miércoles, 2 de junio de 2010

Colombia: Contexto electoral

ELN

Para entender la actual campaña electoral, es necesario comprender su real contexto. Está diseñada para actuar dentro de preceptos impuestos en 8 años de un gobierno, paramilitar y mafioso, que se saltó la Constitución, que debiera ser la guía de todos los candidatos.

De entrada, tomar partido, por fuera de los estereotipos, vapuleados por el gobierno y convertidos en fluido lenguaje de los grandes medios de información, colocan a quienes lo hagan, como terroristas o idiotas útiles de ellos; por eso en la Colombia de hoy significa colocarse en la mira de los que asesinan desde las filas del gobierno o de sus incondicionales aliados, las bandas paramilitares.

Hablar de Paz, requiere adicionarle el concepto uribista de que esa paz se consigue con la derrota militar de la insurgencia o en su defecto, la rendición.

Afirmar que en Colombia el gobierno viola los DD.HH es congraciarse con el terrorismo y estar contra el gobierno.

Plantear el fracaso de la Seguridad Democrática y el camino violento que se exacerbó con ella, es un exabrupto en boca de un candidato presidencial.

Estar contra la instalación de las bases militares gringas, es desafiar la esencia vende patria de la extrema derecha que representa el Presidente y ello es muy peligroso para un candidato.

En términos de relaciones internacionales, es un delito equiparable al de traición a la patria, ver con simpatía o respeto el proceso democrático y antiimperialista de Venezuela.

Esta es la máscara de lo que se llama democracia colombiana, en el marco de la actual campaña electoral.

De esa manera el continuismo uribista cuenta con toda la fuerza desde el gobierno, incluida la ilegal para amedrentar cuando menos. Por ello en el más reciente debate, el único candidato que dijo sentirse tranquilo con la campaña, fue justamente Juan Manuel Santos, aun cuando una importante mayoría de ellos se diferencian muy poco y en algunos casos nada, del ungido por el presidente.

La descabezada del movimiento político de masas colombiano de años atrás, a punta de asesinatos sistemáticos hasta desaparecerlo, aun está fresca en el momento y los nuevos esfuerzos en tal sentido carecen del necesario desarrollo para que desde el pueblo emerja la fuerza de masas para disputarle al establecimiento su maquinaria clientelista y fraudulenta.

En esta compleja realidad, se fue asomando tímidamente y sin una clara postura diferenciada, la izquierda legal que frente a temas cruciales no tomó una postura clara y más bien se congraciaba con las políticas gobiernistas sin trazar claros rumbos consecuentes con su esencia, dejando abierto el campo para qué una posición de centro derecha ganara terreno en un espacio donde ha ido quedando claro, que muchos colombianos se apartan del continuismo gubernamental y buscan algo diferente.

¿Qué tantas expectativas puede generar el partido Verde, si llegara a ganar en la segunda vuelta como lo señalan las recientes encuestas? Demasiado pocas, no es mínimamente suficiente declararse respetuoso de la ley y de los dineros públicos. Los grandes problemas sociales de Colombia requieren de una postura radical, que opte por los intereses de las grandes mayorías, lo cual es contrario a los intereses de los poderosos y es bien claro que ese no es el talante ni el rumbo de los Verdes.

A los pueblos no los salva nadie, ni les regalan nada, solo la lucha y organización en defensa de sus intereses y hasta las últimas consecuencias, les permite alcanzar sus derechos, su liberación, la democracia, un futuro de paz y justicia social.

Del trajinar en la lucha, aprendemos todos, incluídos los que nos reivindicamos revolucionarios y las lecciones de hoy, son para asimilarlas en adelante, la lucha continúa.

ELN: Ejército de Liberación Nacional de Colombia

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