lunes, 14 de junio de 2010

Argentina: No delegar más

José Rigane (ACTA)

En la coyuntura, la iniciativa política de la CTA es la Constituyente Social, apuntada a resolver el objetivo estratégico de la central, aprobado por el Congreso de Delegados, su máxima conducción, que estableció la necesidad de construir el movimiento político, social y cultural, por la liberación.

Una de las características que forma parte de la coyuntura es la fragmentación de los sectores populares, la falta de unidad, sobre todo a partir de que nadie pareciera sentirse representado por nadie. En la realización de un acto y/o movilización ante un acontecimiento determinado, 1° de mayo, 24 de marzo, etc., quienes deberíamos estar todos juntos, porque así sobrevivimos en la resistencia contra las políticas liberales y neoliberales, en más de un caso no sucede.

La Constituyente va en la búsqueda de la unidad de los diferentes, es una construcción contra cultura, porque no se va al barrio, al territorio, a la búsqueda de las distintas organizaciones, políticas, sociales, culturales, originarias, de desocupados, a ofrecerles un candidato, a llevarles planes sociales, u otra cosa. ¡¡No!! La idea es que seamos participes, protagonistas, que nos convirtamos en sujetos, capaces de construir poder propio, organización propia para disputar el poder a los que determinan nuestra vida.

La idea es no delegar más, no ser furgón de cola de proyectos y propuestas que no nos contienen, que no son representativas de nuestras reivindicaciones y necesidades. No hay una receta; no es un dogma. Es un camino para recorrer y construir juntos, con todos aquellos que quieren un proyecto para la liberación, para la emancipación.

Argentina está viviendo un proceso enmarcado en tres aspectos: se está viviendo una crisis política, hay un agravamiento del cuadro social y existe una perspectiva de estancamiento de la economía, más allá de algunos signos de reactivación, en un marco de inflación creciente y de una crisis internacional que se profundiza y tiene un final abierto. En ese marco los trabajadores vivimos en medio de una política de ajuste por vía de la inflación.

Del otro lado, en la oposición, se plantean una opción de ajuste más ortodoxo. La gente no se siente representada por los dirigentes ni los partidos políticos. Hay una distancia cada vez más importante entre la dirigencia política y la gente, la clase obrera. ¿Qué necesitamos, para superar esta situación? La unidad político-organizativa de los trabajadores.

Para eso hay que cambiar el modelo sindical, como el que expresa la CGT, que sólo afilia trabajadores en relación de dependencia, que estén en blanco y con convenio colectivo de trabajo. La CTA propone un modelo sindical donde el vértice es la autonomía de los partidos políticos, de la patronal y el gobierno, afiliación directa de todos los trabajadores (con trabajo, desocupados, subocupados, jubilados, estudiantes que trabajan, etc.).

Es una nueva estrategia para recuperar la identidad de clase, representarla tal cual es y además trabajar por la unidad. Para eso necesitamos profundizar la democracia formal (a veces democradura) que vivimos, hace veintisiete años en nuestro país. Necesitamos llegar a establecer una democracia participativa, pero esta sólo será posible si los trabajadores logramos imponer la libertad y democracia sindical para poder organizarse sin pasar por el filtro de la personería gremial que otorga el gobierno a los amigos.

Son muchos los triunfos que logramos y otros institucionalizaron, pero son producto de la lucha en la calle de millones de trabajadores a lo largo de estas últimas décadas; ahora es necesario profundizar los cambios, avanzar más conjuntamente con las fuerzas populares del país, no debemos permitir que nos demoren los cambios, que no los frenen con discursos por izquierda y acciones aun sutiles por derecha.

La Central es la herramienta más importante en que se asientan esas transformaciones, más aún si entendemos la organización de los trabajadores como un instrumento para las transformaciones, que ayude a abrir los cauces necesarios para avanzar en la construcción del proyecto emancipador.

Entonces la Constituyente Social es una iniciativa distinta, nueva, que en la búsqueda de construir poder propio, poder popular, debe hacerlo buscando democratizar el proceso de construcción política.

Los encuentros y debates dados en los últimos tres años a lo largo y ancho del país han definido como parte del trabajo de construcción de la constituyente social, cuatro ejes fundamentales: Distribución de la riqueza, igualdad, universalidad, y nuevo modelo de desarrollo; Democracia participativa e integral, libertad sindical y nueva institucionalidad; Soberanía nacional y comunitaria sobre los recursos naturales, bienes comunes, medio ambiente y hábitat; Latinoamérica: integración plurinacional.

Nos hace falta una construcción distinta que tenga anclaje en la clase obrera. De todos nosotros depende.

José Rigane Secretario de Organización de la CTA; Secretario General de la Federación de Trabajadores de la Energía de la República Argentina (FeTERA-CTA); Coordinador Nacional de la Constituyente Social.

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