lunes, 14 de junio de 2010

Argentina, Malvinas: Crónica de un final anunciado (Parte I)

Manuel Justo Gaggero (especial para ARGENPRESS.info)

Hace 28 años, en un día como hoy, como en el libro de Gabriel García Marques, el gobernador designado por la Dictadura Militar genocida, en las Islas Malvinas, se rendía al mando inglés, dando por concluida la operación de “recuperación” de esta parte de nuestro territorio, del que habíamos sido despojados por Inglaterra en 1832.

Cabría preguntarse: ¿cuáles fueron los motivos de esta verdadera “huída para adelante”, del dictador Leopoldo Fortunato Galtieri? ¿Qué escondía este gesto y esta decisión, que dejó un saldo de centenares de muertos, ex combatientes que aún hoy aguardan algún reconocimiento, y una historia no analizada en profundidad?

Intentaremos aproximar algunas reflexiones que pueden ayudar a comprender estos episodios de nuestro pasado reciente.

Durante la década del 70 este archipiélago ubicado en la parte más austral del planeta cobra una importancia distinta a la que tuviera durante el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX.

En efecto el desarrollo nuclear y la carrera armamentista en la que estaban y están embarcados los países imperialistas, y en particular Estados Unidos, hacen que esta región pierda importancia desde el punto de vista militar, pero a la par cobre valor en otros aspectos.

En esa dirección en 1976 el Canciller inglés Sir David Rowland presenta al Foreing Office un informe elaborado por científicos y técnicos británicos sobre las perspectivas que se abrían en esta región para el abastecimiento energético.

En el mencionado documento se daba cuenta de exploraciones geofísicas realizadas en dicha zona, que habían permitido detectar la existencia de dos cuencas, divididas por una cresta que se extiende desde la costa, a la altura de Puerto Deseado hacia el sudeste. Al norte y al noroeste está la cuenta de las Malvinas Sur y al sudoeste se encuentra la Cuenca de Magallanes. El área que abarcan ambas cuencas se calcula en un millón de kilómetros cuadrados; haciéndose notar, en el informe, que en esta se hallan las reservas petroleras más importantes del planeta.

Sin embargo, y esto lo hace notar Rowland, la tecnología requerida para extraer el petróleo de cuencas submarinas es sumamente costosa, por lo que para encarar una inversión de este porte es preciso contar con ciertas garantías.

El Canciller con gran pragmatismo, señala que siendo regiones en conflicto, las empresas no pueden arriesgarse a empezar estudios y exploraciones que luego deban interrumpir por un traspaso del dominio, por lo que sugiere que el Foreing Office debe iniciar conversaciones con el régimen militar argentino para resolver, en forma definitiva, la situación de las Islas, al mismo tiempo que Inglaterra interpondría sus buenos oficios para mediar en el conflicto entre Argentina y Chile.

Rowland proponía un proceso de retorno de la soberanía sobre las Islas al gobierno argentino, en diferentes etapas, que haría que gradualmente éste recuperara el territorio en litigio, sin afectar a la población de las mismas, mayoritariamente pro británica.

Simultáneamente el gobierno inglés concertaría un acuerdo con la Shell para la explotación del petróleo en la cuenca de las Malvinas, con el visto bueno de la dictadura argentina; que a la vez se beneficiaría con las regalías que obtendría de dicha exploración y posterior explotación.

Sobre estas bases comienzan las negociaciones entre Londres y Buenos Aires, absolutamente secretas, de las que participan las trasnacionales petroleras.

El régimen militar allana el camino a aquellas mediante el dictado de dos leyes claves: la de Inversiones Extranjeras y la de Contratos de Riesgo; aún hoy vigentes.

Esta legislación tiene directa relación con el proyecto del entonces Ministro de Economía, José Alfredo Martínez de Hoz cuyos objetivos centrales eran, la concentración de la economía y del sector financiero en manos de grandes monopolios nacionales y extranjeros, el fortalecimiento de una fracción diversificada del sector agroexportador, y la transformación del país en un gran exportador de energía.

En los primeros meses del año 1978 se filtró información sobre las negociaciones del Foreing Office con la dictadura militar, por lo que en la mesa que coordinaba la actividad de los militantes del PRT - ERP en el exilio decidimos apoyar una iniciativa de Héctor Sandler, uno de los dirigentes políticos democráticos mas respetado, de realizar una gira por varios países europeos, que culminaría en Londres para advertirles a los gobiernos de estas naciones que el movimiento democrático argentino no reconocería como válido ningún acuerdo con el gobierno militar, por ser este absolutamente ilegítimo e irrepresentativo.

Héctor, había salvado la vida milagrosamente, permaneciendo en el Congreso Nacional mientras los criminales de la Triple A sitiaban el lugar, del que logró salir gracias a un grupo de amigos que lo trasladaron a la Embajada de México donde obtuvo asilo.

En el país de Morelos se incorporó activamente a los organismos de solidaridad y a la actividad universitaria.

Lo acompañé en su viaje, que logró resultados positivos, ya que fue recibido por los máximos dirigentes de los Partido Socialistas francés, e italiano y por personalidades destacadas de estos países que repudiaban el accionar criminal de la Dictadura.

Cuándo estábamos en París, recibimos la noticia de que un hijo suyo que vivía en Buenos Aires y no realizaba actividad política alguna había sido secuestrado, por los “grupos de tareas”, del régimen genocida como represalia, rápidamente logramos activar la solidaridad europea que logró su liberación.

En Londres se entrevistó con integrantes de ambas Cámaras del Parlamento, laboristas y conservadores, que se comprometieron a no acompañar ningún acuerdo del gobierno inglés con la Dictadura, y a denunciar las desapariciones forzadas y los crímenes cometidos por el régimen genocida.

Pese a lo acordado, en 1980 se concretan los tres primeros convenios, en base a la ley de contratos de riesgo, mediante los cuáles se hipoteca el patrimonio nacional, y en los que comparten beneficios dos grandes trasnacionales -la Exxon y la Shell- conformando, de esta forma a Washington y a Londres.

Por otro lado, y conforme a la información que publica en 1981 la revista del Ministerio de Economía, en junio de 1981 se concretan otros contratos de riesgo con subsidiarias de la Exxon y con la empresa brasilera Petrobras Internacional.

Simultáneamente el gobierno castrense empieza a desmantelar la empresa estatal YPF, a fin de que no pueda asumir la explotación directa de los recursos petroleros.

En este contexto ¿como se explica el desembarco en las Islas un año después?

Este será el tema de un próximo artículo.

Manuel Justo Gaggero es abogado, ex director del diario “El Mundo” y de la revista “Nuevo Hombre”.

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