martes, 15 de junio de 2010

El Salvador sigue a la cabeza de los países más violentos de Centroamérica

Beatriz Castillo (COLATINO)

El Salvador sigue a la cabeza de los países más violentos de la región centroamericana, a pesar de los esfuerzos impulsados por las autoridades, según el informe sobre “Seguridad Ciudadana y Derechos Humanos” elaborado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

El informe revela, además, que la región es la más violenta de todo el mundo, y que los datos arrojan que han sido asesinadas más de 79 mil personas en los pasados 6 años, lo que traducen en “una cifra aterradora”.

Carmen Rosa Villa Quintana, representante regional para América Central OACNUDH, dijo que el incremento de homicidios en la región y en especial en El Salvador es alarmante y que debe de servir como un llamado para todo el sistema que imparte justicia.

Los países con mayores tasas en la región son: Honduras con 58 por cada 100 mil habitantes, Guatemala con 48 homicidios por cada 100 mil habitantes; pero en el 2009 El Salvador superó a esas dos naciones con 71 homicidios por cada 100 mil habitantes indican los datos del informe. A criterio de Villa, las políticas represivas impulsadas en los últimos años se prestan muy fácilmente para la cuantificación y proporcionan lo que “aparentan ser resultados rápidos que se ofrecen a los medios de comunicación”, pero esos números no son indicadores del impacto de las políticas sobre el problema.

El decomiso de armas y las detenciones solo suelen agudizar más la problemática como se refleja en los datos, porque se incrementan el numero de personas detenidas y las cárceles están hacinadas.

Para la representante regional de OACNUDH, los gobernantes de la región y en especial de El Salvador, deben de encontrar “respuestas eficientes” a los problemas de la violencia que subyacen en la inequidad, la discriminación y la exclusión social.

Los gobiernos deben de adoptar las reglas de rendición de cuentas, transparencia y la no discriminación, “principios que emanan de los tratados internacionales y regionales de derechos humanos, que deben de guiar el diseño, la implementación y evaluación de las políticas de seguridad”. Si los estados no esclarecen las conductas delictivas con miras a eliminar la impunidad, las cifras negativas no disminuirán.

“La impunidad vulnera derechos fundamentales y por ello la CIDH ha señalado que la impunidad es una situación propicia para la repetición crónica de la violación de los derechos humanos” sentenció Villa.

Agregó, que para evitar que los niveles de impunidad se mantengan el “poder judicial juega un importante papel en el tema de seguridad, cuando administra justicia eficazmente para reducir el riesgo y los alcances de la impunidad, y el Estado tiene la responsabilidad de adoptar medidas para prevenir la vulneración de derechos a la seguridad de orden jurídico, administrativo y cultural”.

Mientras que Sérgio Pinheiro, Vicepresidente Primero de la CIDH, lamentó que en esta ola de crisis de violencia y homicidios las principales víctimas sean la niñez y la juventud. Criticó que algunos países estén adoptando medidas punitivas, reforzando la seguridad con la fuerzas armadas y con incremento de penas. “Estás trilogías no mejoran” sentenció Pinheiro durante la presentación del informe.

Además, dijo que en estos países con mayor tasa delincuencial las víctimas no son escuchadas y no son reparadas por el daño cometido.

“Creemos que este informe y las recomendaciones pueden ser una herramienta de diálogo”, sentenció el Vicepresidente Primero de la CIDH.

El informe elaborado por la CIDH y que contó con la colaboración del Fondo de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH), se presentó hoy a todos los sectores del país y las autoridades de El Salvador.

Las autoridades se comprometieron a analizar las recomendaciones y seguir impulsando sus medidas de seguridad a través de la Política de Justicia, Seguridad Publica y Convivencia.

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