lunes, 14 de junio de 2010

El tesoro español se pone a prueba

Paul Mielgo (XINHUA)

El Tesoro español superó la semana pasada una prueba importante al colocar casi 4.000 millones de euros en bonos a tres años. Pero no será hasta el próximo mes de julio cuando afronte el examen decisivo para calmar los miedos de los mercados internacionales sobre la solvencia de la deuda del país.

El temor de los inversores es si para entonces habrá dinero suficiente en las arcas del Estado para hacer frente a un vencimiento superior a 24.000 millones de euros. Los analistas coinciden en que España puede cumplir con sus compromisos de pago, pero tendrá que ofrecer un tipo de interés superior al de las emisiones de deuda de otros países más solventes, como Alemania, Francia o Reino Unido.

Dudas sobre España

El posible contagio de la crisis de Grecia, la incertidumbre que ha generado el plan de ajuste del gobierno para reducir el déficit, junto con las recientes rebajas de rating por parte de las agencias Fitch y Standard & Poor´s, y la creciente preocupación de organismos internacionales como el Banco Mundial -que llegó la semana pasada a calificar la situación económica española de "muy grave"- siguen encareciendo la financiación del Estado.

La prima de riesgo de la deuda española se disparó el martes al nivel de hace 20 años. El diferencial del bono a 10 años con respecto al bund alemán tocó máximos históricos de 215 puntos básicos, con una rentabilidad del 4,58 por ciento. Es decir, a España le costaba financiarse casi el doble que a Alemania.

España afrontará un examen decisivo para recuperar su credibilidad en los mercados a finales de julio cuando venzan las letras, bonos y otros productos de deuda por valor de 24.663 millones de euros, la mayor concentración en lo que queda de año. El Estado tendrá entonces que refinanciar las cantidades que en su momento le prestaron los inversores.

Es éste un trámite que el gobierno confía en poder cumplir sin problemas, como ya ocurrió en enero, cuando el vencimiento de la deuda era aún mayor. El secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, rechazaba recientemente con un rotundo "en absoluto" la posibilidad de que España tenga problemas para hacer frente a esos vencimientos.

Sin embargo, los ingresos siguen siendo muy inferiores a los gastos. En lo que va de año, España ha logrado emitir más de 90.000 millones de euros de deuda sin problemas, pero aún debe pedir al mercado alrededor de 120.000 millones de euros más para cubrir las necesidades de financiación previstas para 2010.

Alivio para la deuda

El Tesoro español logró colocar con éxito el jueves una emisión de bonos a 3 años por importe de 3.903 millones de euros, cerca del máximo de 4.000 millones que se esperaba. Sin embargo, el tipo marginal ofrecido fue del 3,39 por ciento, frente al 2,03 por ciento de la subasta de abril, lo que demuestra que a España le cuesta cada vez más financiar su deuda.

Pese al aumento del precio, el 50 por ciento de la demanda provino del exterior. Según el Ministerio de Economía y Hacienda, la subasta del jueves supone "un signo de que los inversores siguen teniendo mucho interés en la deuda pública española".

La fuerte demanda en la subasta dio un respiro al mercado de deuda. La rentabilidad del bono español a 10 años bajó al 4,510 por ciento y el diferencial con respecto al bund alemán se estrechó por debajo de los 190 puntos básicos.

Hasta ahora, las subastas del Tesoro han transcurrido con mayor demanda que oferta y a intereses históricamente bajos, aunque la desconfianza de los mercados ya ha empezado a pasar factura. A finales de abril se subastaron letras a 3 y 6 meses con intereses del 0,55 por ciento y del 0,76 por ciento respectivamente, superiores a los de marzo pero muy inferiores a los de principios de 2009, que rebasaban el 1 por ciento.

Bolsa cierra mejor semana del año

El alivio que supuso la última subasta impulsó a la Bolsa española, que también se vio apoyada por el anuncio del Banco Central Europeo (BCE) de mantener las subastas de liquidez a tres meses, ante las dificultades de algunas entidades para lograr financiación.

"Hemos decidido adoptar un procedimiento de subasta a tipo fijo con adjudicación plena en las operaciones de refinanciación a tres meses correspondientes al 28 de julio, 25 de agosto y 29 de septiembre", la llamada barra libre, informó el presidente del BCE, Jean Claude Trichet en la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Gobierno de autoridad monetaria, en la que se decidió mantener los tipos de interés en el mínimo histórico del 1 por ciento.

El Ibex-35 se revalorizó un 7,15 por ciento del 7 al 11 de este mes, su mejor semana del año, y cerró en 9,560 puntos. El sector financiero, uno de los más castigados en los últimos meses, fue el principal motor de la renta variable.

La decisión del BCE de mantener abierto el grifo de la liquidez y los movimientos corporativos entre bancos y cajas de ahorros devolvieron el optimismo al parqué. Además de la posible fusión de Banco Sabadell y Banco Guipuzcoano, Bancaja aceptó integrarse en Caja Madrid, creando así la primera caja española.

Por su parte, Banco Santander, el mayor banco de España, señaló durante su junta de accionistas del viernes que espera repetir en 2010 el beneficio y el dividendo alcanzados en el ejercicio anterior. Sus acciones recuperaron en la semana un 14 por ciento.

España logró superar una semana convulsa para el sector financiero, pero todavía queda pendiente la reforma del mercado de trabajo que tanto reclaman desde Europa. El foco de atención se sitúa ahora en el Consejo de Ministros extraordinario del 16 de junio, en el que se aprobará el decreto ley de reforma laboral ante la falta de acuerdo entre patronal y sindicatos.

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