jueves, 15 de julio de 2010

En Colombia: continúan los crímenes y se afirma la anarquía

Apolinar Díaz – Callejas (especial para ARGENPRESS.info)

Llevo varios años en Bogotá, en los últimos tiempos, en que soy víctima de decenas de enfermedades que me interrumpen mi trabajo normal, llevándome, incluso, en ocasiones, a incumplir compromisos que he adquirido con otros escritores e investigadores.

Esta situación me mortifica personalmente y afecta mi tradición de cumplimiento en compromisos de trabajos escritos de diversa naturaleza. Desgraciadamente hoy es común que yo no cumpla con la totalidad de los compromisos que he adquirido para la publicación de textos escritos. Ruego a mis lectores tener un poco de paciencia, pues acabo de cumplir el 22 de junio 89 años de edad y el tiempo para trabajar se me va agotando muy rápidamente. Puedo decir, sin embargo, que ese incumplimiento de mis compromisos para adelantar investigaciones y publicar textos de importancia en lo que hago, es la guía fundamental de mi actividad intelectual.

En Colombia continúa la ola de crímenes y asesinatos contra líderes de izquierda, dirigentes campesinos, sindicalistas, organizadores populares y muchos otros que mantienen el empuje de centenares de escritores colombianos de primera calidad. Por eso puedo decir que soy consciente de los problemas que me crea esta situación, pero lo único que está amenazante es no cumplir los compromisos adquiridos en los asuntos nacionales e internacionales. Pero, de todos modos, seguiré incansablemente el trabajo en esas materias hasta cuando se termine mi vida. Sólo que estoy convencido que cumpliré el compromiso adquirido con mi abuela materna, Leticia Ruiz, de superar los 109 años de edad que ella me dijo que iba a mantener, para la alegría de todos sus nietos y familiares. Por eso puedo decir ahora: “Bien, abuela Leticia Ruiz: Te alcanzaré en la edad que tú vivirás y cumpliré mis profundos compromisos contigo de redondear la obra que quiero dejar a los colombianos, especialmente a los jóvenes, trabajadores y campesinos, para que no aflojen ni permitan que desaparezca nuestro compromiso con los colombianos y sus juventudes de dar la batalla por la sobrevivencia democrática de Colombia y por la derrota política de los sectores retardatarios y agresivos que han tratado de apoderarse del porvenir de Colombia”.

Volvamos, pues, a la presentación de los problemas colombianos de la actualidad y a denunciar las oscuras maniobras políticas y represivas que tratan de impedir el progreso y democratización de Colombia y cerrar el paso a las juventudes colombianas para tomar la dirección del desarrollo económico y social de Colombia. Echemos, sin vacilaciones, por el rumbo de la transformación social y política de Colombia y conquistemos un nuevo futuro para el pueblo Colombiano.

Las frustraciones que quieren hacer las clases retardatarias de Colombia.

Hoy está a la vista de los colombianos y de nuestros vecinos latinoamericanos que en Colombia las fuerzas retardatarias y de extrema derecha quieren tomarse el poder político total y enrumbar a la nación por caminos de retrocesos sociales y políticos que consoliden el poder de la derecha colombiana, ya sometida totalmente a los propósitos del nuevo presidente de los Estados Unidos, Barack Obama.

Pues bien. Vamos al grano: El diario liberal El Espectador, de Bogotá del 14 de julio da cuenta de la investigación de 8 ex congresistas que fueron condenados por su parapolítica, “y ahora investigados por delitos de lesa humanidad”. Esos congresistas ya fueron condenados dentro del llamado escándalo de la parapolítica y ahora serán nuevamente investigados por “el delito de concierto para delinquir e incluso varios de ellos ya se encuentran en libertad, pero ahora, igual que el ex senador Álvaro Araujo Castro, podrán ser investigados por las conductas en las que incurrieron los grupos paramilitares, tales como tortura, desapariciones forzadas o desplazamientos forzados, todas ellas consideradas delitos de lesa humanidad y ataques a la dignidad de las personas”.

Así comenzamos nuestras denuncias y seguiremos en el apoyo a la administración de justicia y a la Corte Suprema de Justicia y a los Jueces de la República. Nuestra consigna general es encarcelar a los políticos que han incurrido en delitos y abrir las puertas de las cárceles para que entren los que hasta el momento siguen burlándose de la justicia y mantienen sus vínculos electorales y siguen metiéndose en el problema político y el manejo del Estado. Esto no lo permitiremos los colombianos, Tienen que pagar las penas que impone la ley.

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