jueves, 8 de julio de 2010

La policía chaqueña fue el “grupo de tareas del Ejército”

Gonzalo Torres - Marcos Salomón (CHACO DIA POR DIA)

La comparación la hizo el testigo Aníbal Ponti. También declararon Eligia Flor, María Gregoria Pérez y Juan Manuel González. La audiencia continuará este jueves con tres testigos.

La audiencia del miércoles, en el marco del juicio oral y público por la Causa Caballero, fue caliente, con muchos chispazos entre las partes, con imputados que se "sacaron" en medio de las declaraciones y testigos que se mantuvieron incólumes a pesar de los momentos de tensión.

Declararon la mitad de los testigos citados: María Gregoria Pérez, Eligia Flor, Aníbal Ponti y Juan Manuel González.

La declaración de los cuatro testigos, principalmente de Pérez y Ponti convirtieron al debate en el más caliente del juicio por la Causa Caballero, donde las partes tuvieron que desplegar todo su conocimiento y el Tribunal Oral Federal bajar el tono para evitar incidentes.

Tensión

La primera en declarar fue María Gregoria Pérez, una mujer menuda de 65 años, correntina, docente y enfermera. Trabajadora de base en los ´70 y que aún no entiende por qué la detuvieron y el ensañamiento de los torturadores en su contra.

Por las torturas y vejámenes a los que fue sometida, la mujer debió superar once operaciones ginecológicas y renales, la última hace poco tiempo atrás, y no poder engendrar hijos. A pesar de su pequeña contextura, María Gregoria mostró la fortaleza de un gigante, con algunos momentos de quiebre, propio del dolor de recordar las peores atrocidades.

En la Brigada de Investigaciones tuvo que soportar torturas de todo tipo y vejámenes, sin entrar en detalles sobre los horrores que tuvo que soportar durante su detención. Sí narró con detalles, cómo la Justicia Federal chaqueña le negó, justamente, justicia.

A esta altura, Enzo Breard, uno de los imputados perdió los estribos por primera vez, exigiendo un careo con la testigo. El querellante Mario Bosch hizo un largo alegato sobre la necesidad de no “revictimizar a las víctimas” y el pedido de la defensa no prosperó.

Pérez no tuvo abogado defensor y durante una reunión en el despacho del ex fiscal Roberto Mazzoni, éste recibió un curioso regalo: un revólver que se le envío el fallecido policía Carlos Thomas. Mazzoni se puso a jugar con el arma sobre su escritorio, pidiéndole a María Gregoria que declarase, sin importarle las denuncias por torturas que le repetía la mujer, que llegó a abrirse el batón que vestía para mostrar las marcas de la picana y los golpes.

Cátedra

Como cuando declaró en el juicio por la Masacre de Margarita Belén, este martes, Aníbal Ponti volvió a dar cátedra durante su testimonio en la Causa Caballero, lo que nuevamente provocó la ira de los imputados.

Nuevamente Breard, sacado, levantaba la mano como en un salón de clases: “Está mintiendo”, gritó, mientras uno del Servicio Penitenciario Federal le pedía calma. En tono más alto aún lo reprendió el presidente del Tribunal, Víctor Antonio Alonso: “Usted, cállese”.

También incomodó y exaltó al casi siempre impertérrito José Tadeo Luis Bettolli, cuando señaló que un militar “rubio, de ojos claros, no me acuerdo si Bettolli o Bartola, era el que bajaba a Chaco a enseñar a torturar”.

Según Ponti, la tortura en Chaco comenzó en 1974, ya que el Ejército “entrenó en la Brigada de Investigaciones a un cuerpo de elite al que enseñó a torturar”, convirtiendo a “la policía chaqueña en el grupo de tareas del Ejército”.

Denunció la complicidad del gobierno de Deolindo Felipe Bittel, con los ministros de Gobierno y de Acción Social, como principales aliados de la derecha, representada por el CDO (Comando de Organización) y después la Triple AAA.

Dos "perejiles"

También declararon Eligia Flor y Juan Manuel González, que se pueden calificar como "dos perejiles", siguiendo el léxico de la época, por cuanto ni uno de los dos tenía una militancia tan comprometida como para terminar detenidos.

La mujer, que fue detenida por ser novia de uno de los hermanos Vassel (también preso y testigo en la causa) estuvo poco días en la Brigada de Investigaciones. Su mayor penar fue cuando tuvo que, junto a la madre de su novio, salir a buscarlo por todos los lugares de detención: Ejército, Gendarmería, Brigada y alcaidía, donde finalmente lo hallaron. También recordó el miedo que sintió cuando sucedió lo de Margarita Belén y que Vassel pueda ser una de las víctimas.

A González, desde el primer momento, lo marcaron como "perejil". Igual, recibió golpes en la Brigada de Investigaciones. Aunque, lo peor, lo vivió en la alcaidía, donde casi todas las noches era torturado por la guardia dura de Ayala.

“Recuerdo a un tal Álvarez que nos trataba bien”, señaló González. De inmediato, la defensa - con ausencias - pidió que conste en acta. Entonces, la querella pidió que el testigo aclare de qué policía estaba hablando. Traspié de la defensa: no se trataba del imputado Francisco Álvarez, sino de un homónimo.

Su peor recuerdo: “Los golpes secos y los quejidos ahogados” de los presos políticos, cuando fueron torturado en el comedor de la alcaidía, antes de ser fusilados en la Masacre de Margarita Belén.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.