lunes, 14 de junio de 2010

La crisis ha hecho disminuir el flujo de inversiones en la economía rusa

Maria Selivanova (RIA NOVOSTI)

Los inversores extranjeros abandonan Rusia, a pesar de los esfuerzos aplicados por las autoridades de este país.

Las razones que argumentan para sacar sus capitales son de sobra conocidas: trámites burocráticos excesivos, corrupción y falta de infraestructuras. Si bien es cierto que, a juzgar por el crecimiento de las inversiones en el período anterior a la crisis, los mismos problemas no les parecían a los inversores tan graves hasta hace poco.

De acuerdo con los datos del Servicio Federal de Estadísticas, durante el primer trimestre del año en curso la salida neta de capitales, es decir, la diferencia entre la salida y la entrada de capitales, alcanzó 12.900 millones de dólares. El índice total del año pasado fue de 56.900 millones de dólares que, sin llegar a los 133.900 millones de dólares durante el estallido de la crisis en 2008, todavía es un monto muy considerable.

En febrero de 2010, el ministro de Finanzas de Rusia, Alexei Kudrin, aseguró que, en los próximos dos ó tres años, el volumen de inversiones extranjeras en la economía rusa se recuperaría, porque "Rusia sigue siendo atractiva para los inversores extranjeros". No obstante, la tendencia que se viene observando a lo largo de los últimos meses no infunde optimismo.

Es poco probable que en 2011 se hagan muchas inversiones extranjeras, debido a la incertidumbre en los mercados mundiales. Aparte de las dudas sobre la recuperación de la economía global y de la rusa, en particular, la actividad de los inversores se ve frenada, entre otros factores, por los problemas en Grecia, las dificultades a las que se enfrenta la banca española y la amenaza de conflicto militar entre Corea de Norte y Corea del Sur,

Merece la pena recordar también que, según las estadísticas, las medidas de las autoridades rusas encaminadas a incentivar las inversiones en el país, tampoco son determinantes. A los inversores se les suele prometer ayuda a la hora de crear infraestructuras necesarias con la posibilidad de desgravar los gastos de su creación y unas condiciones fiscales y aduaneras favorables tanto para el arranque de los proyectos como para su realización. En Rusia existen zonas de régimen económico especial, cuyos residentes gozan de preferencias fiscales y de un procedimiento abreviado para conseguir todo tipo de permisos.

Pero, al mismo tiempo, algunos problemas siguen sin solución. Las inversiones se ven limitadas por la corrupción, el papeleo, las demoras burocráticas, la ambigüedad de la legislación vigente, la falta de infraestructuras necesarias, la insuficiente cualificación del personal y un nivel de confianza entre el Estado y los círculos empresariales demasiado bajo. Los inversores coinciden en que, si no se solucionan estos problemas, no se podrá contar con una importante de entrada de capitales.

La existencia de los problemas arriba mencionados es confirmada por funcionarios rusos y organizaciones internacionales. El reciente estudio de las condiciones favorables para los negocios, efectuado por el Banco Mundial y la Corporación Financiera Internacional (IFC), coloca a Rusia en el lugar 120 de los 183 países analizados, es decir, dos puestos más bajo que hace dos años. Los siguientes en la lista son Costa Rica, Indonesia y Nepal.

Entre los factores evaluados figuraban las facilidades para crear una empresa, conseguir los permisos necesarios de construcción, contratar a personal, registrar la propiedad y pagar impuestos; diez aspectos, en total. Unas condiciones un poco más favorables les están ofreciendo a los inversores Bangladesh, Argentina y Nicaragua, que ocupan los puestos de 119 a 117, respectivamente. El ranking lo encabezan Estados Unidos, Hong Kong, Nueva Zelanda y Singapur y lo cierran la República Centroafricana, la República Democrática del Congo y Guinea Bissau.

Bien es cierto que, antes de la crisis, dichos problemas también existían, sin que ello impidiera a los inversores traer sus capitales a Rusia. Según el Banco Central de Rusia, por ejemplo, en 2006 las inversiones alcanzaron 41.400 millones, llegando este importe a duplicarse en 2007.

Antes de la crisis, el país registraba una alta tasa de crecimiento económico y del consumo, apoyada por la concesión de préstamos y por el gasto público. Como resultado, Rusia atraía al capital extranjero, señala Yaroslav Lisovolik, analista del Deutsche Bank. "En la actualidad, la inestabilidad macroeconómica y de la cotización condiciona en gran medida la salida de capitales del país", explica.

¿Cuál era antes el principal atractivo para los inversores? En primer lugar, los altos tipos de interés. La diferencia entre los tipos de interés en los países de origen y en Rusia, atraía a los capitales especulativos. La mayor parte de los inversores procedía de países industrializados que ofrecen unos tipos de interés bajos. Por ejemplo, el tipo de interés que ofrece el Banco Central a otros bancos oscilaba entre 10% y 11% en Rusia en 2007, mientras en los países de la UE equivalía al 4%.

En condiciones de crecimiento de la demanda y del mercado de valores y del fortalecimiento del rublo, los inversores recibían unos beneficios extraordinarios, explica Elena Matrosova, directora del Centro de investigaciones macroeconómicas de la empresa de auditoría BDO, instalada en Rusia.

Parece que, mientras había tales beneficios, los inversores estaban dispuestos a perdonarle a Rusia los sobornos, las demoras burocráticas, las malas carreteras y unas reglas de juego en perpetuo cambio, por ejemplo, en la esfera fiscal. Si bien antes los inversores se quejaban de dichos problemas, nunca los correlacionaban con el volumen de las inversiones. Parece, sin embargo, que en la época de crisis optan por parajes más tranquilos, aunque menos beneficiosos.

Todo parece indicar a que, en caso de recuperarse el crecimiento económico y reaparecer las perspectivas del aumento considerable de capitales, los inversores no tardarán en volver a su comportamiento de antes, dejando de hablar de las desventajas de Rusia como país de inversión y se dedicarán a ganar dinero en silencio.

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