viernes, 11 de junio de 2010

Colombia: Las abusivas pretensiones de Mockus y sus neoesquiroles

José Eulícer Mosquera Rentería (BAROMETRO INTERNACIONAL)

Al final de las guerras de independencia nacional e inicios de la República se impusieron unas clases dominantes y oligárquicas criollas que se habían formado en los devenires de la colonia, tan egoístas, miserables, crueles y bellacas como las colonialistas y feudo-esclavistas ibéricas. Para lograr deshacerse de las ibéricas, las clases dominantes criollas a través de sus caudillos militares engañaron a la masa revolucionaria de negros y pardos que integraron la mayor parte de los ejércitos libertadores, asesinaron a sus líderes, oficiales de altas graduaciones ganadas por su arrojo y dirección inteligente de las mas grandes batallas, tales como Manuel Carlos Piar, José Prudencio Padilla, José María Córdoba, Antonio José de Sucre y Leonardo Infante, entre muchos otros.

Con lo cual se mataba el ímpetu rebelde y revolucionario de este segmento popular hasta entonces la fuerza productiva fundamental de la sociedad, y se le negaba la posibilidad de disfrutar de los principios burgueses de “libertad, igualdad y fraternidad”,que había copiado la intelectualidad criolla de la Revolución Francesa, y con los cuales lo habían ilusionado para que marchara en la primera línea de los combates, lo cual obligó a esta masa a refugiarse en zonas costeras e inhóspitas, donde su absoluta mayoría continúa viviendo en las más aberrantes condiciones de pobreza y miseria. Situación que hoy se hace más dramática bajo los efectos deshumanizantes de la neocolonización paramilitar impulsada por esas mismas oligarquías, aunque hipócritamente lo nieguen y declaren que están contra ella. Esta situación no tuvo solución alguna con Uribe, al contrario se agudizó, y desde luego, tampoco la tendrá con quien ya se da como su continuador, Juan Manuel Santos, por su propuesta igual de guerrerista y abyecta a los intereses yanquis.

Pero esta practica de las oligarquías colombianas de destruir los movimientos populares, de eliminar a sus líderes y a todo aquel que reclame democracia plena y justicia social, recurriendo a una diversidad de métodos, herramientas y formas, se convertiría en su estrategia y táctica más eficaz para frustrar cualquier posibilidad de cambio socio-político y por ende, para mantener su control del poder. De allí que esté de acuerdo con lo dicho por Gloria Gaitán en su artículo “Antanas el Hombre Vacuna”:

“Mi conclusión, a tanto material recogido, ha sido que los métodos y tácticas de lucha de la oligarquía colombiana se han ido repitiendo como noria infinita. Así lo demostré en un ensayo que escribí titulado "Tácticas de lucha de la oligarquía liberal-conservadora", tácticas que han "embolatado", año tras año, elección tras elección, a los colombianos, sin que mis escritos hayan producido otra cosa que la ira colectiva del momento y, sólo con el tiempo, el reconocimiento de su validez... pero "tropo tarde".

“Lo sorprendente es que en esta ocasión yo misma caí en la trampa y no me dí cuenta de que Álvaro Uribe y su banda estaban aplicándonos el mismísimo método que nos ha mantenido en este mar de corrupción y explotación.”

Para entender cómo la oligarquía colombiana repite, una y otra vez, una misma táctica para manipular a los electores, hay que remontarse a la década de los treinta, cuando mi padre, Jorge Eliécer Gaitán, rompió con el Partido Liberal e ingresó a la "Unión Nacional Izquierdista Revolucionaria", movimiento que habían fundado años antes varios jóvenes luchadores de Antioquia. Mi padre había tenido una brillante trayectoria en el Partido Liberal y su paso al Unirismo fue un golpe fuerte en la opinión pública. Alfonso López Pumarejo - jefe "natural" del liberalismo - se encontraba en Londres, donde un reportero le preguntó qué harían los liberales para atajar la "ola revolucionaria" que estaba creciendo con Gaitán desde la UNIR. Y López respondió: "No importa, yo regresaré a Colombia y hablaremos también de revolución, pero apoyados en el mote de liberales que es lo que engancha al pueblo". Y así fue. López Pumarejo regresó al país y lanzó lo que llamó La Revolución

En marcha acompañada de tres vivas al "gran partido liberal" y fue así como el pueblo se encaminó hacia esa alternativa, debilitando a la UNIR y obligando a mi padre a reingresar al Partido Liberal, con el propósito de que el pueblo se tomara al partido para convertirlo en un partido del pueblo, o sea lo que él quiso que fuera la UNIR. Años más tarde, cuando la influencia de la Revolución Cubana dio como resultado en Colombia una oleada revolucionaria de proporciones gigantescas, apareció Alfonso López Michelsen para proponer la creación del MRL (Movimiento Revolucionario Liberal).

Para ese momento López le escribió al Presidente de la República, Carlos Lleras Restrepo, una carta que publicó el diario El Espectador donde decía textualmente: "Señor Presidente, yo no he hecho una disidencia para perjudicar al Partido Liberal sino para salvarlo. Mientras usted tiene clavada una bandera del lado del gobierno, yo la tengo del lado de la oposición, para canalizar el descontento e impedir que el pueblo se vaya para el comunismo o la ANAPO". Ante semejante confesión, escribí un artículo en la revista cubana de Casa de las Américas que titulé "el hombre vacuna", porque, decía yo, "inyecta pequeñas dosis de revolución para crear anticuerpos e impedir la revolución". Pues eso es lo mismo que están haciendo hoy por conducto de Antanas”, en el propósito oligárquico de destruir al Polo Democrático.

Pero después de la bárbara eliminación a sangre y fuego de la Unión Patriótica, las oligarquías colombianas han refinado más sus métodos, y sin renunciar al asesinado de dirigentes populares y democráticos, también tomaron el camino de absorber y convertir en esquiroles a algunos dirigentes sindicales y populares de alta influencia de masas, aprovechando sus conductas arribistas y oportunistas, debido a que descubrieron que a través del movimiento obrero y popular habían transitado hacia las capas medias altas y aspiraban a continuar ascendiendo.

Son los casos de Angelino Garzón, Luis Eduardo Garzón, Julio Roberto Gómez y el actual presidente del sindicato de la Registraduría Nacional, entre otros, quienes hoy al lado de los dos candidatos de la ultraderecha juegan el sucio papel de confundir a las masas populares para ponerlas al servicio de los envilecedores proyectos hegemónicos de sus propios opresores. Ayer gritaron las consignas más radicales contra las oligarquías y el imperialismo yanqui, hoy son sus apologistas y cubren a sus máximos exponentes con hermosos laureles. Ayer pertenecieron a la clase obrera, hoy son unos aburguesados, arribistas, oportunistas y mil veces traidores.

Precisamente el señor Mockus con actitud arrogante y abusiva, quizás basado en las conductas abyectas de esos exdirigentes sindicales, pretendió que el Polo Democrático le endosara los votos de sus militantes y seguidores sin un acuerdo programático, desconociendo que nuestro partido sí cuenta con todo un ideario y un programa, serios y maduros, que constituyen la propuesta de un nuevo país, que se corresponda con las aspiraciones de paz, justicia social, bienestar y progreso social del pueblo colombiano. De allí lo aplaudible de la conducta de nuestra dirigencia, cuando ha orientado preferiblemente la abstención electoral para la segunda vuelta del 20 de junio, antes que apoyar a cualquiera de esos dos candidatos de las oligarquías ultraderechistas ligadas a los intereses imperialistas extranjeros.

Finalmente, preocupan algunos correos que están llegando vía Internet, supuestamente de personas que estuvieron como jurados electorales y trabajando en la parte electrónica de la Registraduría Nacional y de la Policía Nacional, y que advierten haberse fraguado un fraude electrónico a favor del candidato de Álvaro Uribe Vélez, Juan Manuel Santos. Sería saludable que organismos internacionales competentes tomaran cartas en este asunto, porque estas situaciones solo pueden llevar a que se agudice la violencia en nuestro país.

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