miércoles, 21 de julio de 2010

México: Sabiduría y sensatez

Eduardo Ibarra Aguirre

Privilegiar el diálogo y la negociación política con el Sindicato Mexicano de Electricistas, pidió la Comisión Nacional de los Derechos Humanos al gobierno federal, a fin construir acuerdos y lograr una solución al conflicto en la legalidad y sin afectar a terceros. Demandó, además, la adopción de medidas cautelares por tiempo indefinido para preservar el derecho a la vida de los integrantes del SME que se encuentran en huelga de hambre.

La respuesta pinta de cuerpo completo al gobierno. Reforzó la presencia de una ambulancia en el Zócalo capitalino, misma que se encuentra desde el miércoles 14, con una unidad médica más especializada y, con ello, informó que dio cumplimiento a las medidas cautelares.

De la solución al conflicto ni una palabra respondió. Sólo falta que, violentando la reiterada voluntad de los ayunantes, incluso ahora por escrito, particularmente de Miguel Ángel Ibarra Jiménez --quien sufrió un preinfarto al cumplir 83 días de ayuno--, y Cayetano Cabrera Esteva –quien hoy cubre el día número 88 sin tomar alimentos--, las autoridades intenten acabar con el ayuno bajo la “cobertura” que equivocadamente podría suponer le brindó la CNDH.

No otra cosa son los ofrecimientos hechos “a título personal” por Javier Lozano Alarcón --¿o Alarcón Lozano?-- para que Cayetano y Miguel Ángel depongan “el valor que han mostrado para defender sus causas y su movimiento”, como reconoció el subsecretario de Gobierno de la Secretaría de Gobernación. Para el señor que porta la tarjeta de secretario del Trabajo y Previsión Social, y que opera como protector de la elite del empresariado, todo es comprable en el submundo en que se desenvuelve, y donde el socio principal del Grupo México lo menciona como subordinado suyo.

Sin embargo, el ingeniero Cayetano no dejó resquicio para la duda al escribir: “2. Estoy decidido a continuar en esta huelga de hambre hasta que este gobierno del presidente Felipe Calderón nos devuelva el empleo a los 44 mil (500) trabajadores que fuimos despedidos de manera ilegal”.

Más todavía, solicitó “que nos reciba a todos los huelguistas de hambre en Los Pinos, conjuntamente con nuestro secretario general y el Comité Central de nuestro sindicato”. Por si lo anterior no fuera suficiente, concluye: “él será el único responsable de lo que pase a mi vida y la de mis compañeros en esta huelga de hambre”.

El emplazamiento a Felipe (del Sagrado Corazón) de Jesús Calderón Hinojosa lo colocó en una posición bastante incómoda, sobre todo después de festinar el levantamiento de la prolongada huelga de hambre del cubano Guillermo Fariñas Hernández, responder a los ayunantes mexicanos –que no han sido cubiertos por la dictadura mediática global--, con la abulia característica de su gobierno: intercambios epistolares de Roberto Gil Zuarth con los dirigentes y ayunantes y un primer encuentro con José Francisco Blake Mora para el día 22 --tras cancelar el programado para el viernes 16 porque “desconocía el tema”--, como si la vida de los huelguistas no estuviera en peligro.

La paquidérmica reacción del señor que como abogado es mejor economista y como administrador público resultó buen abogado, parece deliberada porque apuesta al agotamiento del movimiento electricista y su aislamiento respecto de la ciudadanía cansada de marchas y bloqueos que la perjudican. Y los dirigentes tomaron nota de ello y se comprometieron a espaciarlas más.

Gobernación pidió a Martín Esparza Flores que “ejerza su liderazgo con sabiduría y sensatez” para que los ayunantes depongan su extrema forma de lucha. ¿Sería mucho pedir que el inquilino principal de Los Pinos pusiera el ejemplo no al SME, sino a los gobernados?

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