la soberanía, consagrado en tratados internacionales, permite a esta nación ante una inminente agresión externa, obtener armamento para su defensa. Ya existen antecedentes de acciones extraterritoriales sobre el territorio venezolano, el apoyo al golpe de estado del 2002 y el paro empresarial, fueron sufragados y apoyados por la embajada y gobierno de EEUU, la penetración de paramilitares desde Colombia para asesinar al presidente Chávez, detenidos por las autoridades venezolanas, y la detención de militares de inteligencia, además de la grosera penetración de grupos irregulares, conforman una guerra silenciosa contra esta nación latinoamericana.

Las cifras que ha publicado el SIPRI (International Paece Reserch Institute, de Estocolmo) sobre el gasto militar en algunos países de nuestra región entre 1968 y 2008 (en p/ciento del PIB), dejan al descubierto la farsa del gobierno de EEUU sobre la campaña armamentista de Venezuela. Las cifras publicadas por esta institución indican todo lo contrario, dejando al descubierto la difamatoria campaña mediática, de los medios privados de prensa trasnacionales sobre una campaña militarista de Venezuela, país que junto a Argentina, Brasil, México y Perú, redujeron sustancialmente sus gastos militares en esos 40 años, a diferencia de Colombia, que los duplicó.

País Gasto 1968 Gasto 2008
Argentina 2,2 0,8
Brasil 2,6 1,5
Colombia 2,1 4,0
Chile 2,1 3,4
México 0,6 0,4
Perú 1,7 1,2
Venezuela 2,1 1,3

El Plan Colombia y el gobierno de Uribe han generado la verdadera campaña militarista

Nuevamente debemos recurrir a la palabra cinismo para valorar las declaraciones de los funcionarios del gobierno de Obama, que han incrementado a 7 las bases militares en Colombia, con la presencia de militares, aviones de acción rápida, helicópteros, con el pretexto de que están para combatir a un movimiento armado, que según el propio Uribe “esta en desbandada”, o a carteles de la droga, que como el ave fénix resurgen de sus cenizas. Esta visión geopolítica de EEUU que pasa del fracaso de los TLC y el neoliberalismo, al viejo concepto del “gran garrote” en la aplicación de la Doctrina Monroe, para así volver a la décadas de invasiones o golpes de estado (Honduras), esa es la teoría de Obama de “recurrir al reencuentro” con América Latina, manifestado en la primera reunión con los mandatarios latinoamericanos.

Pero lo mas grave es apoyar como sucesor de Uribe a Juan Manuel Santos, autor y ejecutor del bombardeo a territorio ecuatoriano y el asesinato de un grupo de personas, con la excusa de matar, como mataron, a un jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Además afirmar en una entrevista de prensa que “él es capaz de hacerlo en Venezuela y en cualquier otro país”, sin importar las consecuencias de sus acciones, creando condiciones para acciones militares que le interesan a Estados Unidos.

Las constantes declaraciones del candidato a la presidencia Santos manifestando que Chávez se está inmiscuyendo en las elecciones internas de Colombia, demuestran que si gana estas elecciones habrá una casa de Nariño más belicista e irracional. Porque lo litigios entre la naciones latinoamericanas, se resuelven por el dialogo y no por la injerencia de potencias extranjeras, azuzando la guerra por el control de los mercados.

De las nuevas políticas de EEUU solo podemos esperar acciones como el golpe militar impune y legalizado en Honduras o el apoyo militar a Colombia, que dan una muestra de cuales son las verdaderas intenciones de la administración Obama: intervención, conspiración y acciones militares, la vieja receta de siglo y medio de intervenciones armadas y golpes de estado en nuestro continente.

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