miércoles, 9 de junio de 2010

Argentina, Chaco. Juicio por la Masacre de Margarita Belén: “Dos tiros es una cosa, pero estos cuerpos estaban destrozados”

CHACO DIA POR DIA

Así lo aseguró el soldado conscripto, Armando Alfredo Pegoraro, respecto a la alevosía con que fueron asesinadas las víctimas de la Masacre de Margarita Belén. Su declaración y la de otro militar, derriban la teoría del enfrentamiento.

En lo que fue el primer día de audiencias del juicio donde se ventila lo que fue la Masacre de Margarita Belén, que se llevó a cabo el miércoles, hubo dos testimonios incluidos en el requerimiento fiscal de elevación a juicio que desencajó la cara de tranquilidad que hasta ese momento de la audiencia mostraban los nueve ex represores imputados.

Se trata de las testimoniales de dos ex soldados conscriptos que manifestaron, entre otras cuestiones, que los vehículos que participaron del supuesto enfrentamiento que protagonizó el ejército con un grupo de guerrilleros a la vera de la ruta el 13 de diciembre de 1976 no sufrieron ningún tipo de daño en la carrocería, algo poco usual en un tiroteo. Justamente la teoría de la refriega entre dos bandos es la estrategia principal de los genocidas para justificar lo que fue un claro fusilamiento de 15 detenidos (así lo establece esta causa, aunque se estima en 22 los muertos) y que en su mayoría se encontraban moribundos tras sufrir terribles sesiones de torturas antes de realizar ese viaje fatal.

A este dato se le suma el estado en el que llegaron los cuerpos de las víctimas al Regimiento de la Liguria los cuales estaban totalmente destrozados y hasta “cortados por la mitad”. La alevosía con que se asesinaron a los detenidos políticos marca también la incompatibilidad con un enfrentamiento. “Uno o dos tiros es una cosa, pero estos cuerpos estaban destrozados”, graficó uno de los soldados.

Alfredo Pegoraro era soldado en 1976 y cumplía funciones de chofer del Ejército. A fojas 4905/4909, obra la declaración testimonial de este militar quien ante la consulta sobre qué sabía con respecto a lo ocurrido aquella sangrienta madrugada dijo que ese hecho lo realizaron los oficiales y que ellos no participaron en nada de eso, que se comentaba entre los soldados que estaban ahí en el parque automotor en la Batería B, que ese hecho “era una masacre”.

Luego ante la pregunta sobre si tomo conocimiento de un enfrentamiento que luego se conoció como Masacre de Margarita Belén, respondió que “lo único que escuchamos que fue atacada la compañía a eso de las siete de la mañana". Tambièn señaló que murmuraban que habían traído todos los cuerpos en un camión y que los pusieron en un playón, e hicieron una formación para mirar los cuerpos que estaban en el patio donde se hacia formación, en el Regimiento de la Liguria.

Recordó además que luego trajeron un Peugeot 504 blanco que estaba baleado y tenia sangre adentro. Él y sus cuatro compañeros que trabajaban en el taller fueron a mirar lo que relató porque ellos no estaban en la formación donde se exhibieron los cadáveres. El ex soldado recordó que en el Peugeot le impactó la cantidad de sangre que había en el techo, los restos de sesos y los numerosos impactos de balas. Dijo que el vehículo estuvo más o menos un mes en el playón y que después desapareció. Sus compañeros murmuraban la manera que se encontraban destrozados los cuerpos, la alevosía que se veía en sus muertes.

A la pregunta sobre qué camión trajo los cuerpos dijo que fue un Mercedes Benz 1114, porque vio cuando bajaban los cuerpos, que bajaron los soldados, pero que se encontraban muchos oficiales y suboficiales, y que los hicieron formar para que vean los cuerpos, “para que vean quienes eran los atacantes”. Sostuvo que entre los soldados se miraban y murmuraban: “Que masacre”.

“Era una alevosía como estaban esos cuerpos destrozados, uno o dos tiros es una cosa, pero estos cuerpos estaban cortados y destrozados”, dijo Pegoraro y aclaró que los cadáveres no se podían identificar, porque se encontraban totalmente destrozados, pero que se notaban que eran personas jóvenes y que la única chica que pudo individualizar del grupo era rubia. Además señaló que no se comentó que hubiera bajas en el Ejército producto del supuesto enfrentamiento.

Sin marcas

El estado de los vehículos militares tras el supuesto enfrentamiento es también un dato importante que aportan Pegoraro y otro ex soldado y también chofer, Francisco Franta.

Ante la consulta sobre si lo vio vehículos del Ejército con impactos de bala, Pegoraro respondió que no vio ninguno, ni tuvo conocimiento que se hayan reparados en las otras compañías vehículos con perforaciones de balas. Además señaló que los vehículos que utilizaron en el traslado eran de la compañía de comunicaciones, y de la batería B fue un solo camión, un Unimog, que fue devuelto dos o tres días después en perfecto estado.

A fojas 5170/5172 obra la declaración testimonial de Franta que el 13 de Diciembre de 1976 se encontraba cumpliendo con el servicio militar obligatorio en el Regimiento de Resistencia, estaba como chofer de un camión que dependía de la ladrillería.

A la pregunta concreta que se le efectuara en relación a la Masacre de Margarita Belén dijo que “se corría dentro del ejercito que hubo un enfrentamiento, que hubo muertes, yo dependía de la ladrillería y no trasladaba los soldados y se hablaba de ese enfrentamiento”. Franta señaló que no vio los cuerpos de las personas muertas en el Ejército y tampoco vio ningún vehiculo con posterioridad al 13 de diciembre con perforaciones de balas.

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