martes, 10 de agosto de 2010

Santos-Chávez: sin luto por Uribe

Octavio Quintero (especial para ARGENPRESS.info)
Políticamente se puede decir que Uribe y Santos son como esas piezas de las naves espaciales que a los pocos minutos de haber partido juntas, se esparcen en el espacio infinito para nunca más volver a encontrarse.

Un ejemplo al canto es la presurosa –y quizás rampante- entrevista que Santos-Chávez acaban de pactar para enmendar la más grande provocación que presidente alguno en Colombia (a la hora de salir), le haya hecho a presidente alguno en Venezuela.

“No me deja más salida que romper las relaciones”, dijo Chávez en el paroxismo de su rabia, y contuvo un “lárgate pa’l carajo” hasta después de las seis de la tarde del 7 de agosto cuando ya Uribe era ex presidente.

La entrevista Santos-Chávez debe tener al ex presidente cabrero, pues, resulta evidente que ambos mandatarios ni se cuidaron de guardar luto por el recién ido (sobre todo Santos), para estrecharse las manos en un acto político que resume toda la irresponsabilidad con que se han manejado desde Chávez y Uribe en adelante, y quizás desde Santos también, las relaciones colombo-venezolanas, otrora altar de la diplomacia suramericana.

En síntesis, políticamente hablando, la hora uribista de Santos, ha terminado.

No le quedará fácil, en cambio, desmontarse, así como así, de una “herencia maldita” que le deja en los campos económico y social, donde las huellas se prolongan más allá de las circunstancias y las coyunturas pasajeras.

1. En el campo fiscal, un déficit del 4 por ciento del PIB y unos sectores, pero especialmente el de salud, virtualmente en quiebra. Aunque Santos dijo que su gobierno no tendría espejo retrovisor, el primero que miró atrás fue el ministro de Interior y Justicia, Germán Vargas Lleras, quien, ante las cámaras de RCN-TV, con sus dedos pulgar y del corazón (porque el índice se lo llevó un correo-bomba), hizo el símbolo del 0 (cero), dando a entender que al mirar el presupuesto de su Cartera, la olla estaba raspada. Esos son centavos, mi querido Vargas-Lleras. Mire el nudo gordiano que Uribe le echó al presupuesto y verá que no sólo su ministerio quedó en las tablas sino todo el Estado colombiano.

2. A través de las vigencias futuras, Uribe le deja a Santos compromisos por 30 billones de pesos, de los cuales 19 billones son para ejecutar en los primeros cuatro años. Es decir, Santos necesita de ocho años para hacer la tarea que le dejó el Patrón.

3. Aunque en el más célebre debate con Mockus, Santos haya dicho que no subiría impuestos, y Mockus le haya respondido que fuera bueno que escribiera eso en una lápida para no olvidar, resulta difícil que de otra manera pueda encontrar los recursos necesarios para financiar su gestión, tanto más si de frente se encuentra con la otra herencia del pesado lastre de las gabelas tributarias que el año pasado costaron al fisco 8 billones de pesos, sin contar las pérdidas fiscales que le están generando al Estado las zonas francas de tal magnitud que “de buena fuente” se dice que con las solas exenciones, SABMiller ya rescató la plata que le dio a Santo Domingo por Bavaria.

Y, para finalizar, ni qué decir de las escandalosas adjudicaciones de multimillonarios contratos de obras públicas: 6 aeropuertos, la Vía del Sol y la Transversal de las Américas que, como decía por ahí alguien, si no resultan inmorales por lo menos fueron antiestéticos.

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