jueves, 20 de mayo de 2010

Síndrome del bicentenario

Alfredo Grande (APE)
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“donde hubo fuego, no solo quedan cenizas. También quedan anhelos de las luchas del porvenir”
“Hay dos cosas que hacerlas es fácil: el pago y el gatillo”
(aforismos implicados)

"Este es el mejor gobierno de la historia de la patria". El ex presidente habló en un acto del justicialismo en Chacabuco; aseguró que el año próximo se hablará de candidaturas no como quieren "algunos apresurados ahora"; volvió a vincular la situación de Grecia con la de la Argentina en 2001.
El ex presidente Néstor Kirchner participó en un acto organizado por el Partido Justicialista de Chacabuco junto al gobernador Daniel Scioli, los ministros Florencio Randazzo y Julián Domínguez junto a otros funcionarios y autoridades. Allí, Kirchner aseguró que el gobierno de su esposa Cristina Fernández es "el mejor de la historia de la patria". El designado Secretario General de la Unasur destacó que "se está haciendo una administración ejemplar con el pilar del federalismo y la autonomía como base". Además señaló que "si bien falta mucho y hay que corregir errores, se sigue transformando el modelo económico y estamos logrando procesos exitosos como el canje de la deuda que nos va a permitir salir del default". "Hay que pagar las deudas con estas reservas y los mismo que nos dejaron sin reservas en el Banco Central, los que dejaron al país sin reservas, con el corralito y la desocupación en las calles, son los mismos que ahora son la máquina de impedir", subrayó el ex presidente. Sobre Grecia. Kirchner volvió a recordar los sucesos de diciembre de 2001 en la Argentina con lo que en la actualidad pasa en Grecia. "Lo que le pasa a la Eurozona, fundamentalmente a Grecia, España y Portugal, me hizo acordar a la Argentina de 2001, que nos abandonaron en helicóptero y nos dejaron solos", dijo. Contra los medios y la oposición. En una nueva embestida contra sectores de los medios de comunicación y la oposición, Néstor Kirchner dijo: "El país no puede vivir más en el marco de la concentración monopólica. Es muy importante que haya una prensa democrática y que se puedan escuchar todas las voces". Agregó que en la Argentina "hay grupos monopólicos que quieren que la gente vote, pero después quieren gobernar ellos". Al cuestionar otra vez a la oposición, Kirchner señaló que "hay una máquina de impedir, que son los mismos que quebraron la Argentina, son la máquina de impedir; Dios nos libre si esta gente vuelve a conducir a la Patria".
(Diario Clarín 12-05-10)

Alguna vez alguien dijo que el pez por la boca muere. No me queda claro si eso incluye a otras especies, incluyendo al pingüino. Una de las mayores paradojas del democratismo de estado de estos tiempos es que toda la oposición toda, se empeña en potabilizar a todo el kirchnerismo todo. Y que todo el kirchnerismo todo, se empeña en sostener un mecanismo que denominaré Síndrome del Bicentenario. Si kirchnerismo es igual a Bicentenario, no faltará que vea a Cornelio Saavedra parecido a Cobos y el perfil de Mariano Moreno con la grandeza del Calafate. Dije y sostengo que el kirchnerismo es una catástrofe cultural, un avance político y un progreso económico. Pero cuando se festeja el des endeudamiento, la caída de los ideales libertarios es sin anestesia y sin red. Primero: no hay endeudamiento a esta altura de los acontecimientos, por todos los pagos realizados, y el juicio a la deuda realizado. Se podría bautizar como rescate de los Bonos Los Mareados, porque pareciera que la deuda emborracha a funcionarios. Total, corte mas, quebrada menos, se baja una deuda que no existe con recursos de todos los que no pueden opinar, porque nuestro democratismo no tiene previsto el plebiscito vinculante. Además, se busca des endeudar al Estado, pero se solicita endeudar a los ciudadanos. Stella y Amore, consumidores posicóticos, son los abanderados de las 50 cuotas, vaselina de largo aliento que no impedirá el ultraje final. Desde el Síndrome del Bicentenario se puede pensar que como De la Rua se fue en helicóptero, nos dejaron solos. Supongo que Néstor y Cristina estuvieron en las calles, donde nadie estaba solo. Por el contrario: la militancia renació, no de sus cenizas, sino avivando fuegos que tampoco se apagaron. No estuvimos solos, aunque si, varias veces mal acompañados. Kostecki y Santillán lo pagaron con su vida. Fuentealba, el Pocho Lepratti, Julio Jorge López, también. Y tantos otros del gatillo siempre fácil. Pero ellos tampoco están solos. Curiosa afirmación que permite pensar desde el Síndrome del Bicentenario que la única manera de estar acompañados es con una plétora de funcionarios y burócratas. Aunque siga siendo cierto que no es bueno que el hombre esté solo, hay compañías que matan. Tampoco es grato pensar en esta revival de la teoría de los dos demonios: el gorila de derecha y el gorila de izquierda. Pero gorilas son todos y todas los que no se incluyan en un frente o contrafrente para la victoria. Como dijo Aníbal Fernández: “a la izquierda de Kirchner está la pared”. Pues bien: seré ladrillo, y además, hueco. Pero si alguien, sea Néstor, Cristina o quien sea, clausura el devenir de izquierda, es lo mas parecido a un pensamiento de derecha que escuché desde el último discurso del cabezón. A la izquierda del gobierno deberá estar la militancia, pero toda la militancia, no solo la que ha sido bendecida por las cooperativas del bicentenario. Otro efecto de este síndrome es señalar que los únicos monopolios son los mediáticos. Monopolio = Clarín. De los otros oligo y monopolios, mejor no hablar en el Bicentenario. El periodista Carlos del Frade señalo que los subsidios a las 200 empresas de economía concentrada, triplican la cantidad de la asignación universal por hijo. El Síndrome del Bicentenario permite alegrarse por el logro de la leche en el mate cocido o el biscocho mojado en la taza. Bienvenida la asignación ante la imposibilidad histórica y política de redistribuir la riqueza y seguir distribuyendo la pobreza. Pero ningún Estado puede sentirse orgulloso de sostener el pasaje de indigencia a pobreza, después de 6 años de gestión y mas de 25 de democracia. La serena humildad es preferible, salvo estados de excitación maníaca, cuando estamos apenas sosteniendo una resignación a la “pobreza light”. Otro efecto del Síndrome del Bicentenario que insistir con mostrar a Grecia, España y Portugal como el “eje del mal”. No sean gorilas, o vean lo que nos (les) va a pasar. Grecia se ha constituído en el cuco del Bicentenario. El 2001 es puesto como un mal ejemplo, algo que no debería suceder. El grito paradojal, y por eso mismo, revolucionario, “que se vayan todos”, ha sido más olvidado que las estrofas libertarias y combatientes de nuestro himno nacional. Las denuncias de la máquina de impedir, no avanzan sobre la denuncias de las máquinas de pedir, o sea, las malditas tragamonedas de Cristóbal López, otro de los hombres del Bicentenario. ¿Qué tiene ver el capitalismo serio con el capitalismo joda de los casinos, bingo, lotería, raspaditas, empomaditas y otras pestes? Pero donde el Síndrome del Bicentenario hace estragos es cuando el actual secretario general de la Unasur, afirma que “el gobierno de mi esposa es el mejor de la historia de la patria”. Faltaba agregar: “¿no es cierto, querida? Primero: no es posible saberlo, porque la historia continuará. Aunque la afirmación de Néstor choca con mi certeza de que el gobierno de Juan Domingo Perón (del 45 al 51) es el paradigma del Estado de Bienestar. Pero Néstor, sobreactuando varios roles (ex presidente, marido, presidente del PeJota, secretario Unasur,) decreta con necesidad y cierta urgencia que es “el mejor de la historia” a pesar que este gobierno aún no entró en ella, es decir, en la historia. Ya basta: denostamos durante décadas el culto a la personalidad. No es lo mismo un ideal que una idealización. Pero la tentación bicentenaria de construir pensamiento único, es también un ejercicio monopólico. Y no son pocos los recursos que tiene el Estado Unitario que negocia votos por coparticipación. ¿Entraremos en la bipolaridad “TN / 678”? Dos únicos pensamientos es una variante encubridora de otro pensamiento único. La valiente tradición de las izquierdas queda obturada, quizá por errores del presente, pero seguramente por aciertos del pasado.

Donde el Síndrome del Bicentenario quedará cristalizado es en la letra del Himno Nacional Argentina. La valiente letra de Vicente López y Planes quedó castrada por imperio de la madrastra patria. Ya nadie canta: “pero sierras y muros se sienten, retumbar con horrible fragor: todo el país se conturba con gritos, de venganza, de guerra y furor. En los fieros tiranos la envidia, escupió su pestífera hiel, su estandarte sangriento levantan, provocando a la lid mas cruel”. Los gauchos la cantaban llorando y bailando, y templaban su espíritu revolucionario. Llegamos al Bicentenario sin Fondo Monetario ni Frente Proletario. Pero al menos, una convicción late. La derecha fascista no volverá a conducir a la Patria, como teme Néstor Kirchner. Pero en modo alguno porque Dios así lo quiera, sino porque los nadies estarán para impedirlo.

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