miércoles, 21 de julio de 2010

José Martí: El cónsul

Gerardo Cabrera (AIN, especial para ARGENPRESS.info)
Corría el mes de julio de 1890 y quizás porque la experiencia de Martí y su potente verbo se habían sentido en más de un alegato o discurso, dos países del continente americano lo designaron como agente consular en Nueva York: por Argentina, el 24 y por Paraguay, es nombrado el día 30.

Para esa fecha su labor era intensa en territorio norteamericano, no solo por la publicación de algunos artículos sino también por el seguimiento del desarrollo de la Conferencia Internacional Americana iniciada en octubre de 1889 y concluida en abril de 1890.

Durante los meses anteriores a su nombramiento, y ya residiendo en Nueva York, el Apóstol había trabajado en la edición del último número de La Edad de Oro, pero también había escrito su primera crónica acerca de los momentos preliminares de la Conferencia.

Las pretensiones norteamericanas de apropiarse de Cuba se evidenciaron casi desde los inicios de la Internacional, presidida por James G. Blaine, secretario de Estado norteamericano.

Después de recorrer los delegados varias ciudades norteamericanas, el 18 de noviembre de 1889 se reanudó la conferencia y, coincidentemente en ese mes y durante diciembre, pronunciaba Martí dos de sus más encomiables discursos.

El 30 de noviembre intervino en la velada a José María Heredia celebrada en Hardman Hall, y sus palabras fueron reproducidas posteriormente en un folleto por la imprenta que editaba el periódico El Avisador Hispano-Americano.

El 19 de diciembre dictó el discurso conocido como Madre América en la velada artística que la Sociedad Literaria Hispano-americana de Nueva York brindaba, en el segundo aniversario de su fundación, a los asistentes al cónclave internacional.

No hay dudas de que Martí se mantuvo muy pendiente del desarrollo de la Conferencia y sobre ella escribió más de un trabajo, de hecho pocos días antes de su nombramiento como representante consular por Argentina en Nueva York, un periódico de ese país --El Sud-americano-- daba a conocer su trabajo “El Congreso Internacional Americano”.

Poco se ha dicho de los motivos o causas particulares que llevaron a su designación como Cónsul por ambos países.

Algunos estudiosos afirman que, para el caso particular de Paraguay, todo parecía indicar se debió a las sugerencias de José Decoud, ministro de Relaciones Exteriores de aquel país, con quien el Apóstol se había cruzado correspondencia y quien admiraba a Martí por su talento, luces políticas y ese amor y dedicación interminables por la América nuestra.

Pero la labor martiana de representar a los pobres de nuestro continente ante el prepotente vecino norteño no concluyó con esas designaciones, en diciembre del propio 1890, fue nombrado representante del Uruguay ante la Comisión Monetaria Internacional Americana en Washington, merecido reconocimiento a quien todo lo había dado por la unidad de nuestras tierras americanas.

Gerardo Cabrera Prieto es historiador.

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