lunes, 3 de mayo de 2010

Un Bicentenario con pocas palabras…

Andrés Sarlengo (CONTRAPUNTOS)

“Definir qué entendemos por comunicación, equivale a decir en qué clase de sociedad queremos vivir”, sentencia Mario kaplun en la página 67 de su libro El comunicador Popular (1).

Kaplun acertadamente pareciera describir hace más de 20 años la realidad de este Bicentenario: “Así, en lugar de partir de las relaciones humanas, fueron la técnica, la ingeniería, la electrónica –y las poderosas empresas propietarias de los medios- los que impusieron la forma de concebir la comunicación (1)”.

Hoy hasta la Fundación Junior Achievement (2), el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), y Microsoft (3) aseguran estar preocupados por la educación.

Un bicentenario con pocas palabras…

El programa “Un alumno, una computadora” que recibió aplausos de “progresistas” e “intelectuales” asemeja repetir una lógica que Arturo Jauretche supo desvelar a su manera: “El gran desarrollo técnico del siglo XIX facilitó el error. Aprender la técnica y practicarla era civilizarse, culturizarse, considerando los términos como inseparables, lo que es incierto, como lo demostró Japón, que hizo suya la técnica de la civilización europea asimilándola a sus formas culturales. (También el Paraguay de los López lo intentó, y se lo “civilizó” a la fuerza para impedirlo) (4)

Quizás resulte anacrónico: pero para pensar se precisan palabras para comprender lo que nos pasa y no artefactos hiperconectados con información que nos ocultan quiénes somos.

El Cardenal Jorge Bergoglio (que muera en la cárcel si el poder judicial así lo dictamina por su comportamiento en la última dictadura cívico militar) expresa una verdad irrefutable que ni las investigaciones de Horacio Verbitsky pueden disimular: “Los chicos salen de la escuela y van a la esquina a comprar “merca”. (5)

“Nos preguntamos por qué si después del drama de Cromañon se movilizó la sociedad, lográndose cambios importantes en el control de lugares cerrados, se hace tan poco por los 210 pibes que se mueren mensualmente por el abuso de drogas en causas directas o indirectas”, subraya Eduardo Lovarro de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar) (6).

Un bicentenario con pocas palabras…

Según la Asociación Civil Hay Otra Esperanza en los últimos cuatros años el consumo de drogas y alcohol aumentó un 500 % entre los jóvenes. Por cada 100 casos de violencia callejera; 75 involucran a pibes con adicciones (6).

Pero se ve que este otro crimen social y educativo para Don Verbitsky está en un segundo renglón. E insisto que Bergoglio (7) y/o quien fuere que perezcan en la cárcel si así lo determina la justicia terrenal.

Quizás – y disculpen mi atrevimiento- Verbitsky sea un profuso y profundo investigador que al narrar sobre quién fue Rodolfo Walsh al mismo tiempo lo niegue (8). En Carta a Rodolfo Walsh Osvaldo Bayer es categórico: “Vos, sin títulos, sin premios. Es que marcaste a fuego, sin proponértelo, al resto de los intelectuales argentinos (…) Con tu máquina de escribir te metiste en los intestinos del pueblo, en el dolor y la humillación de la pobrería, de los azuzados (…) Trascendías a todas las sectas de café y de cátedra. Estabas en la calle con los perros y los piojos, los jóvenes y los ilusos, eras el Agustín Tosco de las redacciones. Agustín Tosco ¿te acuerdas de ese muchachón de overol que hablaba de cosas como justicia e igualdad, dignidad y deber? Palabras que no figuran más: hoy todos nos empujamos por aparecer en tapa. Te tomaste en serio la palabra (9)”.

Vaciados, desocupados, narcotizados, escolarizados, atomizados, desesperanzados y digitalizados: así sobrevive la mayoría de los jóvenes del Bicentenario argentino. El resto –los que pueden- agraciados por la plutocracia son usuarios de los servicios del libremercado.

Un bicentenario con pocas palabras…

La Nación tituló el pasado 25 de abril: “Los bancos ya son cosas de chicos”. Tal artículo es terminante: “El Banco Central (BCRA) realiza el Programa de Alfabetización Económica y Financiera para chicos a través de dos canales: visitas a escuelas y un Stand en la Feria del Libro. Desde el BCRA explican que trabajan con distintos contenidos dirigidos a tres grupos erarios: los que recién aprendieron a leer, los que están terminando el primario, y quienes están por egresar del secundario. Para los últimos elaboran manuales con toda la información necesaria para su inminente bancarización”.

En definitiva: los jóvenes argentinos son el mejor referente de las nuevas subjetividades que configura la plutocracia imperante. Sujetos interconectados convertidos en objetos de una sociedad sin lazos que la defina como tal.

Ignacio Lewkowicz sostiene en Pensar sin Estado: “Llamaré lazo social a la ficción eficaz del discurso que hace que un conjunto de individuos constituya una sociedad. Y a la vez, a la ficción social que instituye los individuos como miembros de la sociedad (…) El ajuste (neoliberalismo) es también ajuste discursivo: se está retirando imperceptiblemente toda una serie de discursos que hacían lazo. Porque este ajuste discursivo, al retirar de circulación toda una serie de discursos y al instalar en el centro como hegemónico- y hasta como único- el discurso económico, nos presenta una realidad unidimensional, recortadamente económica. Así, la imposibilidad de percibir el ajuste discursivo es efecto del ajuste discursivo. Menos discurso, menos lazo: nuestros medio es la violencia (10)”.

Los asesinos de las palabras, los discursos, la ética, los vínculos humanos- en definitiva- se disfrazan de bien pensantes y mejor intencionados… Con sus nuevas tecnologías la equidad y la igualdad de oportunidades pronto llegarán a los jóvenes. Eso afirman.

La Directora del programa Escuela y Medios del Ministerio de Educación de la Nación Roxana Morduchowicz* asevera: “Los que tienen menos de 18 años nacieron en un mundo tecnológico que, si tomáramos separadamente cada medio de comunicación, muy pocos de ellos tienen que ver con nuestra infancia y adolescencia. Disponen de la pantalla de TV, el cine, el celular, la computadora, el ipod, el Mp3; es decir, viven y hacen todo en sus pantallas. Y eso los define (11)”.

Realmente muy lúcida la Master en Educación de la Facultad Latinoamericana de las Ciencias Sociales (FLACSO) y doctorada en ¿Comunicación? en París *. Los jóvenes de hoy se mueven destrezamente entre las nuevas tecnologías; pero el pensamiento crítico languidece y los lazos sociales implotaron en violencia generalizada.

La plutocracia se ocupa permanentemente de crear otros mecanismos para conservar sus ingentes beneficios. Un Bicentenario con pocas palabras…

¿Qué será de nuestros jóvenes si la conciencia cae bajo la hegemonía de la percepción alocada?

Hay que tomarse en serio la palabra como hizo Rodolfo Walsh. Y educar es liberarnos y no otra cosa.

Caminemos juntos aunque muchos quieran obstaculizar nuestro andar emancipador.

Notas:
1) Editorial Lumen Humanitas. 1996.
2) Junior Achievement lanzó el Plan “La educación del Bicentenario”. La Capital. 17/04/2010
3) Un plan para alfabetizar digitalmente a 7,5 millones. La Nación. 28/04/2010
4) Citado en La colonización pedagógica y otros ensayos. Antología. Arturo Jauretche. Centro Editor de América Latina. Diciembre 2008
5) Bergoglio: “Los chicos salen de la escuela y van a la esquina a comprar “merca”. La Capital. 14/04/2010
6) Siete chicos adictos al consumo de drogas mueren por día en el país. La Capital. 29/04/2010
7) Bergoglio habla del pasado que lo condena. Operación cónclave. Horacio Verbitsky. Página 12. 11/04/2010.
8) La pasión según Rodolfo Walsh. Entrevista con Horacio Verbitsky. Por Hugo Montero e Ignacio Portela. Sudestada. Nº 10. Marzo 2010.
9) Carta a Rodolfo Walsh. Publicada en Página 12 el uno de abril de 1995. Fuente: Agencia Rodolfo Walsh.
10) Paidós. Tercera reimpresión. 2008.
11) “El docente tiene el extraordinario papel de que los chicos aprendan a analizar lo que encuentran en Internet”. Rosario3.com. 19/04/2010

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