miércoles, 26 de mayo de 2010

Rusia: Un imperio que no es rentable

RIA NOVOSTI

La atascada negociación sobre la unión aduanera de Bielorrusia, Kazajstán y Rusia es un ejemplo clásico de que las ambiciones políticas de Moscú se contradicen de forma sistémica con sus propios intereses económicos y el grado de influencia real sobre los socios, escribe el diario digital ruso Gazeta.Ru en su editorial.

La unión aduanera aún está por nacer pero ya se ve desgarrada por latentes guerras arancelarias. Otro "sueño imperial de Putin", el de crear para 2012 un espacio económico único en la Comunidad de Estados Independientes, parece igual de inviable.

El periódico compara esos proyectos con el retumbante acuerdo ruso-ucraniano que permite a la Flota del mar Negro quedarse en la base naval de Sebastópol hasta 2042, a cambio de importantes descuentos sobre el suministro del gas ruso a Ucrania.

"Ninguna base cuesta tanto", admitió el propio Putin, de visita en Kiev. Sus palabras denuncian un defecto sistémico: las ambiciones geopolíticas y los complejos imperiales de Rusia la obligan a pagar sumas desorbitadas por proyectos que, además de cuestionables, entran en abierto conflicto con sus intereses económicos.

Los socios de Rusia cambian una participación ilusoria en tales proyectos por crecientes dividendos económicos. Ni la unión aduanera, ni los descuentos en materia del gas podrán proporcionarle a Moscú aliados leales en el espacio postsoviético. Habrá que alimentar esa lealtad constantemente, y la menor negativa de satisfacer las demandas financieras de los socios provocará el estancamiento, cuando no la quiebra de tales proyectos geopolíticos.

Los intentos de jugar al imperio, además de que no son rentables, tampoco garantizan la consecución del objetivo en sí. En particular, porque la élite rusa sabe contar su dinero y en ningún caso va a financiar el imperialismo del bolsillo propio.

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