martes, 1 de junio de 2010

España: La bolsa española cierra el peor mes desde la caída de Lehman Brothers

Paul Mielgo (XINHUA)

La Bolsa de Madrid cerró mayo con su peor balance desde octubre de 2008, tras la quiebra de Lehman Brothers.

El Ibex-35 perdió un 10,8 por ciento en un mes marcado por la crisis de deuda en la zona euro. Pero no sólo el temor a un contagio de Grecia castigó al mercado español, sino también la falta de confianza que generó entre los inversores el plan de ajuste presentado por el Gobierno para reducir el déficit público.

El índice selectivo español despidió el mes de mayo más negro de su historia. Estrenó junio en 9.359 puntos, tras caer en la última sesión un 0,7 por ciento, con lo que ya acumula un descenso en el año del 21,6 por ciento y lidera las pérdidas entre las principales plazas europeas.

Fitch rebaja rating

La Bolsa española acusó en la última jornada la rebaja de rating que anunció Fitch sobre la deuda soberana del país el viernes pasado con los mercados cerrados. La agencia de calificación crediticia recortó la máxima nota de solvencia que tenía España un escalón, de AAA hasta AA+.

La agencia argumentó que la recuperación económica será "más moderada" que las previsiones del Gobierno.

La noticia se dejó notar también en el mercado de deuda y se mantuvo la presión sobre la prima de riesgo país. El diferencial entre el bono español a 10 años y el bund alemán se amplió hasta los 166 puntos básicos y la rentabilidad subió al 4,27 por ciento.

Tras la decisión de Fitch, sólo la agencia Moody's mantiene la AAA para España. Standard & Poor's fue la primera de las tres que recortó también un peldaño la calificación española a finales de abril hasta AA tras dejar los títulos de Grecia a nivel de bono basura y rebajar la nota de Portugal.

Castigo para los bancos

Las acciones de los valores bancarios vivieron en mayo un auténtico calvario. El repunte de la prima tiene un efecto inmediato al alza en las condiciones de financiación de las entidades privadas de crédito cuando acuden a pedir dinero al BCE o al mercado interbancario.

Además, la decisión del Banco de España de exigir que bancos y cajas aumenten sus provisiones al 30 por ciento del valor de tasación de los activos inmobiliarios que tienen en sus balances fue la mejor excusa para vender sus títulos.

Santander y BBVA cedieron en el mes un 12,83 por ciento y un 14,31 por ciento respectivamente, mientras que Popular acumuló un recorte mensual del 21,79 por ciento.

Telecinco, la cadena de televisión del grupo Mediaset, se convirtió en el gran perdedor del mes, con un descenso del 23,66 por ciento, mientras que Ebro Puleva fue el único valor del Ibex-35 que consiguió salvarse de los números rojos al sumar un 0,32 por ciento.

Incertidumbre política

La incertidumbre política también pesó sobre la Bolsa española en el mes que termina. El Gobierno aprobó la semana pasada, por un solo voto de diferencia, el plan de ajuste más severo de la democracia española, que incluye una rebaja de salarios de los funcionarios y la congelación de las pensiones.

Los inversores temen ahora que las medidas de austeridad puedan frenar la recuperación económica.

Durante el debate en el Congreso sobre dicho plan, diferentes grupos parlamentarios, que hasta ahora habían apoyado al gobierno en minoría de Rodríguez Zapatero, reprocharon al líder socialista su gestión de la crisis económica. Las medidas pretenden reducir el déficit público del 11,2 por ciento actual del PIB al 6 por ciento en 2011.

El Gobierno tiene además otro frente abierto: la reforma laboral. Las negociaciones entre los sindicatos y la patronal fracasaron en el plazo que finalizaba en mayo para lograr un acuerdo.

La ministra de Economía, Elena Salgado, anunció que el Ejecutivo pondrá en marcha la reforma en julio si no hay consenso en la prórroga que se han dado los agentes sociales. Ante esta hipótesis, los sindicatos no descartan convocar una huelga general.

El aislamiento político y la caída de su popularidad en las últimas encuestas han puesto contra las cuerdas a Rodríguez Zapatero, que tendrá que explotar al máximo sus dotes negociadoras para llevar a cabos las reformas estructurales y conseguir los apoyos suficientes a la hora de aprobar los presupuestos generales del próximo año. En caso contrario, quizás no pueda evitar unas elecciones anticipadas.

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