lunes, 6 de septiembre de 2010

Israel desea legalizar su ocupación de los territorios palestinos

Abel Samir (especial para ARGENPRESS.info)

Las conversaciones de paz entre los israelíes y los palestinos de la OLP están condenadas de antemano al fracaso. A menos que el representante de la OLP (y no de todo el pueblo palestino porque la mayoría de ellos apoyan al movimiento Hamás, que está en contra de estas conversaciones de “paz”) esté dispuesto a vender el derecho de los palestinos a recuperar sus tierras -al menos las ocupadas en la guerra de 1967- por un miserable plato de lentejas. Y no es nada más, ni nada menos lo que le ofrecen los judíos a Abbás en Washington.

Habla Netanyahu de que los palestinos deben de hacer concesiones para que se produzca una paz a su medida. ¿Cuáles serían estas concesiones? Me imagino que, como en otras oportunidades, le exigirán a AL-Fatah que intente destruir al Movimiento de Resistencia Islámico, cuestión que ya una vez lo intentó Fatah y vemos los resultados. Otra de las concesiones dolorosas, para emplear las palabras del mismo Netanyahu, será que este Estado Palestino quede prácticamente embolsado por el Estado judío, sin posibilidades de tener una verdadera soberanía propia. Además, está el problema del agua, que Israel necesita y ese elemento se encuentra en mayor medida en Cisjordania. Por eso habla Netanyahu de que los pilares sobre los que se construya esta paz son: la legitimidad y la seguridad. Legitimar la existencia del Estado de Israel en las 5/6 partes del territorio palestino y la seguridad de que no exista un verdadero Estado no judío dentro de sus fronteras que llegue a amenazar al existencia de Israel.

Mientras siguen estas “conversaciones”, los judíos siguen apropiándose de más tierras de palestinos y construyendo más casas y edificios en las colonias judías establecidas en Cisjordania.
Y esto se hace en forma descarada, sin que USA exija poner término a estas anexiones, al contrario, le exige a Abbás para que siga adelante con las conversaciones, aún a pesar de estas movidas del gobierno de Israel que tiene como objetivo crear de hecho un territorio fuertemente poblado de ciudadanos israelíes que no sean de etnias árabes, sino europeas fundamentalmente, aunque nadie puede asegurar 100% que sean realmente ciudadanos de origen y de religión judía. En todo caso estos europeos ─en su gran mayoría provenientes de Rusia─ han llegado a la “Tierra Prometida” escapando de una vida miserable después del derrumbe del “socialismo real” que existió en la ex URSS. La motivación económica fuertemente apoyada por el Estado sionista y armados hasta los dientes les permite vivir bajo la esperanza de que al final los palestinos dejen sus tierras y tomen las de Villadiego.

La estrategia de los sionistas aparece como un poco complicada e incomprensible, en especial para aquellos que no comprenden cuál es el objetivo que persigue el Estado judío en esos lugares. Aparentemente, sólo sería lograr una paz romana. Los países o Estados menores que se diluyan dentro del gran Estado que los domina y, por tanto, los gobierna según sus intereses. Eso es, en parte, lo que pretenden los sionistas. Pero, de trasfondo hay un objetivo mucho más claro y definitivo y a ese objetivo concurren todos los medios posibles, incluso la guerra, aunque se hable en un lenguaje de paz. Ese objetivo es lograr asimilar de alguna forma a los palestinos que queden en esas tierras que fueron suyas, a un Estado judío y que lo único que puedan lograr será mantener su autonomía en territorios desvinculados entre sí, lo que en la práctica haría imposible el funcionamiento de un Estado Palestino. Está claro que el objetivo del gobierno israelí es impedir por cualquier medio la existencia de un Estado palestino en Cisjordania. Hasta ahora han logrado apoderarse de las 5/6 partes del territorio originario. Abbás, si realmente lo cree, probablemente piensa que los judíos están dispuestos a devolver los territorios ganados mediante la violencia y si es así, se equivoca. Por esa razón, una gran mayoría de los palestinos ven estas conversaciones como parte de una política entreguista promovida por el gobierno norteamericano, que es el principal aliado de Israel, apareciendo como mediador y neutral en estas “conversaciones de paz”.

Las noticias que dicen que ambos dirigentes ─el sionista y el palestino─ profesan el deseo de alcanzar una paz, es posible que así sea, aunque esta paz sólo beneficia a Israel por cuanto su objetivo nacional se está cumpliendo, en cambio el objetivo nacional palestino se hace cada día menos posible y hoy más que nunca con un gobierno palestino que es ilegal y que no representa el sentir de la gran mayoría del pueblo. Dejar de lado a Hamás es parte de la estrategia de USA y de Israel, también de la llamada OLP, que ahora no es más que una parte de AL-Fatah, tal vez la mayoría de ellos, pero una minoría que gobierna contra el sentir del pueblo palestino que fue expresado en las urnas el 26 de enero del año 2006 en que el movimiento Hamás, “Movimiento de Resistencia Islámico”, obtuvo 76 de los 132 escaños del Parlamento Palestino, en cambio sus principales contendores, AL-Fatah, sólo consiguió 43. A partir de esa época, Al-Fatah ha gobernado en Cisjordania atentando directamente contra el sentir del pueblo palestino expresado en las urnas. Pero esa es el tipo de democracia que apoya USA: una “democracia” que sirve a sus intereses como la que existe en Egipto, muy parecida a la “democracia” de esta ANP. Mientras se pensó que Al-Fatah ganaría las elecciones, los norteamericanos se pronunciaron muy favorablemente por la “democracia”, luego de la derrota de la OLP, ya no hablaron más la tal desprestigiada “democracia”.

Como siempre, la Media en manos de USA y de sus aliados culparán de callejón sin salida a Hamás, por unas cuantas acciones de pequeña envergadura comparada con los ataques diarios de los sionistas que ya llevan miles de muertos, sin que la Media le tome el peso a estas acciones no “terroristas”, sino militares, según la terminología empleada por esta Media aliada a Israel para camuflar la espantosa realidad.

Si Abbás consiente la existencia legal de Israel en Cisjordania, aunque sea sólo el 50% de esos territorios, Palestina no tiene ningún futuro y los israelíes podrían de aquí en adelante funcionar como un Estado legal, “apoyado” por el pueblo originario y ocupado mediante la guerra. Como las conversaciones anteriores, estas no tiene futuro, aparecen como parte de una buena voluntad de vivir en paz, clro está que todo no es más que un vulgar show como el que mostró el gobierno de Clinton. Y así pasará a la Historia.

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