martes, 1 de junio de 2010

El Salvador: El fantasma de la tragedia volvió a Verapaz

Beatriz Castillo (COLATINO)

Su pie izquierdo sufre de una lesión, pero eso no fue una dificultad para que Miguel Ángel Serrano, saliera de su casa y caminara hasta las cercanías del Barrio Las Mercedes, en Verapaz, San Vicente.

Sólo quería verificar con sus propios ojos que no existiera peligro de un nuevo deslave del volcán Chichontepec, como ocurrió en noviembre del año pasado, tragedia que dejó muerte y destrucción.

“No ha dejado de llover y nosotros tenemos miedo, sólo nos acordamos de lo que pasó en noviembre cuando todas las casitas quedaron bajo el lodo y piedras”, dice el hombre mientras regresa a su vivienda, después de ver que no existe peligro por el momento.

Las fuertes lluvias de la tormenta tropical Ágatha provocaron que el fantasma de la tragedia ocurrida con IDA, volviera.

Es difícil olvidar las escenas dantescas de aquella noche del 7 de noviembre, por eso la gente se asustó.

Algunos decidieron salir huyendo de sus casas en la madrugada de ayer domingo y resguardarse en el albergue de la iglesia del municipio San Isidro, a unos cuantos kilómetros de Verapaz.

Francisco Jesús, de 6 años, y Miguel Ernesto, 7 años, llegaron al albergue de la iglesia de la mano de sus mamás.

“Nos venimos aquí porque estaba lloviendo bien duro y pasa el río…”, dice con inocencia Francisco Jesús.

Para no aburrirse, los dos infantes juegan mica y se comen un churrito. Cada uno duerme con su mamá en una colchoneta que les entregaron cuando llegaron a la iglesia. También toman las raciones de comida.

“Nos dieron pan con huevo y nos dieron café”, explica Miguel Ernesto, cuando unos cánticos lo interrumpen.

“Es María la blanca paloma, es María la blanca paloma que ha venido a América, que ha venido a América a traer la paz”, se oye.

Los cánticos son de Daniela, de 5 años, Melisa, de 6 años, y Briseida, de 3 años, quienes en el atrio de la altar de la iglesia juegan a coristas y al ser sorprendidas por esta periodista se funden en una sola risa.

“En el kinder nos han enseñado a cantar, pero no vamos a ir al kinder porque está lloviendo y nos dicen que cuando está lloviendo no podemos ir”, explica Briseida.

El albergue de la iglesia resguarda a 52 familias, que en su mayoría la componen niños, niñas y mujeres.

Los hombres se quedaron en las casas a cuidar según explica Santos Antonio Mejía, coordinador de logística del albergue.

“Desde la tarde del sábado y domingo, la gente se vino, como están atemorizados. En la madrugada de ayer otros salieron como pudieron en veredas y hasta los zapatos perdieron, porque escuchaban que el volcán rugía y tenían miedo, mucho miedo”, agrega Mejía.

El domingo, el Sistema Nacional de Protección Civil y la Secretaría de Inclusión Social envió paquetes de ayuda y alimentación para las familias. Sin embargo, el llamado es que esa entrega continúe porque la gente está atemorizada y no se sabe cuantos días más permanecerán en el albergue.

Guadalupe incomunicada

Guadalupe pasó la noche y madrugada del domingo incomuni-cada. Una bóveda de la entrada principal del municipio de Guadalupe colapsó por la saturación de agua y los escombros, por lo que no se tenía acceso ni peatonal, ni vehicular.

Para colmo de males, la carretera que conduce de Verapaz a Guadalupe también sufrió daños. En esta zona según el ingeniero del FOVIAL Oscar Urquilla, el lodo y la fuerza del agua habían formado una especie de tapón sobre la carretera.

Sin embargo, el personal del FOVIAL inició trabajos en lo dos accesos, para hacer un camino de emergencia y que tanto personal del Ministerio de Salud, del Sistema Nacional de Protección Civil ingresaran para llevar ayuda a las familias, que habían sido evacuadas.

Según se informó, en Guadalupe se habilitaron algunos albergues temporales, para mover a las familias que viven en zonas de alto riesgo, hasta el cierre de esta nota solo se tenía datos de dos familias evacuadas.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.