martes, 18 de mayo de 2010

Víctor Hugo: desde los pobres de Francia

Marcos Alfonso (AIN, especial para ARGENPRESS.info)
Jean Valjean había sido arrestado y condenado a prisión por robar un pedazo de pan (Los miserables, 1855-1870)… La narración pone sobre el tapete cómo se desenvolvía Francia hacia mediados del siglo XIX, bajo el gobierno de Luis Napoleón Bonaparte, quien había sido elegido presidente en 1848.

Cuatro décadas y algo más habían transcurrido desde que viera la luz, hacia inicios de la centuria, el infante Víctor Marie Hugo (26 de febrero de 1802) quien, con el decurso de los años, sería calificado como la figura más sobresaliente del romanticismo francés.

La educación de Hugo transcurrió entre tutores y colegios particulares. Su genialidad, no obstante, propició que con 15 años de edad la Academia Francesa le premiara un poema. A los 20, publicó Odas y poesías diversas y muy cercanas en el tiempo las novelas Han Islandés, Bug-Jargal y Odas y Baladas.

Alguien, no sin razón, lo ha bautizado como “poeta precoz francés” y hasta que abandonó el mundo de los vivos a los 83 años (22 de mayo de 1885), hace ahora 125 años, encabezó las filas del romanticismo y es considerado como la figura más representativa de ese movimiento.

Víctor Hugo fue escritor prolífico y de notable disciplina, quien se autoimponía escribir diariamente. Incluso, en ocasiones despertaba de madrugada y volvía sobre los manuscritos para concluir cualquier obra comprometida con sus editores.

El romántico galo también fue hombre de política desde que abrazó las filas de la izquierda republicana y le valió el exilio por casi dos décadas, período que aprovechó para escribir su obra cumbre: Los miserables, desarraigada denuncia de la situación por la cual atravesaban los pobres y las clases más humildes de su país. Fue abanderado contra la injusticia social.

Combatió la miseria hasta sus últimas consecuencias y denunció sin tregua los vicios del régimen conservador francés, sobre todo en la era de Napoleón Tercero. Tales posiciones le llevaron a ocupar determinados cargos en la esfera de la política, incluso el de Senador de París, plaza desde la que defendió a capa y espada la amnistía de los partidarios de la Comuna.

En lo personal, como ocurre con casi todos los escritores, se le conoce como libertino o, mejor, mujeriego. Rara era la ocasión en que las novicias escapaban a sus brazos. Sin embargo, historiadores cuentan de su extenso amor con la comediante Juliette Drouet, quien batió el récord epistolar hacia Hugo, mediante la friolera de 25 mil cartas escritas al “monstruo”.

Nuestra señora de Paris, Las orientales, Los cantos del crepúsculo, El rey se divierte, Lucrecia Borgia, Voces interiores, son famélica muestra del vasto quehacer de Víctor, y que abarcó novelas, poesías y obras teatrales.

Al morir, el gobierno francés decretó un día de luto nacional. Víctor Marie Hugo es considerado entre los más grandes poetas y escritores galos y su influencia sobre Baudelaire, Rimbaud y otros notables de las letras en esa nación, es innegable.

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